Historia

La evolución de nuestra especie

La evolución de nuestra especie - Historia

Se dice que la especie humana ha estado en una evolución constante, y para ello, es necesario conocer nuestros orígenes y todo lo que conforma nuestra historia. Los seres humanos pertenecemos a la categoría de mamíferos. Se han realizado comparaciones con los monos o primates, ya que compartimos ciertas características que pueden servir como evidencia para sustentar dicha creencia.

Nuestro antepasado más antiguo (Australopithecus ramidus) apareció hace cinco o siete millones de años atrás; este entra en una categoría llamada hominoideos, de los cuales derivan los orangutanes y chimpancés, quienes tenían una forma humana. Las primeras especies de gran parecido con los chimpancés, caminaban de forma erguida, y eran de poca estatura. Fueron evolucionando, tanto en características físicas como en el desarrollo del cráneo y el cerebro.

Los seres humanos, al igual que los primates, poseemos vello corporal, y proporcionamos alimento a través de la leche materna. Además, tenemos uñas y dedos pulgares, en lugar de garras; pero, a pesar de estos rasgos particulares, algo que nos hace distintos es que hemos desarrollado nuestra capacidad intelectual, el tamaño de nuestros cerebros ha aumentado, y hemos adoptado una postura más erecta, al contrario de los primates que se distinguen por caminar encorvados y arrastrando sus manos.

Todo esto ha brindado al ser humano, la capacidad de tener más inteligencia, razonamiento, y distintas habilidades como lo es la escritura, la cual resulta sencilla, gracias a nuestras manos y pulgares oponibles.

En toda la historia de nuestros antepasados, podemos observar también la evolución en cuanto a la supervivencia. El trabajo se ha convertido en una fuente de vida y sustento. Nuestros antepasados crearon sus primeras armas y herramientas para obtener el alimento, usaban el fuego, y también utilizaban sus manos para manipular y tomar plantas, construir en los árboles, y también como mecanismo de defensa contra sus enemigos. El uso de las manos daba trabajo y al mismo tiempo, producía.

Al ir evolucionando, las manos adquirieron destreza y agilidad, por ende, empezaron a desarrollar más habilidades, las cuales ya no solo involucraban el uso de las manos, sino que también habían desarrollado el lenguaje. Este había sido adquirido gracias a la evolución y a estímulos en el cerebro de los monos, que después se transformó en cerebro humano.

Todo esto trajo grandes avances en las civilizaciones, haciendo que aparecieran actividades como la agricultura, la caza, la ganadería; poco a poco, el ser humano se fue apartando de la vida primitiva, y adopto un estilo de vida más propio de una especie evolucionada y con grandes capacidades intelectuales.

El trabajo dio inicio a que nuestros antepasados fueran descubriendo distintas habilidades, adquiriendo razonamiento, inteligencia, desarrollo del lenguaje y de los sentidos. El progreso de la evolución se ve reflejado en el constante cambio que ha surgido desde nuestros primeros ancestros.

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