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LA CABAÑA (RELATO EROTICO)



LA CABAÑA (RELATO EROTICO) - Literatura

Era un día como otro cualquiera, Mariana salió un poco antes de trabajar, decidió quedar con una amiga en un centro comercial cerca de su trabajo. La espero en el sitio acordado mientras tomaba una cerveza. Era extraño Mariana tenía la sensación de estar sola en aquella gran superficie comercial, el teléfono sonó, ya lo sabía, su amiga no iba a ir a la cita. No le sorprendía mucho., no era la primera vez q la dejaba plantada. Decidió ir a ver tiendas y aprovechar para buscar algo para sus manualidades. Un maniquí en un escaparate la llamo la atención. Era un precioso conjunto de ropa interior, el color rojo podía con ella, no pudo evitar entrar a la tienda, sabia q la ropa interior no podría probarse pero nunca compraba sin antes probarse la ropa. Cogió unos pantalones y una blusa, ni se fijó en la talla, en definitiva no tenía pensado probárselo, se apresuró a ir a la sección de ropa interior, no tardó mucho en encontrar el conjunto del escaparate. Cuando cogió el conjunto se dio cuenta que un hombre estaba al lado suyo, su cara le era familiar, lo había visto en otro lado no sabía dónde pero si sabía que la miraba fijamente. Mariana no le dio importancia, estaba deseando llegar al probador y ponerse el conjunto, aunque siempre se probaba lo que compraba estuviera permitido o no, aquel día estaba nerviosa, como si fuera la primera vez que no respetase las normas o como si algo fuera a pasar, algo extraño que pudiera cambiar su vida, pocas veces había tenido esa extraña sensación de nerviosismo y de cosquilleo en todo su cuerpo, pero las pocas veces que lo sentía siempre su vida pegaba un pequeño cambio. Cuando llego a la zona de probadores vio de nuevo a aquel extraño que parecía que la siguiera, (casualidad pensó ella). Los probadores estaban vacíos, las puertas estaban todas abiertas, se dirigió al último de aquel pasillo lleno de puertas, entro en él y empujo la puerta con su mano derecha. Era un probador de 2 metros * 1.5 metros de ancho con un gran espejo enfrente de la puerta.

Mariana coloco el pantalón y la blusa es un percha situada en la puerta, se quitó el abrigo y empezó a desnudarse mirándose al espejo, coloco el abrigo en otra de las cuatro perchas colgadas en la puerta después se quitó la falda y la camisa colocándolas en otra de aquellas perchas, el sujetador las medias y las bragas las dejo en una banqueta, situada al lado del espejo. Se paró un minuto mirándose al espejo, su mano no pudo evitar acariciar sus pechos mientras se miraba al espejo, con la otra mano se tocó su coño para descubrir que estaba mojada, se dio la vuelta para coger del bolso unos pañuelos de papel y limpiarse no quería que cuando la dependienta comprobase el conjunto este estuviera manchado. El conjunto le quedaba perfecto, no pudo evitar pasar 5 minutos mirándose al espejo con el puesto. Se lo quito y aun desnuda lo metió bien doblado en su caja.

Mariana cogió el sujetador cuando se dio cuenta que no había puesto el seguro a la puerta, se quedó un instante mirando al pestillo abierto de la puerta y una sonrisa sutilmente salía de sus labios mientras pensaba que cualquiera podría haber entrado en el probador, soltó el sujetador e intento cerrar la puerta cuando esta se abrió bruscamente, de un salto quedo pegada al espejo , en ese momento entro aquel desconocido, se la quedó mirando mientras cerraba la puerta despacito, cerro el cerrojo sin quitarla la mirada de encima. Mariana quería gritar, sabía que si gritaba se llenaría de gente los probadores en un instante.

Estaba desnuda paralizada sin saber que hacer. El extraño se puso el dedo índice en la boca indicando q no dijera nada, cogió el abrigo de Mariana y se lo dio para q se lo pusiera, Mariana apresuro a ponerse la prenda que aquel hombre le daba, el extraño miro el bolso de mariana y lo abrió metió en el las bragas, el sujetador las medias la blusa y la falda de la chica, parecía que fuera a reventar el bolso con la fuerza que realizo para cerrarlo.

