Economía

La España vaciada se hace notar



La España vaciada se hace notar - Economía

 

La España vaciada empieza a hacerse notar. Lo vimos en la manifestación del pasado día 31 de marzo en Madrid.  Se llenaron las calles de habitantes de los pueblos y aldeas de provincias como Soria o Teruel donde la despoblación es una característica. La gente se sigue yendo de localidades en las que encontrar médico o colegio para los niños no es fácil. La España vaciada es una España olvidada. Los políticos presentes en la manifestación del pasado domingo en Madrid estaban más motivos por los 100 escaños que están en juego en las próximas elecciones generales que por su interés por unas tierras a las que muchos no van ni de vacaciones.

 

Son las tierras de la España olvidada un olvido no sólo de políticos sino también de todos nosotros. Muchos somos descendientes de los españoles que dejaron el campo por la ciudad. Los que quedaron en el campo tuvieron unos hijos que, en su mayoría, siguieron el camino de los parientes que habían probado suerte en las ciudades de la costa y en Madrid, hacía décadas. Del campo se marcha, pero al campo no se vuelve.

 

Otro problema es que el campo se ha hecho un lugar para ricos. No es sitio una aldea o un pequeño pueblo para una persona que no tenga coche, por ejemplo. Todos los vecinos tienen varios vehículos delante de las puertas de sus casas. Un coche por persona mayor de dieciocho años conté yo en la casa de unos vecinos de mis abuelos maternos. En total seis coches había en la finca. Casi nada. ¿Cómo va a haber un servicio de autobuses con frecuencias aceptables en los pueblos de la España vaciada si todos tienen más coches por casa que coches hay a vender en algunos concesionarios?… La España vaciada de servicios la vacían los hábitos de vida de sus propios habitantes. El vecino te hace pobre podríamos decirles a los habitantes de los pueblos que no tienen un coche para sus deplazamientos. Todos tienen. Por eso tú eres más pobre al no tener ese vehículo. Quedas a la merced de unos servicios de autobuses cada reducidos casi hasta la inexistencia por falta de demanda.

 

Habría mucho que hablar sobre la España vaciada. Empecemos por entonar el mea culpa. Culpa tienen los que se han ido, culpa tenemos los que no hemos vuelto, más culpa tienen los que se han quedado y no han defendido servicios públicos como el transporte con su uso. Ahora que no se quejen. Tienen lo que han elegido. La pena son los que han quedado empobrecidos en el campo. Pienso en el pobre pensionista sin automóvil, sin familia que le ayude y sin una consulta de médico a la que pueda ir andando y me indigno. Eso sí que es una injusticia.

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Scarlett2000

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