Sociedad

La Confianza Perdida Entre Hombres Y Mujeres

La Confianza Perdida Entre Hombres Y Mujeres - Sociedad

 

“todo en la vida tiene un precio. siempre deberás sacrificar algo, pues nada es gratis” 

la frase anterior es la máxima del concepto el cual, quien algo quiere, algo le cuesta. desde hace varias años, donde en muchos países de occidente y américa, el movimiento feminista ha alcanzado lo que se podría considerar su máximo esplendor. daría a pensar que ahora la mujer occidental es más libre, con un mayor independencia de si misma,  además de una entrada en el mercado laboral considerable. aunque todo eso está indudablemente muy bien en cualquier lugar civilizado, y en buena parte se ha conseguido, el problema viene con su coste, que las féminas de todo el mundo están empezando a pagar, añadiendo que no se dan cuenta (todavía) el coste de ello. el precio no es otro que la perdida de confianza por parte de un varón. a día de hoy pocos son los hombres que confíen en una mujer. pero veamos todo eso con datos:

tal como muestran los datos oficiales, la tasa de matrimonios en españa, algo que por otra parte se podría poner de ejemplo en prácticamente cualquier otro país desarrollado, ha bajado en picado desde los años 1999-2000 hasta la actualidad, no solo en número si no además a edades más tardías. aunque este dato se acostumbra en achacar bien por motivos económicos, quizás también porque algunas personas están más por desarrollarse profesionalmente, la realidad es que pocos varones se fían en iniciar una relación, más todavía con la tremenda tasa de divorcios, buena parte de ellos acompañados por denuncias (en su mayoría falsas, un dato que intentan ocultar constantemente), en base a los beneficios de custodia exclusiva, beneficios económicos varios, como por ejemplo ayudas por parte del estado a la denunciante, entre otras razones en nada equitativas en procesos de separación matrimonial. por si fuese poco, y lo que sigue es sumamente importante de leer, la tasa de suicidios en españa desde la última década ronda los 3.500 anuales, en su mayoría hombres, algo inaudito en tiempos anteriores, donde si bien no de una manera exageradamente menor, lo cierto que va en aumento a cada año que pasa. por si fuese poco, aproximadamente el 50% de ellos se producen por hombres en situación de separación o divorciados. nada sucede por casualidad. esto evidentemente va pasando de boca en boca, dado que no hay mejor publicidad que aquella se transmite de unos a otros, llegando al punto donde una expresión cada vez más común entre los hombres actuales, es esa que dice “sale más a cuenta ir de ‘chicas de la esquina’, que empezar una relación”. el incremento de hombres en la filosofía de MGTOW, además del hecho que se está poniendo “de moda” las rupturas en relaciones por parte de hombres, algo que comúnmente se asociaba más a las mujeres, acaba por pasar factura tanto a un género como al otro.

si a nivel social ya fuese bastante contundente, a nivel profesional también se resiente la desconfianza varonil hacía las féminas. un mito que se aprovecha la ocasión en desmontar aquí y ahora, es sobre cuando una mujer puede o no ser contratada, por factores tales sobre si tiene hijos o su intención de tenerlos en un futuro, dado su compromiso de alternar maternidad con lo laboral. lo cierto es que, tal como aseguran sectores empresariales varios, el tema es que una mujer a día de hoy es una amenaza en el sentido de ser una posible denunciante potencial, en cualquier caso de abusos o acoso en el trabajo. en otras palabras, mientras que algunas feministas de ciertos colectivos considerados radicales, apuntan que todo hombre en la faz de la tierra resulta ser un violador, tanto en su momento como en potencia de cara al futuro, esa misma percepción sucede en muchos empresarios, en especial  por sectores privados de mayor cualificación. así lo aseguran empresarios de por ejemplo wall street, donde un gerente de inversiones dijo en cierta ocasión “que ya no se reúne con empleadas en habitaciones sin ventanas; también mantiene la distancia en los ascensores. Un hombre de más de 40 años que trabaja en la industria de capital privado dijo que tiene una nueva regla, no tener cenas de negocios con una mujer de 35 o menos”. si es una mujer quien ha leído estas lineas, la cual lleva algún tiempo buscando sin éxito un empleo, especialmente en sectores con mayor o una equitativa presencia masculina, no debe ser muy avispada para darse cuenta que no se trata de discriminación, más todavía en los tiempos modernos actuales, si no por representar una amenaza a nivel jurídico.

un principio básico, donde toda acción tiene una reacción. así que si el índice de criminal sexual sube por parte de un hombre, también sube en la misma cantidad en la mujer en cuanto a posible denunciante, siendo directamente proporcional lo uno con lo otro, con toda la repercusión laboral, social e incluso en natalidad que ello conlleva. actualmente este problema, si bien lo tienen ambos géneros, lo conllevan mayormente las féminas, porque además que deben aprender actualmente en saber diferenciar entre discriminación y temor (algo que deben hacer desde cero), pasará mucho tiempo hasta que sean capaces en ganarse (de nuevo) la confianza hoy perdida por parte de los varones. como dice el refrán “el tiempo lo cura todo”, por lo que toca esperar y desear que en este ámbito sea así, otra vez con el esfuerzo y sacrificio de todos…

 

 

 

 

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