La cogió del brazo y sin mediar palabras la saco del probador. Mariana no sabía que extraña razón la evitaba a salir corriendo o solo gritar. Estaba desnuda solo la tapaba aquel abrigo que la llegaba por encima de las rodillas y estaba cerrado por dos botones, tenía que cerrarlo con su mano para que no se la viese nada. El hombre la llevo al parking y la subió a un coche negro. La desabrocho los dos botones del abrigo y la puso el cinturón de seguridad.

Cuando salieron del parking mariana se dio cuenta que se había hecho de noche. Pregunto con un tono de miedo y sumiso al hombre.

– ¿dónde me lleva?

– no te preocupes de dónde vas, no tienes que tener miedo, seguro que mañana cuando estés en el trabajo recuerdas esta noche como una noche muy especial.

Esas palabras del hombre la tranquilizaron un poco, por lo menos mañana llegaría al trabajo. En ese momento dejaron la carretera y el coche entro por un camino de tierra, al final del camino había unas pequeñas casas de maderas, el extraño  paro el coche en frente de una de ellas, cogió unas llaves de la guantera, se la dio a la chica y la pidió que se quitara el abrigo, esta no dudo en hacerlo, el hombre lo tiro a la parte trasera del coche mientras q decía a Mariana.

– Entra en esa caseta y espérame, tomate algo del bar y relájate, volveré en poco tiempo.

La chica salió del coche totalmente desnuda, abrió la puerta de aquella caseta y entro.

Mariana entro en la caseta empujo la puerta para cerrarla, estaba iluminada por la luz de una gran chimenea, miro a las paredes pero no consiguió encontrar ningún interruptor, después miro al techo no descubrió ninguna lámpara, imagino que no era necesaria mas luz que la de la chimenea. Descubrió un pequeño bar al dado de la chimenea, necesitaba beber algo lo que fuera cogió una botella y bebió directamente de ella, miro a su alrededor examinando aquella habitación, en el centro había una mesa, se acerca a ella para descubrir que en cada esquina había unas cadenas ancladas a ella con uno grillete en cada una de esas cadenas. Sin quitar la vista a la mesa retrocedió para chocar con otra pequeña mesa, algo callo de ella. Se dio la vuelta para recogerlo y colocarlo de nuevo en su sitio, la luz de la chimenea dejo examinar todo lo que había en la mesa. Era material erótico y sadomasoquista q solo había visto en alguna película en la soledad de su habitación

No podía ni creer lo q la estaba pasando. Esa sensación de miedo y de curiosidad, sabía que no era muy normal la situación y se dirigió a la puerta para salir de allí,  abrió la puerta y vio que el coche no estaba, recordó que estaba totalmente desnuda por unos minutos se había acostumbrado a su desnudez y no la daba importancia, se encontraba cómoda desnuda y en esa extraña situación, Cero la puerta para quedarse esperando a aquel extraño,

Escucho un coche que paro en la puerta. En ese momento no pudo contenerse y noto que sus piernas estaba mojadas, acaricio su coño para comprobar lo q la estaba pasando,  estaba mas mojada de lo que nunca estuvo. Entro el extraño a la caseta se dirigió a ella y la pregunto.

-¿estas mas tranquila?

– si. Respondió ella

Lanzo el extraño una bofetada en unas de sus tetas y la reprimió.

– si señor. si señor

Ella no tardo en comprender lo q estaba pasando, el era su amo y ella solo era una perra a las órdenes de su señor. El hombre la llevó al otro extremo de la habitación donde había dos cadenas colgadas al techo, levantó los brazos de la chica y los sujeto a estas con unas grilletes, abrió las piernas de la chica y las sujeto a otros grilletes clavados al suelo.

Mariana quedo literalmente en forma de X sin poder moverse. El hombre dio un par de vueltas a su alrededor examinándola con atención, se paró enfrente de ella y mirándola a los ojos la acaricio su vagina, sonrió cuando se dio cuenta que la chica estaba mojada, acerco su boca a su oídos sin dejar de tocarla y la susurro al oído:

– Eres más puta de lo que pensaba.

En ese momento metió dos dedos en la vagina de la chica y empezó a masturbarla rápidamente, no tardo Mariana en pegar un fuerte gemido y eyacular empatando la maño el hombre, este limpio su mano en la cara de la chica, se dirigió al mini bar y cogió dos vasos, vertió un poco de su contenido en los vasos, acerco uno a los labios de la chica para que bebiera. Mariana no puso inconvenientes, no quería molestar a su señor y cuando termino de beber muy sumisamente dijo:

Gracias mi seño.

