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La Lactancia Materna

La Lactancia Materna - Salud

La lactancia Materna

Cuando estás embarazada, una de las decisiones que tendrás que tomar es el tipo de alimentación que recibirá tu bebé una vez llegue al mundo. Esta decisión no debes tomarla a la ligera, ya que cada una tiene sus pros y sus contras los cuales deben ser valorados.

Si te decantas por la lactancia materna, has de saber que nutricionalmente es la mejor opción para tu bebé (nuestra leche, está hecha a medida para nuestro bebé y regula su composición adaptándose a su crecimiento con lo que, es el alimento perfecto para cada etapa de su desarrollo). A pesar de esto, la lactancia materna es una práctica muy sacrificada que requiere aprendizaje por parte tanto de la mamá como del pequeño y sobre todo paciencia.

Actualmente, la matrona suele ser la que se encarga de responder a nuestras preguntas sobre la lactancia, aunque también hay asesores encargados de ello. Si quien se encarga de guiarte es la matrona, es probable que te inste en que optes por la lactancia materna exclusiva para tu hijo (actualmente promueven e incluso insisten en que las madres den el pecho a sus bebés por los múltiples beneficios) pero hay cosas que no suelen comentar e incluso algunas ocultan (al menos, eso hicieron conmigo).

Por ejemplo hay matronas que dicen que dar el pecho no duele; a muchas mujeres dar el pecho les duele y mucho, el pezón no está acostumbrado a esa presión de succión, está sensible por las hormonas que han cambiado durante el embarazo y por si fuera poco la subida de la leche hace que los senos estén hinchados y doloridos. Por suerte, ese dolor va menguando poco a poco y (si el bebé está en buena postura y succiona bien) suele desaparecer y dar paso a una leve molestia cuando el bebé se engancha al principio de la toma.

 

Hay unos puntos clave para una lactancia materna exitosa y lo más plácida posible:

  • Lo primero, contacto piel con piel desde el primer momento. Nada más nacer, a pesar del agotamiento, el pequeñín ya tiene el instinto de buscar el pecho y succionar con lo que es muy importante en los primeros minutos de vida y durante un par de horas tenerlo sobre el pecho totalmente en contacto piel con piel. El pequeño irá reptando buscando el pezón para proceder a iniciar su primera toma.

 

  • Importante,  el pecho es a demanda (cuando el bebé lo pida, tanto de día como de noche). Antiguamente se decía que las tomas debían ser cada 3 horas y que el bebé mama una media de 10 minutos en cada pecho; nada más lejos de la realidad, cada pequeño tiene su ritmo y sobre todo al principio suelen tardar mucho en saciarse en cada toma.

 
Lo ideal es identificar los primeros signos de hambre y no esperar a que el bebé llore desconsolado para ofrecerle el pecho ya que en este caso, habría que calmarlo primero para que coma adecuadamente. Estos signos se van descubriendo mediante la observación día a día, pero para ir teniendo una idea…

En respuesta de una señal temprana o intermedia se ofrece el pecho, mientras que con una señal tardía se debe calmar al bebé y a continuación el pecho. Algunos bebés no se despiertan o tardan muchas horas en despertarse por la noche para comer, con lo que es recomendable despertarlos para que mamen cada 3 o 4 horas hasta aproximadamente los 2 meses, de no hacerlo pueden verse afectados sus niveles de glucosa, cosa que no es bueno.
 

  • Una buena técnica por parte de ambos asegurará una lactancia satisfactoria y libre de problemas (postura correcta  al coger al bebé, un buen agarre al pecho por parte de éste… hará que el pecho no sufra  dolor,  grietas, ni otros problemas derivados de la mala práctica de la lactancia y disminuirá la entrada de aire en la boca del bebé evitando  así la  posibilidad de atragantamiento y gases. Pero no hay que preocuparse;  los auxiliares médicos del hospital y la matrona otorgan una gran ayuda a iniciar y perfeccionar nuestra técnica, luego solo es cuestión de seguir sus consejos  y  coger práctica.

