Historia

Isleña en Argentina con su cabeza llena de dudas. Parte II



Isleña en Argentina con su cabeza llena de dudas. Parte II - Historia

 

 
Isleña en Argentina con su cabeza llena de dudas. Parte II
Al lado del chileno observe que era un profesor universitario con especialidad de odontología, cansada muy cansada trate de dormir, pero no podía, puesto que el avión se movía muchísimo, turbulencias eran aproximadamente las 10:00 pm, este señor saco su laptop y empezó a estudiar o a preparar clases, vi muchas imágenes de dientes y muelas. Sentía que, necesitaba una ducha, Dios Santo!! Casi tres días sin una ducha. Bueno pasaron las aeromozas con sus refrigerios, tome un café y agua con mi respectivo pastelito. Pasado unos minutos decidí arroparme con una cobija que me asignaron en el avión, para ver si podía dormir un poco. En unas horas anunciaban la llegada al aeropuerto de Santiago de Chile, por fin Señor. Bajamos del Avión, me reuní con mi amiga Luisa, fuimos al baño a lavarnos la cara y a cepillarnos. Tengo hambre y le dije a mi amiga “¿por favor será que podemos buscar un sitio para tomarnos un café y comer algo?” y me dijo “claro que si amiga mía”.

Caminando conseguimos una cafetería, ¡les digo que bello es el aeropuerto de Santiago de Chile! Es un monumento, nunca había visto uno tan grande y bonito. Nos tomamos un café con leche grande y nos comimos un sándwich de jamón y queso, estaba muy rico, en frente de la cafetería había una tiendita que vendían ¡chocolates!! Y son los chocolates que le gustan a mis hijas, ok ya habíamos cambiado 50 dólares en pesos chilenos. En este viaje vi diferentes tipos de monedas, los Bolívares Soberanos, Los Reales, los dólares y pesos chilenos, en un solo continente. Compre chocolates variados, para traerle a mis hijas adoradas. Ahora nos tocaba buscar la puerta de embarque, gracias a Dios teníamos tiempo, pues era las 2:00 am del día 15 de diciembre y el vuelo a Buenos aires salía a las 6:50 de esa misma mañana.

Pasamos por migración y tuve ¡un mal, pero mal rato! ¡que rabia!! Bueno se antojaron de mi puesto llevaba mi laptop, e hicieron que la abriera, me revisaron por todos lados mi cartera y mi laptop. Yo llevaba allí mis documentos y los documentos de mis hijas, mi hija mayor es médico cirujano, y no está ejerciendo aquí en Buenos Aires, como tal puesto necesita sus documentos apostillados y legalizados, ella trabaja en una inmobiliaria y mi hija Ori quiere seguir estudiando, ella no ha terminado su ingeniería en alimentos, traigo sus documentos también, para que pueda estudiar en la UBA, es decir la Universidad de Buenos Aires. Al fin se convencieron que solo llevaba eso y me dejaron pasar a la sala de embarque, ¡Gracias a Dios! Ya sentadas frente a la puerta de embarque, vimos donde se cargaban los celulares, era necesario hacerlo, teníamos muchas horas sin contacto con nuestras familias.

Cargando los teléfonos y conversando referente a lo que me paso en migración un joven de aspecto peruano, pero con dialecto argentino, nos preguntó, si podía conversar con nosotras, le respondimos que “si por supuesto” y nos aclaró la duda, él nació en Perú, pero se educó en Argentina con su abuelo, además estudiaba en Buenos Aires, nos preguntó de dónde éramos, le respondimos venezolanas emigrantes buscando una nueva forma de vida sin escases. Él emocionado hablaba de conocer a mi país, quiere bañarse en sus playas y menciono mi pueblo, ¡el pueblo donde nací!! Le gustan las playas de Margarita especialmente Punta Arenas, y esa playa queda en Boca de Pozo, Península de Macanao. ¡ Que bello! Se me aguaron los ojos, le explique cómo eran de aguas cristalinas, el emocionado las busco por google, las vimos!! Son tan hermosas, igual que los canales del parque la Arestinga.

