Literatura

LA INVITACIÓN DE LO INMENSO

LA INVITACIÓN DE LO INMENSO - Literatura

Ya sé que toca hablar de Venezuela y de la expansión de la derecha.. que hablen los expertos, que ahora cada ciudadano es un estadista. La tierra, punto y universo, atril de la historia y sentina de vicios, se mueve a más 25 kms por segundo respecto al Sol; el sol se mueve a más de 250 kms por segundo respecto al centro de la vía láctea y todo está inundado por la llamada radiación cósmica de microondas que es… un gemido electromagnético, una explosión de alegría de antiguos átomos al verse a sí mismo creados, una declaración de que en la eternidad también existe el cambio. 

Este estallido invisible empapó todo el cosmos visible con un rumor ubicuo, una carta enviada desde todas las direcciones del espacio. Remitente: La creación. Destinatario: la nada futura…. y antes de que venga ella, nosotros. 

Todo es arrastrado desde el infinito hacia el vacío… Es cierto: no podemos viajar más rápido que la velocidad de la luz, no podemos poseer simultáneamente toda la enteriza completud del tiempo, es cierto, no podemos violar (hoy se diría acosar que es más lenguaje de siete colores) las leyes de la termodinámica… pero el entrelazamiento cuántico nos permite enviar mensajes instantáneos y flirtear con lo infinito, podemos subdividir el tiempo para hallar en el instante menor la energía mayor, que el presente es la única puerta hacia lo interminable:
¿Cómo hacer todo esto? Si cambiamos una de las propiedades cuánticas del fondo de microondas, las respuesta al cambio se dejará sentir simultáneamente en toda la inmensidad: la fiesta luminosa que mojó los umbrales de lo inmensurable, ahora debilitada como tenue mortaja, es un cable de sangre de éter, un sólido más impenetrable que ningún misterio que se deja estirar o comprimir, cambiado las propiedades de todo el cosmos sin tiempo ni movimiento. 

¿Y si en vez de una sola alteración de este tejido impenetrable e invisible, ejecutamos cambios en su titánica debilidad de tal modo que nos permita enviar un mensaje? Ah, este es el oído sordo de la comunicación entre estrellas…. ¿Creías que un pueblo de ciudadanía cósmica confiaría en algo tan lento como la velocidad de la luz como una espada de poder que traspasase el eje del mundo para ser admirados y temidos por todos? 

Cambiar las propiedades de este velo omnipresente es sentarnos por primera vez como invitados de honor en la fiesta de la creación: basta de ser pasivos espectadores impotentes…. Al ser notados allí donde existe conocimiento y percepción, no nos sentaríamos solos al banquete de lo inefable…Hay mucho más, pero la brevedad me invita a callar por ahora.

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Acerca del autor

Amilcar Hamilton

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