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La Felicidad Cuesta

La Felicidad Cuesta - Sociedad

La Felicidad tiene un precio.

Ser felices cuesta muchísimo porque es una decisión firme que se toma en contra de nuestra realidad, historia de vida y aún emociones.

No hay nada más importante que nuestra felicidad, teniendo en cuenta los limites y la felicidad de las demás personas.

El primer paso para ser felices es aprender a aceptar con paciencia y amor los momentos difíciles de la vida, todo aquello que no nos gusta, nos incómoda, nos duele y que no entendemos; y luego, debemos buscar opciones lógicas y sabias para dar solución a nuestras dificultades o para cambiar la realidad que nos causa daño al punto de quitarnos la paz.

Debemos tener mucho cuidado con las elecciones que hacemos en asuntos fundamentales, porque de ellas reside nuestra felicidad. La vida es un asunto serio y nos cobra muy caro las malas decisiones que tomamos.

El tipo de “Felicidad” al que me refiero es al desarrollo de resilencia al dolor. No a la ausencia del mismo porque es imposible eliminar totalmente el sufrimiento en este vida. Esto es una ley divina que nos enseña a valorar más lo que tenemos, somos, a las personas y oportunidades que se nos presentan o luchamos por ellas.

Para ser felices necesitamos cambiar nuestra perspectiva frente a nuestros problemas, defectos, errores, decepciones que los demás nos causan, fracasos y logros sin alcanzar. Tenemos que desarrollar una gran fortaleza mental, espiritual y aún física; y sobre todo ser muy perseverantes y luchadores en lo que queremos y merecemos.

Debemos aprender a elegir personas con calidad humana para relacionarnos, personas que nos valoren, respeten, que crean en nuestro potencial y que nos motiven al mejoramiento en todas las áreas de nuestra vida; y definitivamente, debemos aprender a apartarnos de la gente tóxica, pesimista, violenta manipuladora, envidiosa, negativa y maleducada //con este tipo de gente hay que cortar de raíz// Pues, ¿Qué alguien me diga cómo se vive feliz con una esposa manipuladora o con un esposo violento?

Ser felices también implica valorar lo que hay y disfrutarlo. Es tener la humildad para disfrutar de lo sencillo y lo simple.
Las veces que hemos sido profundamente infelices es cuando hemos tenido expectativas muy altas y muy perfectas de una persona o situación.

Somos felices cuando aprendemos a ser misericordiosos y pacientes con los demás y nosotros mismo. Cuando logramos eliminar la violencia y la ira de nuestras personalidades.

El Camino a la Felicidad es largo, requiere mucho esfuerzo personal y tiempo; y especialmente es totalmente posible!

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Construyendo Familias

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