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Juegos Olímpicos: El Impacto En Los Países Que Organizan Estos Magnos Eventos

Juegos Olímpicos: El Impacto En Los Países Que Organizan Estos Magnos Eventos - Economía

Virus Olímpico: El impacto en los Países que Organizan estos Magnos Eventos (PARTE I).

 Antone Shone en 2001 en su libro “Successful Event Management: A Practical Handbook. (London: Continuum)”, define los eventos en general como “fenómenos que surgen de ocasiones no rutinarias y que tienen objetivos de ocio, culturales, personales u organizativos establecidos de forma separada a la actividad normal diaria, cuya finalidad es ilustrar, celebrar, entretener o retar la experiencia de un grupo de personas”.

Tomando como referencia la definición de Shone, existe más de un objetivo para definir la razón por la cual se celebran este tipo de magnos eventos, los sectores involucrados son varios, el económico, el gubernamental, el social, el cultural, el empresarial, el ambiental, pero, ¿es equitativo para todos?, como espectadores tenemos una perspectiva basada en la calidad de lo que ofrece el evento en sí, los deportes; la participación de la mayoría de la gente se reduce a prender el televisor y disfrutar del talento de los atletas que compiten en las diferentes prácticas deportivas. Así como apoyar desde casa a los competidores que representan a su respectivo país. También están las personas que con anticipación planean visitar el país anfitrión para vivir las experiencias que ofrece el lugar y la olímpica. Como espectadores somos presa de las campañas de marketing que lanzan las grandes marcas patrocinadoras, nos atrapan los programas presentados en los diferentes medios deportivos y sus segmentos donde se exponen los atractivos de la ciudad anfitriona; presenciamos el lado emotivo del evento, pero, ¿cómo será en realidad para los países anfitriones?,¿Cuál es su entorno político y social? y ¿Cómo está su situación económica?, la respuesta que se nos viene en mente podría ser muy sencilla: «si está organizando el evento ha de ser que es una maravilla de ciudad», «debe de ser un país de primer mundo o en vía de desarrollo», «es una potencia económica», «tiene un nivel cultural muy alto y su sociedad ha de ser muy desarrollada». Podríamos citar varios ejemplos de los países que últimamente han sido anfitriones, como es el caso de Grecia y Río de Janeiro, cuyos gobiernos han invertido millones de dólares, y vaya que  es una inversión muy cuantiosa ya que se invierten millones de dólares a partir del momento en que se entra en la terna y se hace el registro para la candidatura para ganar la sede, tan solo los costos para la participación en el proceso  es de millones de dólares, como fue el caso de Brasil para las olimpiadas de Río de Janeiro 2016, El gasto necesario para garantizar la realización de tal evento también es enorme y, conforme la gente alrededor del mundo moviliza a la opinión pública en contra de las ofertas en sus propias naciones con miras a ser anfitrionas de los Juegos en el futuro -dados los altos costos involucrado, Brasil gastó un estimado de US$80 millones en la candidatura de Rio de Janeiro solamente. (http://www.lagranepoca.com/opinion/7077-el-alto-costo-de-la-gloria-olimpica-de-rio-de-janeiro.html).

¿Pero porque invertir tanto dinero?, los objetivos de  los países que invierten en la organización de este tipo de eventos, son:

  • Atraer inversión.
  • Mejorar el modelo de comercio (importación y exportación).
  • Renovación urbana.
  • Desarrollo turístico (crecimiento de oferta hotelera, servicios y mayor afluencia de visitantes).
  • Generar mayor y mejores empleos.

Todo esto bajo el argumento de que el impacto de los Juegos Olímpicos es a largo plazo y que estos se reflejan con los años previo y después del evento, para ello se presenta el llamado Legado Olímpico, el cual puede abarcar aspectos tangibles e intangibles, “Las claves del éxito y la investigación continuada de L’herència dels Jocs ofrecieron la oportunidad de reflexionar a escala local e internacional sobre los motivos exactos por los que los Juegos de Barcelona’92 habían sido un éxito, pero fue necesario más tiempo, así como reunir a investigadores de todo el mundo, para comprender que lo que en un primer momento se identificó como impactos se habían convertido en legados. (Mosaico Olímpico: Investigación multidisciplinar y difusión de los estudios olímpicos, CEO – UAB, 20 años, Editores; Emilio Fernández Peña, Berta Cerezuela, Miquel Gómez, Benosa, Chris Kennett, Miquel de Moragas Spà. Pg. 127).