 

  • Cuanto más mame, más leche se produce. Hay que tener cuidado con esto; ya que si se ofrece más de un pecho que de otro, éste producirá más leche y si no se vacía correctamente pueden producirse obstrucciones que concluyan en una mastitis lo cual no interesa (además de que puede producirse una asimetría en el tamaño de las mamas durante el tiempo que dure la lactancia, que aunque no produce ningún problema, a nivel estético hace que muchas mujeres no se sientan cómodas). El procedimiento consiste en darle de un pecho hasta que lo vacíe (cuando eso pasa suelen soltarlo o enfadarse porque ya no tiene leche)  y después ofrecerle  el otro.

 

  • Ni chupetes ni biberones hasta que la lactancia materna esté bien establecida ya que pueden cambiar el agarre del bebé al pezón y dificultar las tomas. A no ser que así lo indique el pediatra, no hay que suplementar con biberones de leche artificial; si se piensa que el bebé queda con hambre no hay que dudar de la calidad de la leche producida, probablemente se encuentre en una de esas fases denominadas “crisis” y simplemente el bebé necesite mamar más a menudo para aumentar la producción de leche con su crecimiento. Lo que sí que se puede hacer, es extraerse leche con un sacaleches y usar el biberón para por ejemplo: tomas en las que la madre debe ausentarse por algún motivo (trabajo, enfermedad, recados…), para tomas durante paseos o viajes en los que la madre no se siente cómoda para dar el pecho en lugares públicos, etc.

 

  • No solo hay demanda del pecho por hambre, también lo piden para calmarse y sentirse seguros.

 

  • Cuídate y aliméntate bien, de forma variada y nunca tomes  medicamentos por tu cuenta, alcohol ni drogas (algunos medicamentos y sustancias alteran la leche y pasan al bebé durante las tomas, consulta siempre a tu médico). No estás sola, todas las madres tienen preguntas y es importante resolverlas para que todo vaya bien; consulta a la matrona, habla con otras madres y/o asiste a grupo de lactancia. Delega tareas domésticas y recados a tu pareja, a la familia o a cualquier persona que quiera ayudarte; que no te de reparo aceptar la ayuda de los demás ya que estarán encantados de echarte una mano para que la experiencia de ser madre novata sea lo mejor posible.

 

Como se puede ver, la lactancia materna es una práctica dura que necesita mucha dedicación, pero es altamente gratificante para la mamá y el bebé además de altamente recomendable por sus beneficios para ambos. Sin contar que la leche materna es el alimento perfecto para nuestro retoño…

Molestias y dolores

En algunas ocasiones pueden surgir (sobre todo al iniciar la lactancia o no hacerla correctamente). He de decir que todo tiene solución y con paciencia y dedicación se puede arreglar.

A veces después del parto dar el pecho duele demasiado lo cual hace que muchas descarten la lactancia materna sin apenas iniciarla. Como he dicho antes, este dolor desaparece en no mucho tiempo; pero si es un dolor que te impide disfrutar del momento con tu hijo puedes iniciar tu lactancia usando unas pezoneras para proteger un poco el pezón (seguirá doliendo bastante, pero menos) y una vez no duela con la pezonera, quitarla y realizar las tomas al natural.

 

Las otras cosas que pueden surgir sobre todo por mala práctica, son las temidas…

  • Grietas: son dolorosas y a veces hasta puede verse algún puntito de sangre.
  • Obstrucciones: bultos duros y dolorosos que se pueden notar en los senos. Si la obstrucción es leve puede solucionarse masajeando la zona durante las tomas para que la leche fluya, durante la extracción manual o con sacaleches.
  • Mastitis: cuando no se vacía bien el pecho se obstruye y cuando no se libera esa obstrucción el pecho se pone rojo en la zona, duele y se pone caliente. La matrona indicará el tratamiento a seguir pero has de saber que el seguir dándole ese pecho al bebé ayuda a recuperarse antes.
  •  Irritación de pezón: por largas tomas o por hongos, lo que es importante preguntar a nuestra matrona.

