Salud

La Gripe, Esa Mala Compañera De Cama



La Gripe, Esa Mala Compañera De Cama - Salud

A lo largo de esta tercera semana de Octubre ha comenzado la campaña de vacunación frente al virus de la gripe y de nuevo surge la pregunta, ¿por qué tengo que vacunarme año tras año?

Hablamos de gripe estacional refiriéndonos a la infección causada por el virus Influenza, el cual produce esos síntomas tan molestos como son la fiebre, tos seca, un intenso malestar con dolores articulares, cefaleas… en definitiva, un cuadro que nos deja postrados en la cama varios días. Por lo general, se resuelve por si sola en el plazo de una semana aproximadamente, pero en población susceptible puede llegar a ser una enfermedad grave, e incluso fatal.

Concretamente, la vacunación está especialmente indicada en los mayores de 65 años, los menores de 5, en mujeres embarazadas y en personas que sufran enfermedades crónicas, sin olvidar al personal sanitario o a aquel que esté en contacto estrecho con los citados. Sin embargo, esto no excluye que todos los adultos que a priori se encuentren sanos no deban también vacunarse, y es que alcanzado una mayor cobertura se logra llegar a la llamada inmunidad de grupo o “de rebaño”. Esto consiste fundamentalmente en que al haber una mayor proporción de individuos inmunizados, la población en su conjunto se va a ver protegida al bloquearse la transmisión.

Ahora bien, para saber por qué es necesario hacerlo año tras año a diferencia de otras vacunas, debemos conocer más de cerca al virus. Los virus Influenza se clasifican en cuatro grandes tipos, de los cuales nos interesan principalmente los A, por ser los que han conseguido causar las grandes pandemias mundiales, y algo menos los B por causar también epidemias de gripe estacional.

Dentro de estos grupos nos encontramos múltiples cepas, que van a recibir el nombre en función de dos de las principales proteínas que presenten, la Hemaglutinina (H1, H2… H16) que permite al virus unirse y penetrar en las células, y la Neuraminidasa (N1, N2… N9) que va a facilitar su liberación desde las mismas. Dependiendo entonces de la combinación de estas dos proteínas, tendremos diferentes cepas. Por citar algunos ejemplos: la causante de la “gripe Española” en 1918 era la H1N1, curiosamente la misma que causó la pandemia de 2009, la sonada gripe aviar del 2003 que fue la H5N1, la H2N2 de la gripe asiática, etc.

Por tanto, la conclusión es que debido a que las cepas que se encuentren circulando en cada momento van a ir variando de un año a otro se van a incluir diferentes cepas inactivadas en las vacunas, con el fin de estar protegidos contra aquellas que vayan a ser más prevalentes a lo largo de este invierno.

¿Superaremos la epidemia una vez más?

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ElenZero

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