El tiempo que transcurre desde el momento de inscripción a la candidatura hasta la organización (en caso de ganar la sede), es de por lo menos siete años. Durante ese lapso se realizan diversas actividades de planificación para hacer de este evento un éxito en todos los aspectos y que el retorno de inversión sea en beneficio de la ciudad sede. Por eso es muy importante que en  la organización se involucren tanto las partes interesadas del Comité Olímpico como los organismos privados y de gobierno, las autoridades y los habitantes.

Las exigencias en materia de infraestructura y de recursos humanos generan costos muy elevados, se debe evaluar si se tiene un buen sistema de comunicaciones y transportes, calidad del hospedaje y alimentos, diversidad cultural y recreativa, imagen urbana, estabilidad social, seguridad y la imagen hospitalaria de los habitantes hacia los turistas.

Como podemos observar, los detalles para la organización son muchos y se requiere de mucho dinero para crear o subsanar ciertos sectores que contribuyen a que estos salgan bien y si no se cuenta con una planificación estratégica adecuada y un manejo ordenado de los recursos financieros, se puede afectar  la salud financiera del gobierno. Estos requieren de una organización económica, política, social, cultural y urbanística. Los impactos negativos pueden ser:

  • Deuda (implica que los gobiernos implementen modelos fiscales e impuestos para que con recurso público en un número indeterminado de años cubra la deuda).
  • Desviación de recursos etiquetados para atención social a otros rubros.
  • Congestión y contaminación durante el proceso de construcción de la infraestructura y estructura requerida para el evento.

Los juegos olímpicos han rebasado presupuestos arriba de los 40 billones de dólares como fue el caso de Beijing 2008. En años recientes, países en vías de desarrollo han contendido para ganar la sede y han hecho lo que está a su alcance para obtenerla, bajo el argumento que traerá beneficios económicos para sus países, sin embargo la realidad es otra. Países en vías de desarrollo como es el caso de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), tienen una desventaja en comparación con otros países, y estas van desde una débil infraestructura, inadecuado sistema de transporte y comunicaciones, carente infraestructura eléctrica, hospitalidad, infraestructura deportiva deficiente, los recursos son más escasos, su balance fiscal es más frágil y existe inestabilidad política y social. Todo esto hace que los costos sean excesivos, lo que ocasiona que la distribución de recursos para temas sociales sea más escasa y que esto provoque protestas, por falta de atención a las necesidades básicas de la sociedad y el sobre endeudamiento teniendo que recurrir al préstamo de millones de dólares, generar nuevos impuestos y todo lo que esto conlleva para su saneamiento, además de generar asentamientos irregulares e inmuebles fantasma como las villas olímpicas o los estadios, que después de los juegos en varios casos ya no tienen ningún uso.

Contrario a esto, el caso de las olimpiadas de los Ángeles en 1984, fue todo un éxito, y esto en gran parte se debió a que la ciudad contaba con una buena infraestructura, comunicaciones y transportes eficientes, estadios deportivos de las diferentes ligas deportivas de primer nivel, por lo que el gasto público fue mínimo, el gasto fuerte fue el de marketing publicitario absorbido en su mayoría por el sector privado. Solamente se cobro un pequeño impuesto del .05% al hospedaje y a los boletos para los eventos olímpicos, recaudando 19.3 millones de dólares, los cuales fueron utilizados para invertir en seguridad, de dicho recurso se etiquetaron 15 millones de dólares para el Departamento de Policía de Los Ángeles.

