Humor

Historia De Amor

Historia De Amor - Humor

Para culminar esta semana de San Valentín, les voy a contar algo, pues tengo que desahogarme. Se trata de esto:

Mi pareja me dejo… Fue tal el impacto que recibí, que no tuve más remedio que ir a tomarme unos tragos, por supuesto que solamente para tratar de olvidar.  Me metí en el primer bar que encontré y directamente me senté en la barra, el cantinero, al verme triste y pensativo,  de repente llego a mi y con tono firme me preguntó: ¿Qué bebida desea usted tomar?  Yo muy seguro de mí, le conteste: «La que ella tomaba… Tequila Doble Derecho«. Fue en ese preciso momento, que ya no pude contenerme más y que se me salen las lágrimas, fue tan sincero mi sentimiento, que al cantinero se le hizo un nudo en la garganta y también se le pusieron los ojos llorosos.

Todos los clientes que estaban ahí conviviendo, empezaron a susurrar y hacer comentarios… Y uno por uno y sin darme yo cuenta, ya todos estaban sentados, ahí conmigo para animarme. Fue el principio de una inolvidable  y agradable velada, en la cual hubo de todo: consejos, ideas, tips, ayuda, comentarios positivos, etc.  Al final, ya casi para que cerraran y ya todos bien servidos, nos abrazamos, intercambiamos teléfonos. Un gran detalle de camaradería, fue que entre todos pagaron mi cuenta y aparte me regalaron una Garrafa de Reserva Especial del Patrón 10 Años.

Ya más tranquilo, me fui al estacionamiento, me subí en mi automóvil y me enfile derechito a casa… Ya no supe si fueron los tragos que tome o mi estado sentimental, pero me sucedió algo increíble: Estando ya en la avenida,  a lo lejos vi el semáforo en verde, me acercaba a él cada vez más y más,  ya casi para llegar al crucero, le dije en voz alta al semáforo: Gracias por aguantarme y dejarme pasar, «Te amo» y en un abrir y cerrar de ojos,  que se pone rojito, rojito…¡¡¡Chin!!! Tuve que frenar de repente, casi me derrapo.

Lógico: Estaba yo en eso, cuando de la nada, se aparece un agente de tránsito y que me dice: oríllese a la orilla, oríllese a la orilla;  que se baja de su patrulla y me pregunta: ¿Viene usted borracho? Yo le conteste: ¡¡¡Claro que no Oficial!!!  ¿Cómo cree usted eso?   —Es que huele mucho a licor—   Si, lo entiendo oficial, pero tenga usted en cuenta, que el trasero me huele muy mal y no me hice en el calzón ¿Verdad?  —Joven; Esa es una muy buena respuesta, muy muy buena. ¡¡¡Ya me cayo usted bien!!!—   Gracias, muchas gracias, Sr. Oficial.   —Pero insisto joven y quiero que me diga la verdad… ¿Usted ha tomado?—   Yo le respondí: Si oficial, si he tomado… Pero malas decisiones y una fue… Enamorarme de ella. Sniff, Sniff (ya estaba yo tranquilo y ¡chin! volví a llorar de nuevo).  El oficial me comprendió al instante, me dijo desahogese conmigo joven, cuénteme todo por favor.   Fue entonces que yo le platique de nuestros ratos felices, de nuestros enojos, de nuestros paseos; también le platique de  tu abandono con lujo de detalles. Era tan triste y tan trágica la historia de tu abandono, que el oficial me abrazo y lloro junto conmigo. Ya después de unos 30 minutos, ya mas tranquilos ambos, me escolto con la sirena puesta a mi casa y hasta me dio su tarjeta por si algo se me ofreciera.

NOTA: No se asombren si al chico rato, ven en el cine 3D, esta historia de amor… pasaje de mi vida real.   

JO$E LUI$ M.B.

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Acerca del autor

Jose Luis Melendez Bernal

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