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La Infoxicación O Sobrecarga Informativa

La Infoxicación O Sobrecarga Informativa - Tecnología

A cada minuto que transcurre, el humano produce una cantidad copiosa de información. Gracias a los medios masivos de comunicación, en especial el Internet, esta información es capaz de viajar a cualquier parte del mundo a la vez que goza de una amplia disponibilidad para cualquier persona que esté en contacto con estos medios. A pesar de ello, el hecho de que la información sea tan vasta suele producir más problemas que soluciones para el hombre. Si bien la disponibilidad gracias a  información cercana, cada vez es más complicado procesar, categorizar y analizar estos datos.

Resulta sencillo creer que a mayor cantidad de información más certeza se tendrá sobre el tema indagado, no obstante, el problema recae en que con tanta y tanta información es fácil perderse entre ella, dejando el análisis cualitativo a un lado para enfocarse sólo en la cantidad y no en la calidad. Es decir, entre más carga informativa sobre un tema n, más difícil será dilucidar y analizar el valor objetivo de estos contenidos; sumándole a esto el problema de contradicción que suele existir ante una sobrecarga informativa y a su vez, la falta de una metodología para analizar la información obtenida. Ante tal huracán informativo, es sumamente complicado encontrar una verdad total sobre el tema. Además de los problemas relacionados con no poder categorizar o analizar todos estos datos, resulta que con la gran cantidad de información que el cerebro debe procesar la persona suele encontrarse confundida ante tomas de decisiones, ya que la retención comienza a fallar y a negarse a analizar todo lo percibido; aún si la persona en cuestión toma la mejor decisión, probablemente inicie un martirio psicológico de obsesionarse con la idea de si la decisión tomada es correcta o incorrecta.

El término sobrecarga informativa apareció por primera vez en 1970 en el libro Future Shock del escritor estadounidense Alvin Toffler. En este ensayo, Toffler plantea el cambio de una sociedad industrial a una posindustrial y súper-industrial, donde el cambio tecnológico es sumamente acelerado y atronador, produciendo en muchas personas desorientación y fuerte estrés al no evolucionar al mismo tiempo que la tecnología.  Teóricos como el español Alfons Cornella han bautizado a este fenómeno como infoxicación o infobesidad, de hecho, en la conferencia Cómo sobrevivir a la infoxicación, Cornella plantea los resultados de un estudio realizado en Berkeley acerca de la cantidad de información producida en un año, llegando a la conclusión de que la humanidad produce el equivalente a 2 exabytes por año (hasta el 2001), una cantidad estratosférica si se compara con siglos anteriores. Esta información se produce en cualquier formato, es decir, estos 2 exabytes incluyen libros, películas, tesis, videos, archivos, etc. Por lo tanto, se produce más información al año de la que la humanidad es capaz de manejar. Cornella también plantea que el problema al que se enfrentan los humanos respecto a la infoxicación no es una cuestión meramente tecnológica, sino cultural o psicológico. Este problema al que nos enfrentamos desemboca en una angustia de la información, es decir, existe una angustia de tener más información de la que se puede gestionar.

Un fenómeno similar a la infoxicación ocurre en las redes sociales, donde todo usuario se cree capaz de opinar y discutir sobre cualquier asunto, aunque exista entre estos un completo desconocimiento acerca del tema. La retroalimentación en estos casos suele ser igual ya que la pereza mental obstruye la capacidad de análisis, sustituyéndola por juicios banales de ‘’me gusta’’ o ‘’no me gusta’’, y estos juicios suprimen una verdadera valoración de los datos, procesos e ideas obtenidos y no permiten a la persona tomar decisiones justificadas o emitir opiniones razonadas. El usuario promedio de las redes sociales no realiza un ejercicio de racionalización para analizar lo que está escribiendo; sólo expresa lo que cree, lo que siente, sus versiones, sus valoraciones y difícilmente logra separar lo verdadero de lo falso.

Para solucionar el problema de la infoxicación, el primer paso sería en primer lugar estar conscientes de qué se debe estar informado, ya que las más de las veces desde ahí comienza el problema, el usuario no sabe de qué debe estar informado y sólo recibe los datos a través del tropiezo pasivo con la información. De lo dicho por Alfons Cornella en la conferencia mencionada anteriormente, pude extraer de qué me interesa estar informado, dónde lo busco, cómo lo busco, cómo gestiono lo que me encuentro por casualidad, cómo filtro esta información de acuerdo con lo que a mí me interesa y al final cómo aplico esta información.

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Acerca del autor

Diego LaFlor

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