Cine y Televisión

Johnny English 3.0 – Upgrade Al Humor

Johnny English 3.0 – Upgrade Al Humor - Cine y Televisión

Desde que el personaje de James Bond se instalara como ícono de lo que debe ser un agente secreto de pura flema inglesa, muchas fueron las sátiras y parodias que intentaron hacerse un camino. Desde la misma Casino Royale (1967) que se ríe del 007 asignándole la posibilidad de tener varias personalidades y una cara para su retiro con el rostro de David Niven, pasando por las desventuras del Super agente 86 Maxwell Smart, el más reciente Austin Powers y llegando finalmente, y de manera algo tardía, al querido Johnny English.

English es un personaje creado para Rowan Atkinson, un actor que a pesar de tener buenos performances dramáticas es inmediatamente reconocido como Mr. Bean, un señor de pocas palabras que hace de la torpeza y de la falta de sentido común, su modo de vida. Mr. Bean también tuvo su versión cinematográfica, con un viaje algo deslucido en taquilla, pero eso no impidió que se pensara en Atkinson para recrear un personaje con tanto elementos para “jugar” (y con esto intento remarcar la literalidad de la palabra ya que cada gadget se convertirá en un juguete peligroso en sus manos), una vez más, torpe personaje jugado por el comediante.

En esta, su tercera entrega, English se encuentra retirado de su rol de agente del MI5 pero plenamente abocado a la enseñanza en un colegio privado, en el cual aprovecha para adiestrar a sus alumnos como a verdaderos aprendices de agentes secretos (aunque nada tenga que ver con el programa curricular). Esto no impide que se lo convoque como último recurso, ya que un hacker ha expuesto la identidad de todos los agentes secretos activos de Inglaterra y nadie más puede actuar sin ser detectado de inmediato. La Primera Ministro (Emma Thompson) deberá confiar en el agente  para derrotar al pirata informático que de inmediato se revela como un gurú que pretende apoderarse del destino de la humanidad amenazando a los líderes mundiales con destruir sus países si no se pliegan a sus deseos.

English, una vez reclutado, prefiere utilizar elementos ya casi obsoletos pero difíciles de rastrear en plena apogeo de los smartphones lo cual provoca más de un incidente que termina en verdaderos siniestros y desastres de todo tipo. En el camino se verá obligado a actuar en colaboración con una doble agente Ophelia (Olga Kurylenko) y a profundizar la relación con su viejo y fiel compañero Bough (Ben Miller), quizás el único que le tenga verdadero respeto y admiración.

La sorpresa del filme es que resulta más efectivo en su humor. Atkinson se entrega al payaso de siempre con ganas y oficio y logra arrancarnos un par de carcajadas y a mantenernos con una sonrisa durante todo el metraje. Podría decirse que muchos de los gags son predecibles, pero aún así disfrutables si se los tomas como parte del tipo de humor que es, rayando con lo infantil y apoyado esencialmente en lo físico. Porque Johnny English no es el Frank Drebin de The Naked Gun, pero tampoco lo pretende, aunque le rinda tributo y en su tercer intento, le salga verdaderamente bien.

 

 

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Acerca del autor

Henry Drae

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