Otro de los problemas relacionados con la inversión en infraestructura que enfrentan los países que tienen que invertir sumas exorbitantes para construir estadios modernos entre otras facilidades para uso durante las olimpiadas, es que después son abandonadas y no se les da ningún uso, el mantenimiento anual de dichas estructuras es costosa, en algunos países como en Beijing se ha integrado el estadio olímpico dentro de los recorridos turísticos, sin embargo es de poco interés para los turistas y lo que se cobra por visitarlo es muy poco para el costo de su mantenimiento.

En lo que respecta a las Olimpiadas en de Atenas 2004, tuvieron que mejorar su infraestructura por lo que el gobierno tuvo que recurrir a la Unión Europea para un subsidio. En la actualidad además del gran endeudamiento se tienen instalaciones en abandono y sin uso, sin un beneficio directo a sus habitantes, quienes atribuyen que la deuda de Grecia se debe en una parte a las olimpiadas.

“Lo único que queda de los juegos olímpicos son las deudas”, comenta Efe Damianós Manologlu, propietario de un restaurante en Atenas, en la entrevista realizada por el medio Voz Populi, donde la nota señala que “Diez años después de la espectacular ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Atenas, la mayoría de las instalaciones olímpicas han quedado abandonadas a su suerte y los griegos cuestionan el legado de un evento deportivo que, salvo deudas, poco beneficio ha traído a la población. El estadio olímpico se utiliza solo para los partidos de fútbol de AEK, un equipo con pasado glorioso, pero que en la temporada 2013-2014 ha jugado en tercera división; la piscina olímpica, el velódromo y las canchas de tenis solo sirven para entrenamientos.
Del resto de las instalaciones del complejo olímpico, solo el estadio cubierto se utiliza regularmente, por el equipo de baloncesto del Panathinaikós. Solo el centro de bádminton es una excepción entre todas las instalaciones olímpicas situadas fuera del complejo: ha sido transformado en un teatro.

El coste real de los juegos olímpicos es objeto de polémica entre los políticos con estimaciones que varían entre 5.000 millones y 27.000 millones de eurosLo que sí es una cifra indiscutible es que el déficit presupuestario, que en 2002 todavía rondaba el 3,7 % del PIB, se disparó en el año olímpico al 7,5%, y la deuda estatal subió en un año de 182.000 millones a 201.000 millones de euros. A partir de entonces Grecia entro en una espiral de deudas, y tras el estallido de 2008, quedaron la deuda, el déficit y el desempleo. (El legado de Atenas 2004: “Lo único que queda de los Juegos Olímpicos son las deudas”; http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/47817-el-legado-de-atenas-2004-lo-unico-que-queda-de-los-juegos-olimpicos-son-las-deudas).

 El artículo comenta que los 36 espacios para albergar las distintas disciplinas, fueron pagados del bolsillo de los contribuyentes, el gobierno de Grecia decidió no recurrir a patrocinadores.  La mayoría de dichas instalaciones no se usan y muchas son inutilizables por la falta de mantenimiento. Un ejemplo es el caso de la emblemática cúpula del estadio olímpico que costó 130 millones de euros y requiere de 9.5 millones para su conservación.

 Algo positivo que dejaron las olimpiadas en Atenas fue que con las obras se proclamo la transformación de la ciudad con la construcción de una autopista periférica, tranvía, la ampliación de túneles subterráneos y la peatonalización de los alrededores de la Acrópolis. 18Otro beneficio de los juegos olímpicos, según Kazantzópulos, fue “el fortalecimiento de la legislación de protección del medio ambiente”. “El único beneficio en materia de medio ambiente fue la construcción del tranvía que une el centro de Atenas con el frente marítimo de la ciudad”.

