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La Decisión De Un Dios: Lord Raiden



La Decisión De Un Dios: Lord Raiden - Tecnología

En la saga del «fatality» el dios del trueno, Raiden, ha sido siempre el nexo entre el Reino de la Tierra, y los Dioses Antiguos, o «Elder Gods». Se convierte así en uno de los escasos personajes que, siendo un dios, tiene contacto directo con otros personajes de la saga de. El motivo de su «descenso a la Tierra», es el de defender el Reino ante las posibles amenazas; no en vano fue Raiden la primera línea de defensa ante la invasión del emperador, Shao Kahn, así como ante los constantes ataques a la tierra y sus guerreros de Quan Chi, y el legendario hechicero Shang Tsung.

 

La personalidad de Raiden está humanizada. Esto es que se comporta más como un sabio maestro de artes marciales que como un ser superior, un dios, en principio, a «años luz» del poder de los guerreros terrestres. Como guía y mentor el dios del trueno entrenó una serie de guerreros del Reino de La Tierra que se convertirían en campeones, en los héroes responsables de ganar el torneo, el Mortal Kombat. Dicha victoria dio a la Tierra el blindaje necesario para continuar prosperando sin ser arrasada continuamente por las continuas invasiones del Mundo Exterior.

 

Violando las sagradas reglas de Mortal Kombat, Los hechiceros de Shao Kahn, Quan Chi y Shang Tsung, aterrizaron en la tierra con intención de sorprender, «de pillar por la espalda» al reciente campeón de la Tierra: Liu Kang. Tuvieron éxito y, engañando a este alumno de Raiden, le atraparon con deshonor y acabaron con su vida. Los fanáticos/as de la saga, tenemos aún en nuestras mentes la impactante imagen de los ojos de Kang quedándose sin luz entre las manos del hechicero.

 

Ante está realidad, Raiden enloqueció y tomo una decisión que nos haría contemplar la «otra cara de la moneda», la faceta más oscura de un dios. Alienado de la realidad Lord Raiden profanó la tumba de Liu Kang y, usando su influencia divina, «encendió» el cuerpo del difunto. En la cabeza del dios del trueno solo rondaba una idea: «Liu Kang tiene que vivir para asegurar el futuro de la Tierra». Kang volvió a la vida, pero no como el noble guerrero que había sido sino como un ser sin alma; un cuerpo putrefacto sin vida que no discernía entre el bien y el mal. La poca luz, el pequeñito trozo de alma, que quedaba en la mente del retornado Liu Kang consiguió invertir el proceso, y destruir al monstruo que el dios del trueno había creado.

 

Este acto de Raiden nos enseña que los dioses, como los humanos, tienen momentos de debilidad, y toman decisiones guiadas por el miedo, la furia, y la ira, más que por la templanza y el raciocinio. Lord Raiden fue, es, y será un ser superior perteneciente al Reino De Los Cielos, pero no fue capaz de separar el bien y el mal cuando se vio arrinconado por emociones tan humanas como el miedo, la ansiedad, o la incertidumbre.

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Sarvatore

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