 

Otras situaciones incómodas

Haces todo lo mejor que puedes, has pasado por el dolor y por alguna pequeña complicación mientras no depurabas la técnica, pero al final lo conseguiste y aun así tu bebé de repente:

.Está inquieto y se agita mientras mama

.Llora y se enfada en el pecho

.Regurgita leche

.Pide comer todo el tiempo

.Alarga las tomas y parece que nunca termina de comer

 

Son situaciones estresantes en las que te sientes impotente y te planteas muchas cosas (¿sabrá mal mi leche? ¿No produzco suficiente? ¿Se queda con hambre?) que pueden hacer que nos desanimemos y pensemos en suplementar la alimentación de nuestro hijo con leche de fórmula y/o destetar prematuramente a nuestro bebé y cambiar totalmente su alimentación.

No tires la toalla ya que son situaciones temporales que se dan en determinados momentos y pueden durar incluso alguna semana, son las “crisis del crecimiento”.

Puede que el término te suene o no hayas oído hablar de él; la cuestión es que son pequeñas “crisis” temporales por las que pasan nuestros hijo lactantes cuando crecen y por lo tanto necesitan más alimento. Simplemente es eso; instintivamente nuestro bebé tiene cambios de comportamiento para, por ejemplo, hacer que produzcas más leche. No debe preocuparte, simplemente ármate de paciencia y espera a que la “crisis” pase.

 

Estas son las principales “crisis”

  • 2-3 semanas “para aumentar la producción”. Lo que primero pensamos las madres es que nuestro bebé tiene gases o cólicos, o incluso que nuestra leche le sienta mal.
  • 1 mes y medio “para aumentar la producción”. El bebé pelea con el pecho, arquea la espalda, pega tirones al pezón…
  • 3 meses. El bebé parece que no crece tanto como antes (es una ralentización del crecimiento totalmente normal en su desarrollo) y hace tomas más cortas y espaciadas. Nosotras creemos que no quiere comer pero en realidad el bebé ha mejorado su técnica mamando y obtiene más leche en menos tiempo que antes. Pensamos que ya no tenemos leche o tenemos menos cantidad ya que notamos nuestros pechos mucho más blandos, pero la realidad es que la lactancia se ha instaurado completamente y la producción se ajusta a la demanda del bebé (ahora la leche no sale al principio de la toma, empieza a fabricarse al poner al bebé al pecho y tarda unos 3 minutos en salir por el pezón (cuya espera enfada al bebé).

Si a los 12 meses continúas con la lactancia materna, has de saber que todavía puedes experimentar otras 2 “crisis”, la de 1 año (come menos y parece que solo quiere pecho) y la de 2 años (vuelven a aumentar la frecuencia de las tomas y a veces la duración; también pueden pasarse el día “a chupitos” ya que por los cambios que se están experimentando en su evolución, es posible que quieran el pecho para sentirse seguros).

 
Espero haber ayudado con esta pequeña guía sobre la lactancia materna. He de decir que a pesar de lo difícil que pueda parecer, es una práctica que llenará tus recuerdos de un montón de momentos bonitos con tu bebé y te dará la seguridad de haberle dado la mejor alimentación posible; podrás sentirte orgullosa ya que a pesar de tanto “trabajo” habrá merecido la pena al ver a tu pequeño más grande y feliz.

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Acerca del autor

PatriciaD

1 comentario

  • Este artículo ha sido reescrito debido a fallos en su primera subida. A pesar de la pérdida de visitas que supone el borrar un artículo he decidido hacerlo y sustituirlo por este para corregir dichos errores (al pasar el texto escrito en un Word al cuadro de texto para crear el artículo no se copiaron las tablas). Lamento las molestias.

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