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La Influencia De La Psicopatía En La Sociedad



La Influencia De La Psicopatía En La Sociedad - Sociedad

Quiero escribir este primer artículo sobre la psicopatía a causa de una experiencia personal que he tenido no hace mucho tiempo. No es algo inmediato llegar a la conclusión de que se ha estado bajo el influjo de comportamientos de extremo egoísmo y utilización, es decir, de aspectos psicopáticos que en algún momento degradan la calidad de vida.

En primera instancia, se presentan como situaciones de conexión intensa, con una persona o con un grupo, que desatan una gran euforia y consiguen llevarte a experimentar una especie de embriaguez actuando como una droga muy difícil de vencer por voluntad propia.

Cuando hablamos de una persona psicópata nos imaginamos a un asesino en serie, a un violador o a un atracador compulsivo de bancos. Nada de eso ocurre, por lo general. Dejemos las películas y las noticias sensacionalistas a un lado.

Hay bastantes personas psicópatas o personas con rasgos psicopáticos integradas en la sociedad, sumamente difíciles de detectar si no se mantiene una relación estrecha con ellas. Puede ser alguien de la familia, alguien del trabajo (les gustan mucho los puestos directivos y tienen habilidad para conseguirlos) o amigos y pareja. Existe una estimación de que el 4% de la población es psicópata, lo cual me lleva a pensar que conocemos a unos cuantos de pasada, y que estamos expuestos a que nos escojan en algún momento, en cuanto observen que les podemos lucrar en algún aspecto.

Sí, son ellos los que escogen, solo que tú no te das cuenta de que eres “el escogido”. Tienen varias caras, así que van a mostrarte la mejor y a trabajarte para que estés encantado o encantada de estar con ellos (en cualquier ámbito) y colabores para que les des lo que necesitan.

Suelen ser muy inteligentes en la parte racional de su cerebro. Es por ello que están constantemente maquinando estrategias para salirse con la suya y aprovecharse de los demás. Hablar de su comportamiento detalladamente podría hacer que el artículo se extendiera hasta convertirlo en un libro de psicología. Hay una cantidad interesante de ellos de lectura fácil, como son los de H. G. Tudor, claros, directos y con la confesión del propio autor, que es diagnosticado como un psicópata narcisista. También el “cara a cara con el psicópata” de Vicente Garrido es una gran compilación de casos prácticos que desmenuzan el comportamiento de psicópatas movidos por diferentes intereses.

Pero quiero dedicarme a describir cómo aparecen estos individuos en la vida cotidiana sin percibirlo y el tipo de relación que desencadenan para lograr una mayor comprensión de uno mismo y ayudar al crecimiento personal.

Muchas de las personas que de primeras resultan encantadoras pueden estar encubriendo una maldad implícita en cada uno de los movimientos que realizan. Ocurre frecuentemente en las relaciones de flirteo o, meramente, sociales. Los autores suelen ser sujetos masculinos, aunque también hay mujeres en menor medida. El objetivo es estudiarnos y seducirnos para hacernos caer en sus redes. En cuanto lo consiguen (se aplican a fondo en conseguirlo de una manera proporcional al nivel de interés que les despertamos) comienza una serie de acontecimientos caóticos que combinan euforia con sentimientos negativos. Nuestro cuerpo reacciona con cierta desconfianza, pero a la vez en incapaz de frenar la situación porque se ha convertido en un adicto frente a los picos de adrenalina que genera la confusión y las preguntas sin respuesta que nos deja el psicópata.

¿Cómo dar una respuesta medianamente satisfactoria a un comportamiento que nos sube al cielo y otras veces nos hace descender a los infiernos?

Esas personas que consideramos amigos o íntimos nos hacen sentirnos bien cuando les damos lo que andan buscando, cuando se sienten débiles y de nosotros sacan fuerzas o cuando no tienen en su mira a nadie que les sirva mejor. Las relaciones sociales se convierten en un negocio carente de emociones humanas. Suelen ser personas parasitarias; lo que poseen lo han obtenido de los demás, nunca por un trabajo honesto. Esta tendencia se observa en detalles ínfimos, como pedir dinero para tomar un café a causa de que no tienen debido a cualquier disculpa de cualquier índole, hasta casarse con alguien para vivir de la economía del cónyuge (exclusivamente).

En el momento en que consideran que ya no les sirves todo lo bien que debieras comienza la parte negativa. Desde un punto de vista suavizado, sin que llegue a haber maltrato (puesto que ellos son maltratadores en potencia), comienza el deterioro sutil de la relación con comentarios irritantes dichos de manera casual, un alejamiento físico y emocional sin sentido y una paulatina y aparente falta de interés. Esta falta de interés repentina es algo que no soporta un cerebro empático y te somete a tal confusión que consiguen doblegarte a los estados de ánimo o de apetencia del causante. Las cosas comienzan a ser cuando él quiere o como él quiere, es decir, te convierten en una herramienta útil en unos momentos e inútil en otros.

La razón que tiene una persona de rasgos psicopáticos para actuar de esta manera es que tiene una necesidad de buscar constantemente la sensación de poder y de control sobre los demás. Lo anhelan para cubrir el vacío emocional que tienen en su interior, y, es por ello, que buscan personas con cualidades positivas y que destaquen, ya sea por su físico, inteligencia, cultura o dinero. Nunca se van a conformar con un perfil bajo. Siempre se van a querer relacionar con “gente de nivel” para extraer de ellas algún tipo de suministro.

En uno de sus libros, H.G. Tudor expone que las personas como él son grandiosas porque siempre impactan a las personas que se relacionan con ellas. Es cierto. Son personas que dejan huella y preparan a las víctimas para ser más cautelosas en las siguientes experiencias que les estén por llegar. Dependiendo del carácter que se posea, este tipo de experiencias se podrán afrontar con más determinación o sufrir una contundente bajada de autoestima. Pero yo le quitaría el adjetivo de “grandiosas”. Influyen a la sociedad y a las personas, pero en un sentido negativo; enseñan y fortalecen, pero son de la escuela espartana; y, en el peor de los casos, socavan e, incluso, acaban con la vida de las personas.

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Villalba

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