Literatura

La cuna del diablo



La cuna del diablo - Literatura

Me crié en un pueblo a cien kilómetros de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Una ciudad en expansión y bastante tranquila y segura donde aún existen las calles de tierra y el carnaval se juega a puro balde entre los vecinos.
Desde siempre el lugar fue coordinado por las tres instituciones mas decadentes y aborrecibles: la iglesia, tribunales y militares.
La iglesia y los tribunales siguen funcionando con en su bastarda normalidad, pero los militares se fueron aplacando con el paso del tiempo.
También hubo artistas y personalidades destacadas, como lo fueron el cantautor Raul Porchetto de gran participación en la escena musical del pais allá entre las decadas del 70 y del 80 o el escritor Hernan Casciari.
Pero hubo dos personas que creo fueron los mas trascendentes a nivel popular y no justamente estestán ligados al arte: uno es futbolista y alcanzó el segundo lugar en el mundial 2014 junto a la selección argentina de fútbol, y en un país donde un futbolista es más importante que un médico, esto es de mucho reconocimiento, tanto que han paseado al joven deportista por toda la ciudad montado a un carro de bomberos a todo sirena. El otro fue y será lo que dure la memoria el milico más hijo de puta que conoció el paus, el padre de los hijos de puta: Jorge Rafael Videla.

Cada vez que me preguntan de donde vengo, lo primero que digo es «vengo del amor entre dos personas» e inmediatamente remarco: «y de la cuna del diablo».
Soy cuidadano de la ciudad donde nació el genocida mas cabrón que conoció el continente.

En el año 2013 el tipo muere y es traído a su ciudad natal para ser despedido. Para sorpresa de los mediocres hubo un escrache a nivel nacional haciendo saber que gran parte de la población no quería el cuerpo del generalísimo en el cementerio local, cosa que no salió del asombro, sabiendo que si por algo se ha caracterizado este lugar fue de su silencio y su desmemoria.

El cuerpo del dictador que desapareció a 30 mil personas y robo centenares de bebés fue negado por su cuidad y por funerarias privadas y terminó en una fosa en la ciudad de Pilar con otro nombre hasta su cremación.

Pero estas personas no mueren, porque de la misma manera que no muere Victor Jara, Rodolfo Walsh o Santiago Maldinado, tampoco mueren los tiranos, dictadores y asesinos, para que no muera, sin mas nombre que ponerle al asunto, consigo la memoria, con sus cruces y sus luchas.

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Acerca del autor

elartededecir

3 comentarios

  • «Terminó en una fosa en la ciudad de Pilar con otro nombre hasta su cremación». En España, más de cuarenta años después de su muerte, el cadáver de Franco sigue en su panteón. Me parece que es un caso único en el mundo junto al de Lenin. Ganó una guerra civil, mis abuelos lo combatieron y perdieron. Que tenga una tumba digna pero sin honores. Qué vergüenza.

  • Hola, amigo argentino. Interesantísimo artículo. Realmente, toda América Latina estubo dominada por estas dictaduras militares de mierda, sanguinarias a morir. Desde México hasta Chile. Sus crímenes han sido encubiertos. Gracias a Dios, ellos ya no forman dictaduras, pero los otros de izquierda, han demostrado ser iguales o peores, sino fíjate en los casos de Venezuela, Cuba o Nicaragua. Ojalá no liberarnos de todos ellos algún día. Muy buen artículo.

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