Literatura

La Blasfemia Asediante del bosque Breheimen Cap 1



La Blasfemia Asediante del bosque Breheimen Cap 1 - Literatura


 

«Te sorprendería saber cuanto amarás la muerte cuando la vida te muestre aquellos horrores que sólo existen en tus más oscuras pesadillas «

                Saint. 

Yo intenté ignorar lo incómodo que sonó aquel silencio y descubrí que es más bullicioso de lo que pensamos , ese silencio taladró mi conciencia y despertó en mi los más oscuros temores sino fuera porque Lurst propiciamente me despertó del estado hipnótico en el que me encontraba pude haberme perdido en la profundidad de mis pensamientos.
<Pensando en tu esposa eh?, le irá bien en su viaje. Haber venido aquí fue lo mejor para distraer tu mente amigo mío>, susurró Lurst mientra me daba una palmada en la espalda.
<Tienes razón, debo dejar de pensar en ella, seguro estará bien>, le respondí a mi amigo de manera confiada.
Ya con todo el equipo listo, los 4 nos dispusimos para iniciar nuestra aventura. La temperatura ya estaba descendiendo tal y como lo indicaba el pronóstico del clima. Tomamos un camino que a simple viste se veía que había sido muy transitado recientemente y por razones justas para este tiempo era muy común ver a muchos aventureros venir a explorar la inmensidad de este antiguo bosque.
Mientras admiraba lo hermoso del bosque de coníferas y el olor a invierno pude ver al majestuoso Hestdalshøgdi alzarse imponente con sus 2091m de altura testigo de incontables eventos, eterno y solitario se disponía a ser el fondo que enmarcaba un paisaje que me dejaba sin aliento.
<Vamos, tenemos que apresurarnos nos resta mucho camino y tenemos que llegar al primer punto marcado para asentarnos antes del anochecer>, recordó Adolf mientras me miraba con ojos de análisis como si leyera mis pensamientos.
<¿Primera exploración amigo?>, comentó Adolf mientras balanceaba una pequeña botella de whisky a su boca y se la pasaba a Ben quien apresuraba el contenido de forma desesperada.
<¿tan obvio parece?>, pregunté asombrado porqué soy una persona poco gestual mi esposa se quejaba muy a menudo de lo poco emotivo que era en situaciones en las que las personas deberían mostrar algún tipo de gesto por mínimo que sea.
—Reconozco el olor del temor y tú estas desbordandote en él y me resulta incómodo—con tono intimidante sostuvo Adolf mientras encendía un cigarro—. Permiteme hacerte una pregunta has oído sobre…  ¿Escuchas algo? alguien está gritando.
–¡Ayuda!, ¡Socorro!.
Enseguida Adolf corrió a buscar el origen del sonido, Lurst y Ben ya estaban en el sitio a unos 10 metros de donde nos encontrábamos Adolf y yo. Yo me apresuré para ver lo que acontecía.
—¡Bajenme de aquí! ¡Por favor!
—Tranquilizate, ya te vamos a ayudar, Gritó Adolf. Sólo procura cubrir tu cabeza que la caída dolerá un poco.
—¡Por Dios! ¡Ayúdenme!
—Hijo ya te dije que vamos ayudarte, sólo mantén la calma.
Ben colocate debajo de él no queremos que se fracture el cráneo, la poca nieve que ha caído no le ayudará mucho, le aconsejé mientras le pasaba un cuchillo a Adolf para bajar al pobre chico.
—Voy a cortar la cuerda, prepárense para el aterrizaje que dolerá un poco—gritó Adolf desde una rama del abeto cuya altura casi llegaba a los 100 metros, me sorprende la rapidez con la que pudo trepar aquel árbol.
—Ahhhhh! Mi hombro.
—Ni se te ocurra moverlo—dijo Lurst mientras se acercaba al desdichado. Pudiste haberte dislocado el hombro con la caída, pero un hombro zafado debería ser la más pequeña de tus preocupaciones en este clima, fuiste muy afortunado de que hayamos tomado esta ruta de otra manera el desenlace hubiese sido mortal para ti, déjame ayudarte tomé un curso de primeros auxilios.
Ya estando en el lugar donde pasaríamos la noche cerca de un claro, donde se podía ver el astro rey ocultándose en el horizonte nórdico donde muchos mitos nacieron, me hicieron meditar en aquellos cuentos que había escuchado en alguno que otro bar de mala muerte sobre seres familiares que cuidaban de los bosques. Todo esto al unísono del crujir de la leña que se consumía en la fogata que habían encendido nuestra pareja de guías.
—No hay nada más gratificante que esto mis queridos compañeros—suspiró Ben mientras acompañaba sus palabras con whisky. Padre es hora de preparar la comida, todo hombre que sabe lo que es acampar sabe que la hora de la fogata es el momento donde todos coincidimos, bebemos y hablamos de mujeres y de nuestras historias. ¿Qué piensas Lurst? ¿Eres de pocas palabras?
—Pues es nuestra primera noche, estamos vivos no veo nada malo en celebrar, así que, coincido contigo mi querido compañero—respondió Lurst con tono jovial.
A todo esto aquel extraño permanecía callado, impasible, inalterable con una cara sin ningún tipo de gesto que se le dibujar de manera involuntaria podría decir que mirada estaba desenfocada, tal cuál lo estuvo durante todo el camino desde que lo rescatamos hasta que llegamos, y lo más preocupante no era eso sino el hecho de que parecía yo ser el único que se intrigaba con saber quién era o como terminó de esa forma.
—Cuéntanos algo de ti amigo.
—¿cómo te llamas?—pregunté.
—Saint, mi nombre es Saint.
—¿Y cómo has terminado en esa trampa? Saint.
—Por más que trato de recordar no me viene nada a la mente, solo recuerdo que recobré la conciencia y ya estaba colgando allí.
—Quizás pudo haberse golpeado la cabeza—mencionó Lurst.
—No veo golpes, ni veo que sangre, lo único fue su hombro—reflexioné. Leí que es normal que la personas pierdan la memoria después de un evento traumático.
Estuve reflexionando sobre qué pudo ocasionar tal repentino cambio de actitud pasó de estar asustado a una tranquilidad poco común, lo veía y él solo estaba ensimismado en sus propios pensamientos, en el fondo solo oía a Ben, Lurst y Adolf ya casi embriagados cantando típicas canciones nórdicas mientras la mágica Polaris antigua guía de los navegadores colgada del cielo iluminaba junto con la luna la blancura nórdica del infinito bosque de coníferas de Breheimen.

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Abismo Oscuro

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