Para Londres 2012, la inversión en infraestructura fue en gran parte dirigida a la extensión de servicios de comunicación y transporte, de tren y aeroportuario, y para evitar invertir en infraestructura que después de los juegos ya no será necesaria, se les pidió a los habitantes y trabajadores evitar estar trasladándose lo menos posible en la ciudad cuando el evento se encuentre en su mayor auge. Sin embargo los modelos utilizados por el Reino Unido se diseñaron para posicionar a la nación como un lugar excelente para las inversiones, los negocios y el ocio, aun siendo el número uno en Europa en los dos primeros. Después de las olimpiadas continuaron con campañas publicitarias por tres años más para continuar atrayendo más turistas, además de lograr  que en todo el país se realizaran hasta 2016, 180,000 eventos culturales más, favoreciendo al turismo local.

Un caso muy singular fue el de Barcelona 1992, el éxito que se le atribuye puede estar en su planteamiento, ¿Por qué las olimpiadas necesitan al destino? en vez de ¿Por qué el destino necesita a las olimpiadas?, y es que para Barcelona, aún sin contender para ser anfitrión, se estaba realizando la planificación para el mejoramiento urbano de la ciudad el cuál cumplía con los requisitos que el evento necesitaba, por lo que Barcelona solamente utilizo el marco olímpico como punta de lanza para posicionarse como un destino atractivo, no solamente para el turismo, si no para inversiones y negocios, eso sumado a una excelente organización y una participación de atletas destacados en los diferentes ramos, lo que dieron a Barcelona el éxito que hasta el día de hoy mantiene, además de ser considerados sus juegos olímpicos como uno de los mejores de la historia.

La próxima sede serán las olimpiadas de Tokio 2020, para lo que el gobierno japonés tomando como referencia  la experiencias de otros países, y sobre todo, la de aquellos que invirtieron millones en infraestructura, diseñaron sus estrategias enfocadas en el desarrollo económico posterior a los juegos olímpicos, con la finalidad de contrarrestar el declive de empleos generados por la construcción, el uso continuo de  infraestructura e instalaciones, apostando al turismo y el gasto de visitantes, a través del desarrollo de productos turísticos y aprovechar el marco de los juegos olímpicos para posicionarse.

Otro aspecto a considerar al organizar estos eventos, es incluir y hacer partícipe a los habitantes de la ciudad candidata y/o anfitriona, es importante mantener informada a la sociedad sobre el uso que se le darán a los recursos públicos y si satisfacen las necesidades básicas y prioritarias de la comunidad. Dentro de la planeación debe de preverse un plan de contingencia económico y social, esto en parte a que el proceso de todo el evento es de siete años y no solamente los 20 días de celebración olímpica. Durante ese tiempo pueden suscitarse diferentes acontecimientos que impacten de manera positiva o negativa al país/ciudad anfitriona, como pueden ser el atravesar recesiones económicas, alguna catástrofe por un fenómeno natural, inestabilidad política entre otros factores.

Actualmente existe mayor conciencia entre los sectores de los países que organizan estos eventos, sobre todo el de la sociedad, y es que ser anfitrión de eventos deportivos de tal magnitud conlleva a utilizar un excesivo monto de recursos de los cuales muchas veces no cumplen con la demanda de social. Habitantes de ciudades como Hamburgo en Alemania, Boston, Estados unidos y Toronto, Canadá; han rechazado la participación para ser sede de los juegos olímpicos, por su elevado costo, declinando la propuesta de participación.

Tal es el caso del rechazo por parte de los habitantes de la ciudad de Boston, Estados Unidos, para contender para las olimpiadas de 2024. “No Boston 2024 es el nombre de la red de activistas comprometidos a pelear para revocar la contienda de los juegos olímpicos de Boston 2024 y cuyos principios para no aceptar dicho evento fueron:

1) La planeación de nuestra ciudad debería ser hecha por y para la gente, no solamente por un grupo de empresarios y el Comité Olímpico Internacional (COI).

2) Que las inversiones en infraestructura deberían hacerse y estar enfocadas en las necesidades de la gente que vive y trabaja en la ciudad y no para las necesidades del Comité Olímpico Internacional (COI).

3) Nuestros gobernantes electos deberán enfocarse en la vivienda, salud, educación y medio ambiente y así construir una verdadera ciudad de clase mundial.

