Sociedad

La felicidad de estar vivo (Primera parte)



La felicidad de estar vivo (Primera parte) - Sociedad

Según el Budismo, estar vivo como individuo nos da el poder de generar causas y motivos de alegría y rechazar las causas y motivos del sufrimiento. Esto es así porque el ser humano posee la capacidad de realizar un trabajo de introspección a cerca de lo que ha sido nuestra vida cuando sufrimos y cuando estamos felices podemos disfrutar plenamente de esa alegría.

Las personas que tienden a sufrir son muy poco introspectivas, no poseen la curiosidad de querer conocerse a sí mismo o no tienen tiempo.

Los individuos hedonistas en pocas ocasiones se hacen preguntas filosóficas sobre la vida. Sólo piensan en experimentar un placer sensual tras otro.

Una existencia como ser humano es principalmente preciosa por tres razones:

  • Podemos desarrollarnos interiormente y así adquirir un gran poder aunque poca gente lo hace.
  • Porque podemos a prender o tener la revelación de que el intenso deseo de autoconocimiento y una existencia ética nos lleva a vivir una vida más elevada como ser humano.
  • Y lo más bonito es que poseemos bondad y capacidad para practicarla por lo que siempre podemos hayaron razones para ser felices y hacer felices a los demás.

Nos encontramos con muchas formas de felicidad. Según el Budismo, Ayya Khema los divide en cuatro: «los placeres sensuales, el corazón abierto, el recogimiento y la comprensión»

Los placeres sensuales

A través de los sentidos (vista, oído, tacto, gusto) experimentamos emociones. Estás emociones son de tres tipos: agradables, desagradables o neutras.

Lo que ocurre es que ni nos enteramos de ellas, de lo que está ocurriendo dentro de nosotros en ese momento. Así reaccionamos instintiva e inconscientemente.

Proyectamos nuestra felicidad en acicates pero en realidad la felicidad está dentro de nosotros mismos y los agentes externos solo tienen el poder de intensificar el estado de ánimo. Por ejemplo: en un delicioso café, en un guiño, abrazar ese oso de peluche tan suave.

De esta manera es como surge el apego al objeto «responsable de nuestra felicidad». Entonces desarrollamos la codicia y el miedo. Miedo a perder la fuente de nuestro placer o queremos cada vez más. El apego es realmente malo ya que merma la capacidad de disfrutar de esa fuente de placer en el momento presente por temor a perderla o a no poder conseguir más. Buda nos explica que esta clase de conducta es torpe y estúpida.

Continuará…..

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Acerca del autor

Lorena Caballero Ortega

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