Literatura

La Generación Decapitada – Poemas Destacados.

La Generación Decapitada – Poemas Destacados. - Literatura

La Generación Decapitada fue una agrupación literaria, formada por cuatro poetas jóvenes ecuatorianos en las primeras décadas del siglo XX.

En la generación decapitada son reunidos, por críticos e historiadores, Medardo Ángel Silva Ernesto Noboa, de Guayaquil, y Arturo Borja y Humberto Fierro, de Quito. Los cuatro adhirieron al modernismo de la mano de Rubén Darío, y se los define como sus “precursores” en Ecuador, al tiempo que también captaron su atención los simbolistas franceses.

Aunque se los reúne en una corriente o movimiento, no trabajaron formalmente como grupo. El nombre generación decapitada es también obra de críticos, para referirse al hecho de que los cuatro se suicidaron siendo muy jóvenes. Silva contaba apenas 21 años, Borja 20, Fierro 39 y Noboa 38.

Haremos una corta recopilación de poemas de alta clasificación de estos escritores Latinoamericanos.

Los Escritores eran:

Medardo Ángel Silva

Poema Considerable:

Cuando de nuestro amor la llama apasionada
dentro tu pecho amante contemple ya extinguida,
ya que solo por ti la vida me es amada,
el día en que me faltes, me arrancaré la vida.

Porque mi pensamiento, lleno de este cariño,
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo.
Lejos de tus pupilas es triste como un niño
que se duerme, soñando en tu acento de arrullo.

Para envolverte en besos quisiera ser el viento
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento
para poder estar más cerca de tu boca.

Vivo de tu palabra y eternamente espero
llamarte mía como quien espera un tesoro.
lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero
y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.

Perdona que no tenga palabras con que pueda
decirte la inefable pasión que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda
rasgarme el pecho, Amada, y en tus manos de seda
¡dejar mi palpitante corazón que te adora!

 

Ernesto Noboa

5 a. m.

Gentes madrugadoras que van a misa de alba y gentes trasnochadas, en ronda pintoresca, por la calle que alumbra la luz rosada y malva de la luna que asoma su cara truhanesca.
Desfila entremezclada la piedad con el vicio, pañolones polícromos y mantos en desgarre, rostros de manicomio, de lupanar y hospicio, siniestras cataduras de sabbat y aquelarre.
Corre una vieja enjuta que ya pierde la misa, y junto a una ramera de pintada sonrisa, cruza algún calavera de jarana y tramoya…
Y sueño ante aquel cuadro que estoy en un museo, y en caracteres de oro, al pie del marco, leo: Dibujó este «Capricho» don Francisco de Goya.

Arturo borja

Para mí, tu recuerdo.

Para mí tu recuerdo es hoy como una sombra
del fantasma que dimos el nombre de adorada…
Yo fui bueno contigo. Tu desdén no me asombra,
pues no me debes nada, ni te reprocho nada.

Yo fui bueno contigo como una flor. Un día
del jardín en que solo soñaba me arrancaste;
te di todo el perfume de mi melancolía,
y como quien no hiciera ningún mal me dejaste…

No te reprocho nada, o a lo más mi tristeza,
esta tristeza enorme que me quita la vida,
que me asemeja a un pobre moribundo que reza
a la Virgen pidiendo que le cure la herida.

Humberto Fierro

A Clori
Para que sepas, Clori, los dolores
Que tus ojos divinos me han causado,
Dejo escrito en el álamo agobiado
del valle de las fuentes y las flores.
Ni en las églogas tienen los pastores
Una amada que más hayan soñado,
Ni Paolo a Francesca ha contemplado
Bajo lunas más nítidas de amores.
Y así fuera en tu espíritu querido
La Pluvia que Danae recibiere,
O muriendo como Atys en olvido.
O triste como Sísifo estuviere,
Te diré con mis versos al oído
El Amor es un Dios que nunca muere.
Dejando así claro su estilo de poesía depresiva, melancólica llena de hermosos versos de amor extremista llamando tal vez sin querer a la muerte en forma de musa inspiradora quien se los llevaría muy jóvenes. 
Medardo Ángel Silva: la exaltación del amor (por su prometida, por quien se quitó la vida), la fascinación por lo exótico y un metódico tedio por la vida.
Ernesto Noboa Y Caamaño: la angustia y el hastío a la vida, a un amigo considerado hermano.
Arturo Borja: melancolía y mujeres
Humberto Fierro: naturaleza y mujeres.

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Acerca del autor

rafalunarkhoi

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