Sociedad

Iluminación Versus Iluminados Led

Iluminación Versus Iluminados Led - Sociedad

ILUMINACIÓN VERSUS ILUMINADOS LED
Si fuera conciente del aire que respiro
Si tuviera mi mente aquietada
Y el corazón sin ataduras
Podría ver la claridad de la verdad que me circunda
Que no existe nada más allá del propio Ser
Que la nada es todo y todo soy yo mismo.
Somos constantemente bombardeados por ideas y conceptos que nos hablan del despertar, de la conciencia y de la iluminación, y entre tantos conceptos la confusión y el desconcierto es el pan de cada día.
Pasamos de la influencia pura y dura de religiones, creencias familiares y gobiernos que nos dirigen a creer en algo más allá que es intangible y que podemos poseer por el simple hecho de creerlo y trabajar en ello.
Posturas filosóficas hay muchas, y no me extenderé en ello, sin embargo ahondar en el punto de resolución cuando sentimos que el trabajo personal ha sido hecho es el punto clave que hace la diferencia entre lo que imaginamos poder lograr y un trabajo maltrecho que nos ha dejado parados en un punto muerto que rara vez reconocemos.
Se dice que la iluminación espiritual se logra a través del autoconocimiento, donde ya no hay más preguntas y se ha trascendido el karma, es entonces cuando somos uno con el Todo.
Pero en el camino actualmente encontramos mucho marketing, cientos de cursos y gurús que nos aseguran la iluminación como un paquete vacacional todo incluido. Eso es una quimera.
No se trata de hacer el proceso duro y lleno de penurias, suele mencionarse el dolor y el desapego, y sí, eso duele porque somos seres que crecemos con creencias y apegos, a la familia, cosas, ideas, a la mascota y a la pulsera de la suerte. Somos ingenuos.
Apostar por la honestidad puede ser un proceso lento pero certero. Honestidad personal, con uno mismo, ser el observador y el observado, porque no hay nada fuera, todo surge y se desarrolla en nuestro propio escenario, somos el guionista, el director, el iluminador y cada uno de los actores, el que vende las entradas y el que limpia el escenario. Es el mejor ejemplo del Todo. Nada fuera, todo surge de mí y lo desarrollo yo de acuerdo a mi nivel de conciencia y necesidad de experimentación.
La experimentación como la tarea o el proyecto a realizar, todo aquello que vivimos no es más que ese acto a desarrollar, para algunos puede ser una vida cómoda y apenas molesta, para otros una aventura asfixiante y llena de obstáculos a veces insalvables.
Si el nivel de conciencia cambia, el guión también lo hace, porque surgen nuevas necesidades de experimentación. Quizá ya no es necesario el sufrimiento, porque hemos reconocido y observado su forma y mecanismo, entonces podemos pasar a desear experimentar la paz o el amor en alguna de sus formas.
El simple hecho de querer crecer es el mejor impulso para iniciar, y mantenerse alerta sobre aquello que ahora deseamos o deberíamos creer o trabajar. No hay fórmulas mágicas, no te vuelves especial al volverte espiritual.
Te conviertes en un ser transparente, y eso implica que no deseas o necesitas mostrarte a nadie, no requieres la aprobación externa ni buscas medallas o logros que sean reconocidos. El reconocimiento externo es la más grande trampa del ego.
Y el ego no es una entidad malvada que nos atrapa entre sus garras, es una parte de ti que te ayuda a sobrevivir y mantenerte a salvo, pero su conciencia es limitada. Ya no vives en las cavernas, así que no requieres sobrevivir, sino vivir en plenitud; gran diferencia.
Y de la honestidad pasamos a la responsabilidad. Ser responsables de lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos. No es tarea sencilla, porque el ego intentará traernos de vuelta a la caverna para que estemos a salvo de peligros inexistentes, pero que para él son reales.
Si tienes en mente la iluminación espiritual como una meta, mal andamos, porque ya eres un ser espiritual, ya eres esa luz, así que buscas una meta en la que ya estás parado, pero no te has dado cuenta.
Un gurú honesto, es aquel que únicamente te recuerda quién eres y después te suelta. Todos esos grupos sectarios que van de un nivel a otro interminablemente y que te prometen que podrás hacer milagros y sanar a otros, no son más que una forma de detener tus pasos.
Modificar tu propia vida de una forma positiva para ti ¿no te parece suficiente milagro? Poder sanar tu cuerpo físico, mental y emocional por medio de una intención clara y objetiva utilizando el poder de la palabra y la observación ¿no te parece que es posible?
Despertar equivale a entender que somos responsables de lo que nos sucede, y por tanto, tenemos el poder de modificarlo. Es así de sencillo. La complicación viene cuando no somos concientes de esa capacidad y entregamos ese poder a otro que dice tener la fórmula secreta como si de una receta de cocina se tratara.
Todos buscamos la verdad, pero cuando la tenemos enfrente no sabemos qué hacer con ella. Entonces compramos las palabras de alguien que tenemos por iluminado y nos las aprendemos de memoria, experimentamos la alegría de una diferencia sutil en nuestro campo energético y creemos que hemos obtenido la verdad.
Pero una verdad sin libertad, no es tal. La libertad no es una experiencia de fuegos artificiales, no hace ruido, no huele ni tiene color, solo se siente. Y esa libertad puede ser totalmente liberadora o puede llevar un gran desafío en su interior, y eso, eso lo decides tú al apostar por una verdad real o la ficticia que te venden.
¿Cuántas veces hemos conocido gente que se dice espiritual pero que ante la más pequeña piedra en su camino se llena de resentimiento o ira? Y ¿cuántas van por la vida sintiéndose perfectas o divinas y juzgan al prójimo solo porque no comparten sus ideas? “Por sus actos los reconocereís”, así es como funciona el juego. Esos son los iluminados Led.
La decisión de ser honesto, responsable, transparente y lúcido o ser un ejemplo de la liebre en la fábula de la liebre y la tortuga nos define como personas. Eso no nos hace mejores o peores, solo diferentes.
Iniciar por respetar a los demás, con todo su bagaje, sus experiencias, su nivel de conciencia y sus manías es un buen comienzo. Y esto implica toneladas de tolerancia y auto respeto.
Nadie sabe hacia dónde nos conduce este camino, y espiritualmente eso no es lo importante, reconocer cada paso que damos en él, sí que lo es. No sabemos dónde está la meta, pero sí en qué punto estamos parados ahora. Avanzar, quedarnos o volver es una decisión personal única e irrepetible. Cada quién experimenta lo que realmente necesita.
Si no te gusta dónde estás, muévete, si no te sientes pleno en el punto en que te encuentras, salte de él, el crecimiento es algo dinámico, siempre en movimiento, siempre transformándose, nada se detiene, ni siquiera la vida, dado que la muerte solo es un cambio de casa.
Recupera el recuerdo de tu propio poder, ilumina tu vida y responsabilízate de tu andar, respeta al prójimo y regala tu paz. Porque al margen de lo que vivimos día a día, la paz es lo único que no debemos permitirnos perder, ni en favor de la alegría ni bajo el peso del dolor. En ello radica la iluminación.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

3.82 - 11 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Aniela Ramos Amezquita

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información