Ciencia

La importancia de las emociones en nuestro cerebro

La importancia de las emociones en nuestro cerebro - Ciencia

Voy a intentar, a través de la descripción de un suceso traumático, narrarte cómo nos afectan las emociones, la importancia que tienen y de que manera se relacionan con nuestra mente.

Imagina un callejón oscuro. Una persona sale de la penumbra, se sitúa frente a nosotros y saca una navaja. Nuestra primera reacción, en ese primer segundo de descubrimiento, siempre es inconsciente. En este caso imaginemos que es quedarnos paralizados: nuestros órganos sensoriales han enviado la información del hombre con una navaja al tálamo y de ahí al núcleo amigdalino. En este primer momento no participará la corteza cerebral, lo cual es beneficioso para nosotros, pues nos permite que nuestra primera respuesta sea más rápida, lo que tal vez pudiera salvarnos la vida. Instantes después sí lo hará, cuando hagamos una evaluación de las posibles vías de escapatoria. Calibraremos las posibilidades que tendríamos de huir si comenzásemos a correr o por el contrario si correríamos menos peligro quedándonos y accediendo a las exigencias del atracador. La decisión que tomemos dependerá de factores como la herencia, vivencias pasadas similares a esta, experiencias ajenas, etc.

Finalmente decidimos correr: la activación del Sistema Nervioso Autónomo Simpático facilita esta huida, ya que nos proporciona la energía necesaria para ello: aumento de la tasa cardíaca, de la presión sanguínea, se paraliza la digestión para no malgastar energías, disminuye el flujo renal, etc.

Al mismo tiempo, también nos daremos cuenta de que la activación que estamos sintiendo está relacionada con un sentimiento de miedo, facilitando además que este sentimiento se mantenga por más tiempo. También contribuirán a mantener este miedo las expresiones faciales que tendré en ese momento y esto sucederá gracias al feedback facial que se produce (es decir, información que vuelve a mi cerebro para informar que mi expresión facial es aterradora)

Bien, logramos escapar y pasa el tiempo. Al intentar recordar el suceso puede que ocurran dos cosas:

  1. Que lo recordemos con nitidez: esto lo llamaríamos Memoria de destello.
  2. Que no podamos recordarlo o que lo hagamos vagamente.

Esto se debe a la adrenalina segregada en el momento en el que intentaron atracarnos. Puede que el suceso no quedara registrado en el hipocampo y por eso seamos incapaces de recordarlo, pero también es posible que ciertas características quedasen grabadas en la amígdala y no pueda acceder a ellas conscientemente. Suponiendo que esto último hubiese sucedido, tal vez sienta una cierta ansiedad inexplicable ante ciertos estímulos relacionados con el atraco aunque no los relacione con él. Puede también que se produzca en mi una fobia específica y a partir de ese momento no soporte entrar en un callejón. Será una respuesta de evitación y probablemente se acabe convirtiendo en un hábito. En la medida en que afecte a mi rutina diaria me veré en la obligación de cambiarlo o no. Puede que lo intente y entonces me de cuenta de la dificultad para lograrlo.

Este ejemplo, aunque de un modo muy general, nos da una idea de cómo funcionan nuestras emociones y la importancia que tienen. Incluso desde el punto de vista evolutivo, tienen una clara función adaptativa. El miedo es la prueba más evidente: ¿qué sentido tiene que experimentemos sensaciones de temor ante potenciales situaciones de riesgo, si no es para evitar el peligro?

Si analizásemos dichas situaciones conscientemente en nuestro córtex cerebral, es muy probable que la respuesta llegase demasiado tarde. Imagínate, por ejemplo, decirle al atracador: “espera un momento, tengo que pensar si mi primer impulso va a ser quedarme paralizado o no” y entonces sacas una libreta, un bolígrafo y escribes los pros y los contras. Es una locura.

Pero aunque nuestras emociones negativas puedan ser útiles en ciertos momentos de peligro (como en el ejemplo anterior al quedarnos paralizados, o al apartarnos rápidamente si algo cae hacia nosotros, o cubrirnos la cara ante un inminente impacto), su extensión a la vida diaria, convirtiéndolas en habituales, puede causar grandes daños, a muchos niveles, como puede serlo el estrés, que no es ni más ni menos que ese miedo adaptativo extendido en el tiempo. Un miedo que no para una vez pasado el evento que lo generó, sino que permanece con nosotros. e incluso un miedo a algo que realmente no debería causarnos temor, o que lo hace de forma desproporcionada.

Controlar nuestras emociones, es sin duda, un paso importante (yo diría que imprescindible) a la hora de cambiar nuestra experiencia. Ninguna emoción positiva va a desencadenar en tu cuerpo algo negativo. Es, por lo tanto, un camino inteligente tratar de mantenerlas el máximo tiempo posible en nuestro día a día.

Déjame que te hable de nuestra farmacia cerebral: El hipotálamo. El hipotálamo está localizado en la base del cerebro y segrega unas sustancias químicas denominados péptidos que se distribuyen por todo el flujo sanguíneo. Estas sustancias químicas se corresponden con todos los estados emocionales que experimentamos.

Pongamos el caso de la serotonina. Los antidepresivos están diseñados para elevar sus niveles en nuestro organismo. Además, gracias a ella se fortalece nuestro sistema inmunitario. Cuando, por ejemplo, realizamos una buena acción con otra persona, nuestros niveles de serotonina aumentan. Los de la persona que recibe esa buena acción, también.

Sentirnos bien por el método que sea, por lo tanto, no puede hacer más que beneficiarnos. Si además consideramos que somos más que el resultado de meras conexiones cerebrales, el manejar las emociones adquiere un nuevo sentido, aún más importante. Y eso precisamente es lo que yo pienso. Siento que no estamos tan limitados por nuestro cuerpo físico como pensamos, que nuestra mente, en conjunción con nuestros sentimientos son capaces de lograr cambios increíbles en nuestro entorno. Te propongo, por lo tanto, que trates de enfocar tus emociones hacia aspectos positivos, el mayor tiempo que te sea posible.

Si te ha gustado este artículo, te agradeceré muchísimo que lo compartas en tus redes sociales. Puedes leer más artículos míos visitando mi perfil, o pinchando los siguientes títulos:

La perfecta esposa

Cataluña, ¿política o marketing?

Políticos en España, ¿nos están tomando el pelo?

Un amanecer singular

Imagen: pixabay.com

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 9 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Cristinace2018

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información