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La culpa es de mi abuela



La culpa es de mi abuela - Humor

Reunidos una multitud en torno a él exponiendo cada una de las razones con las cuales se le acusa en aquella tarde de verano desplegados por la plaza del pueblo, mujeres, hombres, jóvenes y niños, unos por mera curiosidad y otros una buena proporción cabe destacar con los ánimos revueltos dispuestos a lo que sea con tal de hacerlo pagar los daños ocasionados. Aquel hombrecillo no mayor de unos 30 años ya había podido librarse de situaciones similares en menores magnitudes que ésta, pero se preguntan los curioso ¿lograra salir vivo de aquí? ¿Qué habrá hecho para tener a todo el pueblo concentrado en esta insigne plaza? Plaza que vio a nuestro héroes libertadores ondear sus banderas tras discursos y actos merecedores del premio nobel de la paz. Éste sujeto a logrado reunir a mucho más gente que aquellos dichosos héroes  pero ¡Che díganme lo que está pasando aquí! No pudo aguantar Brunilda quien con gestos de intriga se acercó diciendo que ese hombre se hace llamar el Mago de Oz y se autoproclama rey, mago y señor de las bragas inocentes o perversas que deseen satisfacer fantasías  fuera de la imaginación, objetivo  que jamás es posibles de lograr por un simple mortal que no haya sido discípulo del Mago de Oz, no puedo guardar silencio Paula quien estaba detrás de Brunilda y con suspiros afirmo que ese hombre no pertenece a este mundo, su cuerpo es de un dios griego, sus manos tan mágicas como las de Hécate,  sus ojos son más poderosos que los Horus  cuando su mirada posee la tuya atrapándote desde el primer instante cuando por casualidad, error o plan perfecto se cruzan, sus astucia e ingenio van más allá del poderío de Hermes y sus palabras te envuelven llevándote en cautividad con tal romanticismo a nivel épico jamás conocido por los poetas  en toda la historia, ni Homero, ni Simónides están a su nivel. Las carcajadas de los hombres presentes se hicieron notar y Filemón le dice a la mujer que callara de hablar tantas bobadas.

 

Brunilda pregunta a Filemón por su esposa insistiéndole en que si sabía dónde había pasado la noche, él le responde que no sabía pero estaba seguro de que en casa esperándome para armar un lío  pues había pasado la noche de tragos con unos compadres, pero que realmente había estado con Julia la moza que veía a escondidas y Brunilda riendo a más no poder le dice, ves que son ilusos aunque no se quien más si tu o si ella pero lo que si es cierto es que son felices los 4 y ella se lleva la mejor parte con el Mago. Quedo mudo Filemón, intentaba hablar pero solo tartamudeaba algo que nunca se lo había visto hacer.

 

La gente eufórica, unos como escena bíblica tratando de compaginar con los que se quejaban del Mago al no entender las razones los reunía ahí en su contra gritaban ¡Crucifíquenle, Crucifíquenle y dennos a Barrabas! Las expresiones de ira eran las más sonadas pero luego de las palabras anteriores de un grupo de bromistas  se apaciguo por unos segundos la represalia contra el Mago y las risas inundaron el lugar al repetir a una voz ¡Si Crucifíquenle, Crucifíquenle y dennos a Barrabas! Todos esperaban una reacción diferente del Mago pero el mismo con aires de grandeza y muy sonriente grito también ¡Si a Barrabas, a Barrabas! Pero lo que pasó luego fue lo que dejo a todos con gran asombro, sin aliento, aterrorizados e inertes buscando una explicación a lo que acaban de ver.

Continuará…

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Rodrigo

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