Literatura

La Despedida – Parte 4 : El Beso



La Despedida – Parte 4 : El Beso - Literatura

Me había dejado su aroma impregnado en la memoria. Una charla a gusto y su dirección en el índice de Rayuela. Decidí no abrir el libro más que para saber su paradero. Estuve toda la tarde meditando si ir por otro ejemplar al local de libros o no, decidí quedarme en casa escribiendo. ¿Que otra cosa podía hacer? ¿Que mas hacer cuando se encuentra en el camino tanta inmensidad? Hay quienes hacen ejercicio o meditan, yo escribo porque es lo único que me ha dado una satisfacción en la vida. Tantos versos tristes me dejó la soledad, la tragedia y el silencio. Una casa vacía, un ropero repleto de ropa que nadie va a vestir y una niña que ya no está. Carajo, no creo estar preparado para esto. ¿Por qué razón esta muchacha movió todas las fichas del tablero? Yo ya tengo mis días contados, la suerte ya decidió por mi, estoy muerto en carne viva desde aquel dia.
Aun las pesadillas me persiguen por la noche.
Cuando mencionó su nombre el alma se precipitó al borde del pecho, debi llorar, debi llorar a lágrima tendida para que alguien pregunte que ocurrió, para que la muerte de mi pequeña deje al fin este cuerpo y mi vida termine en paz y sin más sufrimiento.
Debo terminar con esto, no estoy preparado para vincular mi alma.

Me dirigi a la dirección apuntada en el libro para devolver la obra y no continuar con esta locura de reinventar el amor, maldita daga que sangra en el pecho, maldito sea el amor y todos sus santos y sus demonios.
Tome el colectivo y baje en la esquina de la casa. Llegué a la puerta, quise golpear, no pude, dubitativamente armé un cigarro, pensé, volví a pensar:

– Quizá sí dejo el libro en la puerta – Decía para adentro.

Cuando de pronto la puerta se abrió. Ella salió con su bolso, apurada, como llegando tarde a ningún lugar. Se sorprendió al verme, sonrió. Maldita sea su sonrisa y maldito su nombre que despierta los fantasmas del recuerdo. Mi sangre se aceleró, agitó el corazón que creí había perdido hace tiempo.
No dijo nada, nos miramos unos segundos, yo enmudeci por conpleto, estacado, paralizado, ella se acercó lentamente, volvió a sonreir y simplemente me besó, me besó hermosa y salvajamente. Cerre los ojos y me deje llevar por los sentidos, desde sus labios se desprendía la humedad y la pasión, la sensibilidad y el exceso, el aroma de su piel, su respiración entrecortada y su cuerpo pidiendo en silencio un abrazo que nos envuelva a los dos.
El libro cayó al suelo, el beso se hizo clamor, la puerta se cierra, las ropas en el piso.
Y después, después lo demás.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 4 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

elartededecir

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información