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La Imitación Involuntaria: El Efecto Pigmalión



La Imitación Involuntaria: El Efecto Pigmalión - Ciencia

Los seres humanos tenemos la capacidad, tal vez inconsciente de imitar. Imitamos el lenguaje, los gestos y los ademanes de aquellas personas con las que interactuamos. Pero, ¿por qué lo hacemos? Quizás por la necesidad de producir simpatía en los demás.

Esto se denomina mimetismo y es una tendencia humana de lo más natural. Desde un punto de vista neurológico, esto se debe a que la zona cerebral que registra la percepción de movimientos está vinculada al área que gobierna los impulsos motrices.

Todos hemos podido comprobar en aquellas parejas que conocemos, y que han permanecido unidas mucho tiempo, que han terminado pareciéndose.

Quien haya visto la película de Woody Allen, Zelig, habrá podido comprobar este efecto camaleón, las personas para adaptarse física y psicológicamente al ambiente manifiestan esta tendencia. Lógicamente, se debe a la necesidad de sentirse aceptado.

Los bebés imitan los movimientos de los rostros que ven, sonríen, se enojan o se ponen tristes, tal como las expresiones de los que tienen delante.

Cuando viajamos a un país extranjero, al poco tiempo comenzamos a adoptar los modismos locales y hasta el acento de este nuevo idioma.

La imitación también se hace notar en la apariencia externa. Evidentemente, la conducta imitativa social varía de una cultura a otra.

La imitación es la mejor forma de adulación. En las relaciones interpersonales, es frecuente imitar el lenguaje corporal de aquel que nos resulte agradable. Este fenómeno es lo que Chartrand llama el Efecto Pigmalión.

En conclusión, las personas sentimos, por ese ego que nos gobierna, simpatía hacia quienes de manera natural imitan nuestros movimientos.

La imitación involuntaria funciona a manera de cohesión social. El efecto pigmalión se convierte en una respuesta cálida, lo que facilita las interacciones sociales. Las personas empáticas, aquellos que fácilmente comparten los puntos de vista de los demás, reflejan las acciones de otras personas con más frecuencia. Imitar nos hace creer, inconscientemente, que podemos tener más amigos.

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Aicrag

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