Llamaron a nuestro vuelo, nos enfilamos, cuando de repente vimos, a una compañera con su bebe en busca de su esposo, conversamos, él bebe le pedía tetero, ¡Dios! Éste bebe había resistido o ella había expuesto al bebe a este viaje que se hacía interminable, pero bueno ya estábamos a horas de cumplir nuestra meta, encontrarnos con nuestras familias. ¡Ya en el avión, rogada a Dios, llegar bien!! Los tripulantes del avión nos dieron la bienvenida, anunciaron el despegue, para Buenos Aires. Tenía sentimientos encontrados, no sabía si llorar, reír, gritar solo sé que, a pesar, de todo lo que pasamos y el cansancio acumulado, las ganas de comer bien y dormir, estaba feliz, feliz. ¡Llegamos Dios mío que felicidad! De nuevo migración para sellar la entrada al país, mis hijas se comunicaban conmigo, emocionadas, tenía que aprenderme la dirección para decirle a la gente de migración y el tiempo de permanencia en Buenos Aires.

El joven de Migración me pregunta la dirección se la dije, y me dijo bienvenida a Buenos Aires, vamos a ser vecinos!! ¡Y yo que estaba tan asustada! Ahora a buscar las maletas que viajaban desde Brasil, las tome , voy saliendo y de repente veo a mi hija menor corriendo hacia mi abrazarme, Dios que momento, lloraba ella y lloraba yo, me decía “ mamá linda, gracias a ¡DIOS CON NOSOTRAS!! Si hija gracias a Dios!! Ya con ustedes. La amiga Luisa la recibieron con flores, igual llorando todos, que momento tan feliz con lágrimas. ¡Mi hija mayor me abrazo muy fuerte, mami bendición me dijo yo le dije como siempre Dios te bendiga hija mía!! Las amo! Les presente a mi amiga de viaje y de esta aventura desde Venezuela. Su hijo es médico igual que mi hija mayor y se intercambiaron números, él ya tiene trabajo fijo y hace muchas guardias, y le prometió ayudarla. Ya en el taxi, contrataron un taxi de una amiga de su trabajo que los tiempos libres hace UBER.

Me preguntaban de todo, me besaban me abrazaban, me mimaban, que lindas mis hijas. ¡Al fin en el Departamento, es un mono ambiente pero cómodo, me bañe, ufffff que rico! Me invitaron a comer!! ¿Saben que me comí!!? ¡Un churrasco con puré, papas fritas, ensaladas y un helado al final, gracias hijas mías! Tenía muchísimo tiempo que no comía una carne tan rica. Nos regresamos al departamento, dormí toda la tarde, toda la noche y parte de la mañana del día 16 de diciembre. Estoy ya en Buenos Aires, acostumbrándome a esta nueva vida, extrañando a mi espacio, a mi casa, mis maticas, mis vecinos, mi carrito. Extraño muchas cosas que aquí no tengo. Todos los días, busco ofertas de trabajo, para trabajar y así conocer personas, para relacionarme, pero aun no me llaman. En las mañanas salgo a Caminar por las calles de Buenos Aires estoy entre Belgrano y Moreno, camino sus transversales.

Llego al departamento a conversar con mi hija menor con Ori, porque ya cuando regreso de mi caminata, mi hija mayor Irina se ha ido al trabajo. La ayudo a cocinar para el almuerzo, le cuento que ya he aumentado 1 kilo, como muchas cosas que no podía comer en mi país, porque se desaparecieron y si se consiguen no lo puedes comprar. Espero que consiga trabajo, porque ya estoy desesperada de hacer lo mismo todo el tiempo. O conseguir un novio que me saque a pasear. jajajajaja. Amén

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Acerca del autor

Zuley Leon

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