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Hotel Villablanca: para quedarse a vivir en Tui

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Hotel Villablanca: para quedarse a vivir en Tui - Viajes y ocio

Otra de las paradas que hicimos en nuestro último viaje vacacional del año pasado fue la localidad de Tui, en Pontevedra. Allí sólo íbamos a pasar una noche para poner después rumbo a Oporto, así que no nos complicamos demasiado la vida a la hora de elegir alojamiento en la ciudad. Estuvimos investigando además y parecía que no era muy difícil encontrar aparcamiento en el caso de que el hotel no lo tuviera, con lo cual nos decidimos básicamente viendo los precios.

El hotel Villablanca se encuentra en la Rúa Augusto González Besada 5, una de las calles principales de la ciudad, sin contar las que forman su casco histórico. Al llegar a Tui nos dimos cuenta enseguida de que iba a ser misión imposible aparcar en la misma calle del hotel, pero callejamos un poco y acabamos dejando el coche en una calle que estaba a menos de tres minutos andando hasta la puerta, así que allí lo dejamos porque la visita a la ciudad la hicimos toda a pie. El edificio me pareció una preciosidad, y aunque no me dio por investigarlo, estoy casi segura de que se trata de un edificio histórico que han rehabilitado para convertirlo en hotel.

La entrada tiene unas escaleras, con lo cual a los que tengan problemas de movilidad se lo han puesto un poco difícil para poder acceder al hotel. Al lado de esta entrada, a la izquierda, está el mostrador de recepción, donde nos atendió una chica majísima y muy agradable que, además de comprobar los datos de nuestra reserva y darnos la llave de nuestra habitación, nos dijo que aunque íbamos un poco justos estábamos a tiempo de hacer una de las visitas guiadas que organiza por las tardes la oficina de turismo de Tui. La visita empezaba en unos diez minutos y el lugar de encuentro nos pillaba a menos de cinco caminando, pero entre que llevábamos todo el día de pateo y estábamos algo cansados, decidimos subir a la habitación y ponernos en marcha después de haber estirado al menos un poco las piernas. Nuestra habitación estaba en la segunda planta, aunque eran plantas un poco raras porque los ascensores subían como hasta la mitad; es decir, aunque usamos siempre las escaleras, para subir a la segunda planta tenías que coger el ascensor y aunque pulsaras la planta 2, te dejaba a mitad de camino entre la 1 y la 2 y el resto tenías que subirlo por las escaleras. Una cosa un poco rara, la verdad, aunque supongo que si se trata de un edificio antiguo esto tendrá sus motivos.

La decoración del hotel contrasta con el exterior, ya que el edificio es muy señorial y sin embargo por dentro es todo de madera, incluso los suelos, lo que resulta muy acogedor. Viendo el el edificio por fuera, te esperarías una decoración en plan modernista por lo menos; y nada más lejos, ya que es todo bastante moderno en el interior. Y lo mismo en la habitación; pedimos una doble, que estaba muy bien de tamaño y tenía la siguiente distribución:

* Al entrar, lo primero que te encontrabas era un pequeño pasillo que daba a la habitación propiamente dicha. En un lateral, un espejo y una balda a modo de mesita de noche, y en el otro lateral un armario empotrado (justo frente a las camas) y al lado la televisión, colocada en la pared.

* En el espacio que ocupaba la habitación, teníamos dos camas bastante grandes y una mesilla de noche a cada lado. Además estábamos en la última planta y, justo encima de los cabeceros, teníamos un par de ventanas de techo, ya que en esta planta las habitaciones son abuhardilladas. Tanto la ropa de cama como todos los muebles eran de color blanco muy luminoso, y la única nota de color la daban unos cojines morados que había encima de cada una de las camas. Igual la habitación no era tan grande como a mí me pareció, pero al ser todo blanco supongo que la sensación de amplitud suele ser mayor.

* Enfrente de las camas, al lado del armario, había otro pequeño pasillo que daba al cuarto de baño. Como el pasillo era estrecho, habían aprovechado para colocar en un lateral del baño un plato de ducha, y en el resto del espacio del baño, donde el pasillo se ensanchaba, habían colocado todo lo demás. Teníamos lavabo e inodoro (no recuerdo si bidet, pero me suena que no), y una ventana también abuhardillada. Y en la encimera, que por cierto era enorme, nos habían dejado un montón de cositas como botes de gel y champú, cepillos de dientes, peine, secador de pelo, espejo de aumento, y dos juegos de toallas también blanquísimas como el resto de la ropa de cama.

La habitación nos resultó acogedora en un principio, y después de haber estado y dormido en ella, puedo decir que además estuvimos muy cómodos y dormimos fenomenal. Si llego a saber que nos iba a gustar tanto, seguro que habríamos hecho cambio de planes para alargar la estancia al menos una noche más. Pero en fin, es lo que tiene ir a sitios que no conoces aún.

Cuando hicimos la reserva estaba disponible la opción de alojamiento y desayuno, así que decidimos elegirla para así no tener que preocuparnos demasiado por encontrar un sitio donde desayunar al día siguiente. El comedor estaba en la planta principal, detrás de la recepción, y aunque el hotel es pequeño, este espacio en comparación me resultó muy amplio. El desayuno era buffet libre y había un poco de todo para poder elegir: zumos, leche normal, sin lactosa, bebidas de soja, arroz y almendra, distintos tipos de bollería, varios tipos de pan y un par de tostadoras, mantequilla y mermeladas, huevos, embutido… La verdad es que no estaba nada mal.

También había conexión wifi gratuita para los huéspedes, y en la misma recepción nos dieron las claves cuando nos adjudicaron la habitación. La usamos poco porque, para variar, no pasamos demasiado tiempo en el hotel, pero lo poco que pudimos usarla vimos que funcionaba bastante bien, sin interrupciones y sin problemas de cobertura, a pesar de que nuestra habitación estaba en un rincón. En cuanto al personal, decir que la chica que nos atendió en la recepción y el compañero que estaba cuando bajamos a desayunar a la mañana siguiente fueron muy amables.

En cuanto al precio, creo que en este caso fue todo un acierto porque una  noche en habitación doble, en régimen de alojamiento y desayuno, nos salió por 55 euros; es decir, menos de 30 euros por persona y noche, que creo que no está nada pero nada mal.

Así que después de todo esto, no puedo más que recomendar este hotel, que a mí me resultó uno de los mejores de este viaje. Está en un sitio no del todo céntrico pero Tui es tan pequeñito que en menos de cinco minutos te has plantado en el casco histórico; nos salió genial de precio y nos resultó muy cómodo y acogedor; el personal es muy atento y nos dio todo tipo de indicaciones para movernos por Tui; era para haberse quedado allí algo más de tiempo, sin dudarlo ni un segundo.

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esperedondo

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