Literatura

La Despedida – Parte 3: Azucena

La Despedida – Parte 3: Azucena - Literatura

Nos sentamos en el café de la calle Corrientes y Ayacucho. Pedimos dos jarras cortadas y un cenicero. Yo temblaba quizá de frío, aunque sospecho que los nervios me estaban jugando una mala pasada, nunca hice algo tan precipitado como invitar un café a una muchacha a primera vista, pero había algo en ella, un no se que en su mirada y su forma de manifestarse que me llevó a tal atropello.
Hablamos largo rato de Cortazar, de inmediato la conexión por el escritor hizo que el encuentro sea mas maravilloso de lo que pensé resultaría.

– Cortazar no es Argentino, tampoco Francés – Dijo ella – Nació en Bélgica – Sentenció

– Hubiera jurado que es Francés –

Le dimos una pasada al libro y descubrimos juntos que el esquema de la obra era lo que se esperaba, 115 capítulos que bien se pueden leer de forma secuencial y un tablero de direcciones ideado por el mismo Cortazar para ir cambiamdo el desarrollo y los finales de la obra – Surrealismo total – Dijimos casi al unísono.
Era cerca del mediodía y habíamos leído ya varios capitulos, así de la nada, la muchacha comenzó a leer y ambos naufragamos en ese mar de tinta y papel. Llenamos un cenicero y pedimos más café. La hora del almuerzo pasó entre capítulo y capítulo, otro cenicero y un poco de agua para la muchacha lectora.
En un momento me limite a observar a la muchacha, ella leía, concentradisima, con ojos intelectuales y voz de novelista, cada palabra que escapaba de sus labios tomaba forma en el aire y se perdía en el humo de cigarro. Ella se hace un rodete en el pelo para facilitar la lectura, cuando fuma, en cada pitada,su mitada se vuelve mas profunda,es una mirada tierna pero profunda a la vez. Hacía tiempo no sentía algo así.
Desde el silencio interrumpi la lectura involuntariamente:

– ¿Por qué razón una desconocida se acerca a un desconocido para disculparse por haber comprado el ultimo ejemplar de un libro? – Pensé en voz alta

La muchacha de detuvo, se sonrojo y miró hacia otro lado intentando perder la vista quizá por el pudor. Yo también me incomode e intente aliviar el momento:

– ¿Cual es su nombre muchacha? –

– ¿Mi nombre? eh, mm, Azucena – Respondió entre nervios

– ¡Azucena! Encantador-

– Si, Azucena, Blanca Azucena, mi abuela se llamaba así y yo heredé su gracia –

Comenzamos a charlar largo y tendido, el libro oficialmente se convirtió en excusa y llenamos más ceniceros y consumimos más cafeína.
Blanca Azucena era su nombre, hermoso como su sonrisa.
Azucena me contó que su familia materna llegó desde Europa en épocas de la primera guerra mundial. Su padre había muerto hace tiempo en un enfrentamiento urbano, el hombre militaba en grupos de liberación nacional por lo que su madre, a punto de parir, partió hacia Uruguay buscando refugio. Ella nace en Montevideo en el 43, paso su adolescencia en el país vecino donde estudio artes plásticas y arribo a Argentina el mismo año en que nos conocimos.

– No conocí a mi padre, me hubiese gustado, de el heredé una fuerte inclinación política, de el y de mi madre ¿Y usted, a que se dedica ? –

– Podes llamarme por mi nombre, soy Salvador, me dedico a la escritura, al menos eso intento, es una profesión con altibajos –

– Así que escritor –

– Si, por ponerle un nombre, a veces sólo garabateo palabras –

– Todo tiene un sentido si se trata de literatura, al menos en mi interpretación ¿A que tipo se escritura se dedica? –

– Poemas, relatos y cuentos cortos –

– Si no le molesta sería de mucho agrado conocer sus obras –

– Vaya, nunca me lo habían propuesto, seria un placer, mañana por la tarde hay un encuentro literario, si no se ofende me gustaría invitarla –

– Encantada –

La muchacha tomó una birome y apuntó una dirección en el índice del libro:

– Esta es mi dirección, se me ha hecho algo tarde, gracias por el café –

– Espere, el libro –

– Quedese con el, hasta pronto… –

La muchacha me obsequio su libro, obsequió arte. Yo caí rendido y pedí otro café, sabía en ese momento que no me podría quitar su sonrisa de la mente aunque perdiera la memoria.

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Acerca del autor

elartededecir

1 comentario

  • Muy buena la historia Gaspar. Aceptable redacción y bien lograda la descripción y los diálogos tanto como situas los personajes en la época. Soy amante de la obra de Cortazar y me ha atrapado tu historia. Esperamos mas

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