Literatura

Jaque mate al Inconsciente



Jaque mate al Inconsciente - Literatura

El psicoanalista Raúl López es un hombre muy ingenioso, el cual no se preocupa mucho por recurrir a métodos poco ortodoxos para ayudar a sus pacientes. En esta ocasión, su consultorio recibió la visita de una encantadora mujer acompañada de la mano por su pequeño hijo (quien mantenía su mirada clavada en el piso de madera).

—¡Buenos días Fer! —dijo Raúl levantándose de su sillón mientras cerraba el libro que traía entre manos. Estaba leyendo «Psicología del jugador de ajedrez», escrito por Reuben Fine.

—Hola Raúl —contestó Fernanda al joven psicoanalista, cuyo trato cordial inspiraba confianza—. Gracias por ayudarme. Él es mi hijo Miguel y ha tenido muchos problemas en la escuela últimamente. (Raúl dirigió la mirada hacia él, pero continuaba evasivo). Esperaba que pudieras hablar con él sobre eso…

—Haré lo que pueda —respondió sonriente. A Raúl le llamó la atención el hecho de que Fernanda viniera sin su esposo, pero omitió preguntarle al respecto—. Regresa dentro de una hora. Miguel y yo necesitamos privacidad.

Ante esto, la mamá se retiró; dejándolos solos.

—Toma asiento, por favor.

—Gracias —respondió Miguel tímidamente.

—¿Sabes porqué estás aquí? —dijo usando un tono de voz cálido.

—No lo sé… supongo que para que mamá y papá puedan hablar sin miedo a que los escuche —dijo pensativo y recargando el rostro sobre las palmas.

—No necesariamente, pero me alegra ver lo inteligente que eres, Miguel. Estás aquí para hablar conmigo sobre lo que quieras.

—¿Lo que yo quiera? ¿por qué?

—Porque me interesa ayudarte —exclamó amablemente el especialista—. De hecho, todo lo que digas se quedará entre nosotros. No le diré a tus papás nada de lo que tú me digas de ellos. ¡Yo estoy de tu lado!

—No lo sé… no quiero hablar de eso. ¿Dónde está mi mamá? —dijo Miguel un poco angustiado.

—Tu mamá está cómoda en la sala de espera. Vendrá por ti cuando terminemos la sesión.

—¡Quiero irme ya! —exclamó con mayor exaltación.

Raúl notó que el niño tenía mucha resistencia a la terapia. «No lograré que hable si continuo insistiendo de esta manera», pensó. Entonces, brotó en su mente la siguiente idea: ¿Sería posible observar la dinámica inconsciente de Miguel en su estilo ajedrecístico, como sugiere el libro que estaba leyendo hace un instante?

—Tranquilo. Tengo una propuesta para ti… ¿te gusta el ajedrez?

El niño se relajó después de oír esa pregunta.

—Sí; un poco… mi papá me enseñó a jugar hace 5 meses… antes de que (…) –las palabras se ahogaron dentro de su boca, como si estuvieran en el fondo de un pozo.

—Está bien. Permíteme un momento.

Raúl se dirigió hacia su escritorio. Extrajo de ahí un bello ajedrez artesanal hecho de madera y metal. Miguel acercó su silla y lo ayudó a colocar las piezas sobre el tablero.

El psicólogo jugó con las piezas blancas. Movió su Peón del Rey a la casilla E4 con mucho entusiasmo. Miguel respondió con un bloqueo de Peón en la casilla E5. Después, movió su Caballo del Rey a F3 —amenazado con dominar el centro (apertura española)—, pero el jugador de las negras colocó su Dama en la casilla F6 (jugada dudosa, ya que se desarrolló prematuramente).

—¿Por qué lo hiciste? —preguntó Raúl asombrado.

—Porque la Dama es la pieza más poderosa y tiene que salir pronto.

«Es obvio que necesita auto-afirmarse mostrándose dominante. Estoy seguro que seguirá haciendo jugadas agresivas como esa», pensó el psicoanalista.

—En eso tienes toda la razón —dijo, finalmente.