El hombre arrastro la pequeña mesa hasta mariana ,poniéndola delante de ella, cogió un látigo corto , de los denominados en el sado como látigo de 7 colas, se lo enseño a la chica y se colocó detrás de ella.

Acaricio las nalgas de la chica, cada vez que los dedos del hombre tocaban a la chica, esta se estremecía, pensando q la iba a azotarla, al cabo de un rato esas caricias terminaron y hubo unos minutos de inactividad en la caseta ,la chica esperaba que la quitara los grilletes que la tenían inmovilizada en aquella postura , el hombre empezó a azotar las nalgas de la chica , ella se estremecía cada vez que el látigo tocaba su piel ya no por el dolor, sino por el ruido del látigo a chocar con sus nalgas, cada diez o doce azotes el hombre paraba para acariciar a la chica, mariana notaba como por sus piernas bajaba el jugo vaginal , y deseaba que la desatara y la tumbase en la mesa que estaba en el centro de la habitación, deseaba que la violase aquel extraño, O mejor dicho su amo.

La chica lo tenía claro. Sabía que su amo y señor no la iba a hacer daño ni que su vida corría peligro. Estaba muy tranquila, se sentía segura, cuidada y protegida por su señor. Estaba muy claro que había nacido para hacer feliz a su señor….

Ya no se estremecía cuando el látigo chocaba en su culo. El hombre paro de azotarla y miro las nalgas de la chica, estaban rojas, las acaricio para después besarlas.

Su amo la Quito los grilletes de los pies y luego se puso enfrente de la chica preguntando:

Algo que decir zorra.

– solo gracias mi señor- contesto ella.

Luego la quito los grilletes de las muñecas y sujetándola la acompaña hasta la mesa donde estuvo un rato sentada encima de esta, mientras que su dueño manipulaba las cadenas de la mesa

El hombre la tumbo en la mesa, la ordeno que se pusiera de rodillas en el centro de la mesa, la chica obedeció, el hombre la abrió las pierna y sujetó estas con unas cuerdas a la altura de los tobillos, después puso su mano encima de su cabeza y haciendo una pequeña presión bajo la cabeza de la chica hasta tocar la mesa, esta vez los brazos quedaron libres. El hombre empezó a acariciar el año de la chica, estaba muy cerrado se dio cuenta que nunca la habían follado el culo, cosa que le hacía ser importante ya que sería el primero en utilizar su año.

Unto un lubricante vaginal en el año de Mariana y empezó a meterla un dedo despacito y a moverlo en círculo. La chica agarro la mesa con sus manos y apretó estas para no gritar

El señor empezó a notar como mariana contraía los músculos del ano, evitando que sus efes fueran expulsadas al exterior, el hombre saco su dedo, se limpió en las nalgas de la chica y se dirigió a la pequeña mesa llena de material sadomasoquista , cogió un cubo sitiado debajo de esta ,y saco del interior un estaño aparato , si a aquello se le podía llamar aparato , estaba compuesto de Una garrafa de unos 5 litros de capacidad y una goma que salía del tapón de esta, puso el cubo entre las piernas de la chica , quito el tapón de la garrafa y la lleno de agua , coloco el tapón con la goma a la garrafa mientras se dirigía de nuevo a la mesa. La chica se sentía un poco más aliviada , había desaparecido la presión que sentía en su ano y las ganas de hacer sus necesidades , el hombre coloco la garrafa al lado del cubo y separando con el dedo índice y pulgar las nalgas de la chica dejando el ano de la chica visible y ligeramente abierto introdujo la goma de aquel rudimentario artefacto, coloco la garrafa suspendida en un gancho situado por encima de la chica, el agua bajaba por la goma despacio para introducirse dentro de Mariana, el hombre apretó con sus dos manos las paredes de la garrafa y mariana sintió como entraba y las paredes de su intestino grueso se inflaban . Habrían entrado cerca de dos litros de agua en el interior de la chica, el hombre junto las nalgas de esta y saco la goma tapándola con un dedo para que no saliera agua. En el momento que quito la mano de las nalgas de mariana, el cubo empezó a llenarse del agua junto a las efes que salían del interior de la chica, esta sentía una sensación extraña y placentera, el hombre volvió a realizar la misma operación de llenada a mariana , esta vez el agua entro sin tanta resistencia dentro de la chica , la chica volvió a expulsar el agua en el cubo , el hombre cogió una esponja del fregadero con un poco de jabón y agua y limpio a la chica, mariana notaba como su ano estaba dilatado y abierto y no le importaría que su señor jugara un poco mas con el,  sabía que sus intestinos estaban vacíos de efes y no saldría nada de ellos, se podría relajar y disfrutar sin preocuparse de nada mas.

