Salud

LA ADICCIÓN INVISIBLE



LA ADICCIÓN INVISIBLE - Salud

Soy adicta.

Reconocerlo es crucial pero innecesario a la hora de superarlo.

Sin embargo, me encuentro en la certeza, fruto de mi propia experiencia y de mi aguda capacidad de observación, de que la mayoría de los que leeréis esto y los que no, sois igual de adictos que yo, cada uno a vuestra manera, pero adictos a fin de cuentas.
Relacionamos adicción con el consumo, lo de excesivo o moderado es otro debate, de sustancias perjudiciales para nuestra salud, que modifican nuestra conducta y ponen en peligro la frágil cordura que nos pueda quedar escondida en algún bolsillo roto.

Lo cierto es que existen muchos tipos de adicciones que van surgiendo a la vez que los múltiples avances en el mundo desarrollado al que tenemos la suerte de pertenecer unos cuantos.


Tenemos adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías, con la cantidad obscena de alimentos de dudosa reputación, con el sexo, con el juego en todas sus disfrazas formas…, tantas que si buscásemos información acerca de las adicciones que ensombrecen nuestra infantil pero hiperdesarrollada sociedad, nuestro estado final después de un liviano vistazo a las entradas del señor Google, nos dejarían sumidos en un pavor tal, que probablemente necesitásemos un trago que calmase el espanto…

Aunque todo esto sea preocupante, mi adicción es la que más me fascina porque creo que es la causante de todas las demás y la única que no tiene excusa o raíz que la justifique.

Soy adicta al miedo, a la queja constante, a la insatisfacción vital, a la culpabilidad y culpabilización, a la inmovilidad y a la ansiedad, soy adicta a todas las creencias limitantes y seguras que me arrullan con lastimero vaivén, soy adicta a las subidas y bajadas controladas y aburridas, soy adicta a la nada, al ir y venir de días, meses y años con la inconsciencia pueril de quien no se sabe mortal, soy adicta al confort que da el no hacer, a la lucha pasiva e invasiva que desequilibra la cuerda floja que piso, a la naif prepotencia que llevo por bandera, pero sobre todas las demás; soy adicta a las distracciones infinitas y de poco provecho porque soy adicta a mi vida no vivida.
Igual me equivoco también en esto, pero creo que nadie a mi alrededor se ha dado cuenta de la magnitud de mi adicción y me resulta tan fastidiosamente fácil pasar desapercibida, que continuo enganchada y con muy pocos atisbos de rehabilitación.

Y digo que no existe una raíz que justifique que está adicción se perpetúe año tras año porque, a pesar de que este mal que me define sin yo haberlo elegido y que tiene que ver con cantidades abrumadoras de información heredada que inconscientemente me han regalado mis ancestros, no es una excusa válida para continuar compadeciéndome por una situación de la que sólo yo soy responsable, puesto que toda esa herencia, que haberla hayla, más que una excusa es una invitación a dirigirme hacia la consciencia que me permita trascender todas esas heridas.
Está herencia genética nos condiciona y nos regala conflictos emocionales y mentales que si tenemos la suerte de superar nos otorgarán los aprendizajes necesarios para conseguir la vida plena y magnífica que todos merecemos, sin quejas ni excusas.

De modo que haré lo que creo que debo hacer para plantar cara a esta adicción de no buscarme, de no quererme, de no respetarme y empezaré a vivir esta única vida que tengo.


Puedes llamarlo desarrollo personal, autoconocimiento, despertar, esencia… puedes practicar mindfulness, yoga, meditación…, llevar una alimentación paleo, vegana, flexi, practicar rituales ayurvédicos… pero, basicamente, de lo que se trata es de vivir consciente y plenamente cada uno de los segundos de tu vida, con todas sus caquitas malolientes, aceptarlas, amarlas y dejarlas ir.
Pero es un tarea titánica para la que no nos hemos preparado y que muchos hemos ignorado durante años porque ni siquiera intuíamos que fuese un tarea que hacer.
Estudia, investiga, descubre y acepta todo lo que hace que seas tu, agradece y avanza.
Pregúntate cada día qué has hecho hoy para superar la adicción de estar sin estar, de vivir sin vivir, de estar dormido aún cuando crees estar despierto.

Agradecede. Vive. Ama.

 

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Acerca del autor

Maragla

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