Raúl continuó su turno moviendo el Peón de Dama de la posición D4, el cual no sólo está protegido por el Caballo del Rey y la Dama Blanca sino que además despejaba el paso de su Alfil para atacar a la Dama Negra en G5 (protegido también por el Caballo). Miguel notó ese movimiento y jugó PTR–H6.

—Bien hecho, pero no será suficiente.

Entonces, el psicoanalista capturó al Peón de Miguel con el suyo (PDXE5), amenazando a la Dama Negra. El niño, quién entendió el riesgo de capturar el Peón doblado, tuvo que mover su Dama a la casilla C6 (no sin cierto enfado) con la esperanza de atacar al Rey en la posición E4. Raúl decidió defender la casilla débil del centro colocando su Alfil de Rey en D3, pero recibió un ataque del Alfil del jugador de negras (AR–B4+).

—¡Excelente jugada!

—Gracias…, pero no importa mucho —dijo Miguel con un tono pasivo-agresivo.

«Tiene mucho coraje contra su papá… proyecta la imagen paterna en el Rey y por eso lo ataca tan intensamente», pensó Raúl mientras miraba el tablero.

La partida continuo de la siguiente manera: 6.–CD–C3//PAR–F5. 7.–O–O//PARXE4. 8.ARXE4//D–E6. 9.–CD–B5//PD–D5. 10.–CDXC7+!! /(el Caballo de Raúl ejecutó un doble golpe a los reyes [como si mágicamente se convirtiera en un Centauro armado con dos espadas], lo cual fue ignorado por Miguel. Esto puede interpretarse como tensión conflictiva entre sus padres)/ R–D8. 11.–CDXE6 /(la Dama Negra ha caído)/ ADXE6 (ahora, murió el Centauro Blanco).

—¿Qué problema tienen tus papás, Miguel?—inquirió el psicoanalista.

—Ninguno… no sé… ¿por qué no me deja en paz? —respondió con mucho enfado el niño.

—Porque me interesa ayudarte —dijo Raúl mientras buscaba su mirada, pero él no dejaba de ver el tablero—. ¿Por qué no vino tu papá? ¿están divorciándose?

El próximo movimiento del jugador de blancas fue ARXD5. Miguel siguió fijando su mirada, por un tiempo, hasta que decidió atacar al Alfil Blanco que despejó la columna D con su Caballo de Rey en la casilla E7 (CRXE7). Después de eso, el psicoanalista hizo un Jaque a la descubierta, con la Dama, capturando el Alfil de la casilla E6 con el suyo (ARXE6).

—¿Cómo lo supo? —preguntó Miguel sintiendo una mezcla de asombro y miedo.

—Lo entendí después de analizar tu estilo de juego —respondió el psicoanalista con una seguridad pasmante sobre sus capacidades—. Entiendo que estés molesto por esto, especialmente con tu papá, pero debes saber que no estás haciendo nada malo. Tú no tienes la culpa por las peleas de tus papás; ellos te aman y desean lo mejor para ti. Siempre es posible cambiar de opinión sí aprendemos a escuchar y a empatizar con el otro. Te hablo de este modo porque sé que me entiendes; eres muy inteligente.

—Muchas gracias… ahora me siento mejor —respondió Miguel con una gran sonrisa.

Así terminó la partida de Ajedrez: 13.–ARXE6//R–C7. 14.–D–D4//CD–C6. 15.–D–D7+!//R–B6. 16.–AD–E3+//CD–D4. 17.– DXD4+//AR–C5. 18.–DXC5+!//R–A6. 19.–AR–C4+//PCD–B5. 20.DXB5#

El psicoanalista Raúl López obtuvo la victoria, después de someter brutalmente al Rey Negro, pero también —y más importante que eso— logró ayudar a alguien que necesitaba su atención. Desde ese día, Miguel tuvo mayor disposición anímica hacia la terapia y fue capaz de observar cómo mejoraba la relación de sus padres.

El proceso de auto-descubrimiento, que puede surgir —o no— durante la terapia psicoanalítica, requiere cierta capacidad intuitiva ampliamente desarrollada como la del ajedrecista: De ese modo, cuando conectamos con nuestro ser en un nivel muy profundo, es posible hacer Jaque mate al inconsciente.

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Acerca del autor

Efraín Ramírez

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