El hombre acerco la pequeña mesa y la coloco delante la chica para enseñarla lo que había en ella , señalo sin decir nada un consolador de cristal , cogiéndolo se coloco detrás de la chica y empezó a introducirlo y hacer movimientos circulares con el, el culo se dilataba cada vez mas , era una sensación muy extraña para ella, dolor y placer a la vez , no tardo en correrse de nuevo. El hombre no dudo en sacar el consolador y acariciar el coño con el para volver a meterlo esta vez con mas brusquedad entro del ano, de la boca de la chica salió un raro gemido que no se pudo diferenciar si era de dolor o placer. En la mesa entre las piernas de la chica había una gran cantidad de flujo vaginal, era medio blanquecino que se iba deslizando al borde de la mesa.

El hombre dejo el consolador dentro de la chica y volvió al mini bar q tenia al lado de la chimenea, relleno dos vasos con el líquido de la botella y lo deja al lado de la cabeza de la chica, agarrándola de los pelos hizo que esta se quedada de rodillas en la mesa, cogió uno de los vasos y se lo dio para que bebiera.

– gracias mi señor . dijo mariana.

El hombre ni siquiera la respondió y se sentó en una silla delante de ella, mariana de rodillas con su culo apoyado en entre sus pantorrillas no quitaba la vista de su señor.

Estuvieron en esa situación de silencio cerca de 40 minutos. El silencio se rompió cuando el hombre levantándose bruscamente dejo caer la silla, Mariana levanto rápidamente el culo de la mesa y el consolador de cristal salió disparado de su culo cayendo al suelo y partiéndose en varios trozos.  El hombre situándose detrás de la chica desato sus piernas y la sentó encima de la mesa, la chica volvió a darle las gracias muy sumisamente, aquel hombre cogió tres pequeñas pinzas de metal no tendrían mas de 3 cm de largas pero en el extremo donde estas hacen presión eran un circulo de 1 cm de diámetro , coloco una en cada pezón y otra en los labios del coño de la chica juntando esto mediante la pinza, aparto de varias patadas los trozos de cristal y cogiendo de la mano a la chica la puso de pie. la saco de la caseta para meterla en el coche, mariana totalmente desnuda solo llevaba las pinzas en sus pezones y coño se puso el cinturón de seguridad antes que su señor arrancara el coche. Ella confiaba en su amo y sabia q no tenia nada que temer , en poco mas de 20 minutos se encontraban en frente al centro comercial donde aquella aventura había empezado. El amo le dio una caja a mariana ordenándola que la abriese, la abrió y se sorprendió cuando descubrió que era el conjunto de ropa interior causante de aquella extraña situación, el hombre abrió la puerta de la chica y la ordeno que se bajara y se pusiera su regalo. Cuando mariana se puso las bragas y el sujetador el hombre cerro la puerta y arrancado de nuevo el coche avanzo despacio dejando a la chica medio desnuda en la calle, cuando llevaba no mas de unos 10 metros tiro el abrigo de Mariana y su boso por la ventana. Mariana no tardo en apresurarse a cogerlos , abrió desesperada el bolso esperando encontrar su ropa y ponérsela pero en el bolso solo estaba su móvil las llaves de su casa y su documentación, cogió el abrigo del suelo y se lo puso sin abrochar los botones.

La chica camino descalza hasta su casa sin preocuparse de que el abrigo dejara ver su media desnudez, al fin y al cabo eran las 4 de la madrugada de un martes y las calles estaban vacías.

Cuando la chica se quitó el abrigo en su casa descubrió un trozo de papel que decía:

Martes 23 de abril del 2015 , a las 7:30 de la tarde, mismo probador, no faltes.

Firmado : TU AMO.

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