4) Que la gente de Boston merece buenos y mejores empleos, así como vivienda digna hoy en día y no simular o pronosticar lo que puede suceder en una década.

5) Que los servidores públicos electos deberán trabajar por la gente que representan y no por la gente que llena sus bolsillos.

Y en general, la gente debe ser partícipe de todo lo respecta a la contienda por el 2024 y conocer cada paso del proceso, y que sus voces sean escuchadas previo a cualquier decisión que tome el Comité Olímpico Internacional (COI). (Economics of Boston 2024: www.noboston2024.org/#1economics/cnfg).

En términos generales, referente a mega eventos deportivos,  la experiencia de otras ciudades que han sido anfitrionas en el pasado ha servido como experiencia para las futuras contiendas. La forma de operar por parte del sector empresarial, el gobierno y los comités organizadores,  la falta de transparencia en la aplicación de recursos públicos y la satisfacción de los ciudadanos, no ha cumplido con las expectativas.

Las principales razones que los habitantes de Boston tuvieron para que la ciudad renuncie a participar en la contienda como sede olímpica han sido:

  • La contienda se desarrolló a puertas cerradas entre directivos y corporaciones, sin tomar en cuenta la opinión pública.
  • Califican de corrupto al Comité Olímpico Internacional (COI) y sus intereses lucrativos con autoridades y empresarios.
  • Los gastos excesivos e inversiones que el Comité Olímpico Internacional (COI) exige, donde los beneficiados son ellos y el grupo de empresarios desarrolladores.
  • Socialmente el estado queda afectado y endeudado, y en la mayoría de los casos las inversiones mal aplicadas no benefician a la sociedad.
  • Los negocios locales no se ven beneficiados ya que todos los contratos le son entregados a los patrocinadores del Comité Olímpico Internacional (COI).
  • Desplazamiento de personas; es bien sabido por la historia de los juegos olímpicos, que los arrendadores han desalojado inquilinos para aprovechar la renta de cuartos a los asistentes a los juegos olímpicos, lo que ocasiona el desalojo de gente de bajos recursos y destrucción de comunidades.
  • El alto gasto en seguridad y la poca sustentabilidad del medio ambiente durante la preparación y construcción de infraestructura olímpica.
  • El costo de los boletos para asistir a los eventos son altos, por lo que está diseñado para que asista únicamente un grupo elite y no toda la ciudadanía.

La tendencia para la organización de estos eventos ha ido cambiando, gracias a la consciencia de los habitantes de las ciudades y sus gobiernos, se han vuelto más cuidadosos respecto al tema de la aplicación de recursos, inversión para desarrollo económico y sustentabilidad.

El Comité Olímpico Internacional se ha visto rechazado para la organización de dicho evento, por lo que incluyeron diferentes recomendaciones a la Agenda Olímpica 2020. Estas fueron acordadas en la 127va sesión del Comité Olímpico Internacional (COI), en Mónaco el 8 y 9 de diciembre de 2014.

El objetivo de agregar las recomendaciones a la agenda olímpica, es el de definir el futuro del movimiento olímpico, tener una clara visión de hacia dónde y cómo proteger lo que hace único a los juegos olímpicos y fortalecer los valores olímpicos en la sociedad.

Las 40 recomendaciones contemplan reformar cada uno de los aspectos que integran la organización y ejecución de los juegos olímpicos en todos sus componentes; desde el proceso de invitación, costos, impacto económico y social, legado, sostenibilidad, compromiso, reforzar el sentimiento y principios de la olimpiada, el beneficio de los atletas, estrategias con socios y patrocinadores, valores, cultura y educación, reforzar y mejorar a través de estos cambios el concepto de los juegos olímpicos.

Las acciones para implementar las recomendaciones a la Agenda Olímpica  dio inicio con la fase de invitación para las candidaturas a 2024 y todo su proceso, lo que permitirá a las ciudades presentar un proyecto olímpico que más convenga a sus planes a largo plazo con beneficios deportivos, económicos, sociales y de medio ambiente.

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Acerca del autor

Ramon Parra

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