Historia

Janucá, ¿la Navidad Judía?

Janucá, ¿la Navidad Judía? - Historia

Janucá es una festividad judía que se remonta al siglo II a. C.. También es conocida como fiesta de las luces, o como la fiesta de la dedicación, y es, más allá de sus aspectos religiosos, una festividad de carácter nacional e histórica (patriótica). Se lleva a cabo a partir del 25 de Kislev del calendario judío, que generalmente cae a finales de noviembre e inicios de diciembre del calendario gregoriano. Janucá dura ocho días y, por ser una festividad llena de luces, ornamentos y alegría, y por coincidir con los festejos pre-navideños, e incluso por coincidir en ocasiones con la Navidad, algunos suelen referirse a ella como la navidad judía.

 

Pero, ¿cuál es el significado de esta festividad? ¿qué celebra y cuál es su historia? A continuación explicaré lo concerniente y relevante sobre Janucá.

En el siglo II a. C., Israel (Judá) estaba dominado por el Imperio Seléucida, quien con la llegada de Antioco IV Epífanes al poder, prohibió al pueblo judío la práctica de sus tradiciones y costumbres religiosas y civiles para así helenizarlo y asimilarlo. Los griegos, además de haber profanado y saqueado el Templo de Jerusalén, obligaban a judíos a renunciar a su identidad nacional, a abandonar la fe y el estudio de la Torá, a profanar el Shabat, a abandonar la dieta kosher, a asimilar el helenismo. El judaísmo fue declarado ilegal. Tal situación condujo al pueblo judío a realizar una serie de revueltas con el fin de obtener su independencia del Imperio Seléucida.

Los Macabím, perteneciente a la casta sacerdotal y liderados por Matityahu Macabí, Yehudá Macabí y Jonathan Macabí se posicionaron ante el pueblo judío como un movimiento judío de liberación, e incitaron y mantuvieron una guerra civil contra el imperio dominante. Después de intensas y estratégicas batallas, Israel (Judá) derrota y expulsa a las tropas seléucidas, reconquista su tierra, logrando así su anhelada independencia y soberanía.

 

Una vez logrado el cometido, los Macabí emprendieron la reanudación del servicio en el Templo, como símbolo de su triunfo. Sin embargo, al entrar lo encontraron sumamente dañado, así que rápidamente iniciaron su limpieza y restauración. De acorde a un mandamiento de la Torá, el candelero de siete brazos (menorá) debía estar día y noche encendido para llevar a cabo la vida religiosa y social el pueblo, y para tal acto eran necesarias grandes cantidades de aceite de olivo. Pero, al entrar, las reservas de aceite eran pocas, casi nulas, el poco aceite disponible solo alcanzaría para mantener encendido el candelero tan solo por un día, y el proceso para la fabricación de más aceite se llevaría al rededor de una semana. Aún así, se decidió encender el candelero para re-inaugurar y dedicar el Templo, y con él, la vida religiosa y social del pueblo judío.

De acorde a la tradición judía, el aceite del candelero no se consumió durante el primer día, sino que el aceite mantuvo ocho días encendido el candelero, dando tiempo así para la fabricación de nuevo aceite. La tradición interpreta ése suceso como un milagro.

 

A partir de tales hechos, de la derrota de las tropas seléucidas, de la adquisición de la independencia y la soberanía, y del tradicional suceso milagroso del aceite, los macabím decretaron que año tras año que tales hechos fuesen recordados a través de la celebración de Janucá. Así, desde aquél momento hasta la fecha, Janucá se ha constituido como fiesta patriótica, civil y religiosa, celebrada por todos los judíos, tanto como aquellos que viven dentro de Israel, como por aquellos que continúan dispersos por el mundo.

CARACTERÍSTICAS DE JANUCÁ

Janucá significa en hebreo dedicación, haciendo alusión a la re-inauguración del Templo. A la festividad también se le conoce como fiesta de las luces haciendo alusión al tradicional milagro del candelero, que las luces no se apagaron durante ocho días.

La celebración dura ocho días, de acorde a los días que el candelero se mantuvo encendido antes de reemplazar el aceite.

Es tradición encender en Janucá un candelero, pero a diferencia del original que cuenta con siete brazos, el candelero de Janucá cuenta con ocho brazos y con un piloto, dando constantemente la apariencia de tener nueve brazos; a este candelero se le denomina janukiá. La primer noche de la celebración se enciende una luz, la segunda noche, dos luces, y así sucesivamente hasta completar las ocho luces de los ocho días que dura la celebración. Es también tradición colocar el candelero (janukiá) en una ventana o un lugar visible a los externos para así crearles curiosidad y poder contarles los hechos históricos y tradicionales de la festividad.

Es costumbre preparar todos los alimentos de la celebración a base de aceite, en conmemoración a la larga duración del aceite en el candelero.

Otra costumbre es jugar dreidel después de encender la janukiá; una perinola con cuatro caras, y cada una cuenta con una letra hebrea: נ ,ג ,ה ,ש que forman el acrónimo un milagro ocurrió allá, si se está fuera de Israel, y un milagro ocurrió aquí, si se está dentro de Israel, intercambiando ש por פ. Las cuatro letras también hacen alusión a los cuatro exilios sufridos por el pueblo judío: el babilónico, el persa, el griego y el romano.

El origen del dreidel se remonta a la dominación seléucida: La lectura y estudio de la Torá estaba prohibida por los griegos, sin embargo los judíos constantemente se reunían en grupos en lugares públicos a leer y estudiar Torá, y cuando los soldados griegos acudían al grupo para ver qué ocurría, los judíos escondían la Torá y sacaban una perinola para jugar con ella, dando así la impresión a los soldados de estar apostando y no estudiando Torá.

También es costumbre obsequiar dinero a los visitantes, a los amigos y, sobre todo, a los más necesitados. A los niños se les obsequian monedas de chocolate. Y tradiciones recientes, influenciadas por la Navidad, consisten en compartir y hacer intercambio de regalos, y colocar ornamentos conmemorativos de Janucá pero con una similitud con ornamentos navideños.

El contenido y el orden litúrgico, así como tradiciones adicionales, gastronomía y música, cambia entre judíos sefardíes, azquenazis y mizrahíes, aunque hay similitudes y coincidencias.

 

Así, la fiesta de Janucá queda esclarecida para aquellos que no la conocían, y queda reafirmada por aquellos que la conocen y la celebran. Es una festividad exclusivamente judía, pero cada vez son mas las personas y familias no judías que la celebran, por motivos ideológicos y por simpatía con el pueblo judío.

 

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Acerca del autor

Julián Nacach

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