Política

¿Hembrismo? repasemos los conceptos más básicos

¿Hembrismo? repasemos los conceptos más básicos - Política

Cuando oigo hablar de hembrismo en España me acuerdo del bajo nivel educativo, sabemos poco de sociología y del señor Foucault o Levi-Strauss sabemos bastante menos que de Messi o Cristiano Ronaldo.

Yo puedo entender que a alguien le moleste que no le acepten un curriculum en un bar por que solo están buscando chicas. Pero eso no es hembrismo, de hecho más posiblemente sea un caso de machismo. Y es que en el machismo a la mujer se la valora por lo que parece y al hombre por lo que hace. En otras palabras, buscan camareras por que estéticamente pinta más.

Pero vamos a lo básico, vamos a explicar por qué el hembrismo no puede existir en una sociedad patriarcal como la que vivimos.

A ver, cuando se dan desigualdades de poder en una sociedad hablamos de explotación. Así una sociedad machista es aquella en la que las relaciones de poder entre hombres y mujeres no son equitativas y por tanto el hombre explota a la mujer. No es que la mujer no pueda hacer algo en detrimento del hombre, o que el hombre no pueda alguna vez verse en una situación desfavorable; es que no podemos hablar de hembrismo si nuestra cultura, moral y política se sientan sobre milenios de machismo.

Vamos a verlo de forma más clara para que todos y todas lo entendamos. España es un país occidental, los países occidentales tienen una larga tradición racista que da las mejores cuotas de bienestar y poder a los blancos. No hay más que medir la renta per capita de un caucásico y compararla con la media de cualquier otra raza para darnos cuenta de que vivimos en una sociedad racista. Eso no significa que en un momento determinado no podamos ver que una familia extranjera recibe una ayuda y la derecha aproveche para hacer saltar las alarmas y hablar de racismo blanco. Pero se trata de un absurdo.

Para los que aún no lo vean claro voy a poner un último ejemplo con lo que a lo laboral respecta. También vivimos en una sociedad de clases, por lo tanto los que controlan los medios de producción explotan a los que no los controlan. Eso recibe el nombre de sociedad clasista. De esta manera si uno trabaja para el dueño de una gran multinacional, uno puede ser un vago, puede incluso robarle a su jefe y en definitiva ser el peor empleado imaginable, pero eso no significa que esté explotando a su jefe, ya que esto supone un absurdo.

En definitiva, no podemos hablar de hembrismo en una sociedad patriarcal por que para que hablásemos de hembrismo tendrían que existir una serie de estructuras y microestructuras (aquí es donde conocer a Foucault nos vendría estupendamente) que no existen. Un papel en una puerta en la que pone que solo quieren camareras no es una estructura de poder, es un simple anécdota que además viene del machismo.

Yo no quiero que me deis 5 estrellas; prefiero que dejéis este tipo de debates de barra de bar y se lea a Simon de Beauvoir, a Foucault, a Lucía Sánchez Saornil…

También estaría bien dejar de buscar el aplauso fácil y dedicarle a los temas el tiempo necesario. Pero hemos sido educados para no elevar nunca la conversación más allá de la de un niño de 12 años; como bien dice Chomsky

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Gerardosanmiguel

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