Todos los días leemos noticias de puestos de trabajo tradicionales que están siendo automatizados. Desde contables hasta conductores, pasando por agricultores, analistas financieros, brokers, etc.

La consultora McKinsey lanzó un estudio recientemente que sugería que tecnologías ya demostradas podrían automatizar el 45% de las tareas que actualmente realizan trabajadores humanos.

Incluso el Parlamento Europeo emitió un comunicado en el que se decía que los Estados Miembros debían a comenzar a considerar seriamente una renta básica general.

robot trabajador inteligencia artificial

¿Qué va a poder hacer la Inteligencia Artificial en el medio plazo?

Según un estudio de la Universidad de Duke de EEUU, la respuesta es no mucho.
Según este estudio, sí va a haber avances significativos en Inteligencia Artificial en la próxima década que tendrán un impacto significativo en el mercado de trabajo. Tan sólo pensando en la llegada de los coches autónomospodemos intuir que el puesto de trabajo de conductor dejará de existir en el corto plazo. El análisis automatizado de imágenes va a recortar trabajos en seguridad, mantenimiento, medicina, etc. El trabajo de escudriñar cientos de folios por parte de abogados junior, ahora son realizados por algoritmos que te muestran exclusivamente la información relevante. Una buena parte del sector financiero ya está funcionando con algoritmos automatizados que sustituyen a buena parte de su plantilla. Y así indefinidamente.

Sin embargo, tampoco conviene exagerar los avances actuales. Por ejemplo, hace una década se hablaba de las viviendas totalmente automatizadas y monitorizadas por Internet. Pregúntate si conoces a alguien que tenga una. Todavía no hay un robot de cocina que de verdad cocine autónomamente. Ningún robot es capaz de sustituir a un obrero poniendo ladrillos.

En general, los sistemas de Inteligencia Artificial todavía están muy lejos de interactuar efectivamente con el medio. Sí, se está consiguiendo que conduzcan un coche, pero esta es una tarea extremadamente sistemática en la que el automóvil se mueve por carriles definidos, con señales claras y siempre iguales, etc. Si mañana decidieran cambiar la forma de señalizar la velocidad (por ejemplo, con paneles electrónicos), ningún coche autónomo lo entendería, mientras que un ser humano lo entendería al instante. La capacidad de comprensión actual de una máquina es extremadamente limitada y está reducida a unos pocos parámetros.

La IA actual no es capaz aún de abstraerse, razonar y sacar conclusiones generales a partir de datos nuevos y experiencias previas. Muestran un comportamiento muy rudimientario en este aspecto, que sólo dominan si el juego de variables es extremadamente bajo. En el ejemplo anterior, si un humano viera una señal nueva con un coche cayéndose por un puente y el número 100 al lado, inmediatamente entendería que debe bajar de 100 km/h si no quiere arriesgarse a caer por el puente que sabe que llegará dentro de poco. Una máquina no sabría qué quiere decir la señal de coche/puente, sí podría ver el número, pero difícilmente podría interpretar si ese número se refiere a los kilómetros que faltan para una localidad, la velocidad máxima o el número de coches que han pasado por ahí.

Como ya se comentó en un artículo, el sistema de aprendizaje profundo de Google DeepMind consiguió vencer al campeón del mundo de Alpha Go gracias a estrategias generadas por ella misma tras estudiar millones de jugadas. No quiero minimizar la magnitud de este hecho, ya que sin duda representa un paso de gigante en la creación de raciocinio artificial. Pero este progreso fue posible a que la máquina jugaba en un entorno extremadamente limitado en variables. Sólo hay casillas, dos oponentes, las fichas y las reglas del juego. Hay trillones de posibilidades, sí, pero las reglas básicas están perfectamente definidas en 4 o 5 conceptos simples.

Por ello, en realidad, quedan infinidad de sectores y se crearán otros nuevos en los que todavía sea posible aportar valor de forma mucho más eficiente que una máquina y aumentar así el bienestar general de la población.

¿Va a haber un desplome tal en la demanda de trabajadores en el corto plazo?

En general, cuando se intenta que la IA actual haga trabajos actuales, falla constantemente como un ser humano nunca lo haría. Por ejemplo, sistemas que intentan replicar la lógica humana para coger un objeto y lo rompen, o aprende a coger un tipo de objeto, pero rompen uno similar, solamente porque ha cambiado de color.

Es por ello que la respuesta es no.

Por otro lado, una renta básica digna desplazaría a a la mayoría de los trabajadores de las tareas aburridas o duras, pero necesarias. ¿Quién iría a una fábrica a mover cajas 8 horas al día si con ello no viera una mejora significativa de su calidad de vida? ¿O a instalar un molino eólico en un desierto de China? No es difícil entender que si todo el mundo vive bien sin necesidad de trabajar, ciertas tareas nunca se harían o sería extremadamente caras. Y la evidente consecuencia de esto es un descenso enorme de la productividad que provocaría a su vez una fuerte caída de la producción, reduciendo el bienestar social anterior a la renta básica.

Lo que veremos en los próximos años será un desplazamiento de los recursos laborales a otros sectores. Muchísimos trabajos aún requieren de un entendimiento general de nuestro entorno, desde profesor, hasta camarero, hasta cocinero, etc. Seguramente veremos que esos mismos trabajos son asistidos mediante inteligencia artificial, pero no sustituidos. Por ejemplo, un profesor que pregunta a un micrófono un dato concreto que Google se lo puede buscar en Internet en pocos segundos. Pero eso no sustituirá al profesor.

Así mismo, nuevos trabajos aparecerán, y otros sectores, aún minoritarios se expandirán enormemente. Además la productividad mejorará, por lo que los sueldos podrán subir. Por ejemplo, diseñadores, escritores o bloggeros, fotógrafos, etc.

Sin embargo, si bien el mercado laboral cambiará fuertemente en los próximos años, como ha pasado durante más de un siglo, por otro lado, existen múltiples segmentos de valor en los que los trabajadores podrán recolocarse. Seguramente se necesitará políticas de reintroducción al mercado laboral, como cursos, incentivos, etc. Pero de ahí a que sea posible prescindir hoy en día de una parte significativa de la fuerza laboral sin que la productividad de una economía sea seriamente mermada hay un gran trecho.