Política

La Madre Patria Y La Pluripolaridad Carroñera

La Madre Patria Y La Pluripolaridad Carroñera - Política

 

Cuentan que un pescadero del Mercado Quinta Crespo, en Caracas, Venezuela, a quien apodan El Bagre, cumanés de nacimiento y nombre desconocido, en reunión muy peculiar y en horas de madrugada, con somnolientos clientes y mirones ad-honores, discutían afanados preguntándose el motivo por el cual había un gentío peleándose por Venezuela; los chinos, los iraníes, los rusos y hasta los turcos, nos quieren en sociedad, produciéndoles inquietud a los alegres cubanos  que con tantos sacrificios, desde hace veinte años nos asesoran de cerca, in situ,  con médicos y enfermeros y sin cobrarnos dinero; si acaso algún “petrolito” para darle utilidad a su planta de Cienfuegos, antes nuestra, pero ya se la cedimos. También cabe señalar, en honor a la verdad,  que fue por su erudición que muchos venezolanos aprendimos a leer, con la “A” de apropiarse, la “B” del bolívar (la moneda fenecida), la “C” de cubano, la “D” de diáspora, la “E” de exhumación, la “F” de farsa, la “G” de guiso, la “H” de hiena; y así sucesivamente, finalizando con la “S” de satrapía, la “T” de torturas, la “U” de ultraje, la “V” de vagancia y vituperio, la “W” de Washington, la “X” de xenofobia,  la “Y” de yerro,  y la “Z” del carroñero zopilote.  Así pues, disculpen la digresión, llovieron las opiniones en esta espontánea reunión; la primera intervención, con ímpetu juvenil, fue de un patriota que con  precaria dicción, apenas adolescente y bien aprendida lección, aconsejó a los presentes la mayor moderación, recordándoles el riesgo, casi una sin-razón,  desconocer los provechos que da la revolución.  De muestra se puso él, quien a su temprana edad, percibe un bono del programa “chamba juvenil”, mientras consigue trabajo o le queda tiempo para estudiar, ya que actualmente se ocupa de “vender puestos” en las largas filas que el común de la gente debe hacer para adquirir comestibles, medicinas, gas domésticos, servicios bancarios y otros varios etcéteras. Pero la cosa no queda allí, a su padrastro, nueve años mayor que él; si, nueve años mayor,  se le hacía difícil conseguir trabajo porque además de no tener oficio definido, lo habían involucrado en un hecho criminal, “siendo inocente”, lo cual le obligaba a permanecer en el barrio haciendo diligencias a los vecinos, quienes le retribuían con dinero o comestibles, lo cual fue reconocido por vecinos afectos al régimen y lograron que el partido lo nombrara Jefe de Calle, cargo “honorífico” cuya labor se circunscribe a informar a las autoridades policiales y/o políticas, que resultan ser las mismas, de cualquier actividad sospechosa de algún vecino, que pudiera considerarse contra revolucionaria. Esta actividad, que definen pomposamente como “inteligencia social”,  es simple y llanamente la oficialización de la delación vecinal por motivos políticos. Por supuesto, este sombrío personaje es el encargado de administrar discrecionalmente los CLAP (caja con comestibles) que el gobierno reparte a precios subsidiados, esporádicamente en algunas barriadas, lo cual le representa obviamente un beneficio indebido y nada ético que le coloca por encima de sus vecinos.  También expresó  el joven patriota, que su señora madre, recibía una pensión  como “madre del barrio”  que solo le imponía la obligación, de asistir a las marchas que convoque la revolución,  lo cual le deja tiempo para traficar a precios exorbitantes los productos subsidiados que recibe del Clap. Y pretendía  continuar el joven exponiendo otra “bondades” como que su hermana menor,  además de recibir el Clap, y de cobrar por la misión chamba juvenil, tenía otro ingreso porque estaba embarazada;  cuando,  con mucha firmeza El Bagre le interrumpe diciéndole que el tema que querían  tratar era qué buscan tantos países  en el nuestro, ya que los argumentos o circunstancias referidas por Nesglor, que así se llamaba el joven, sólo demuestran la grave crisis que atraviesa Venezuela y hacía más  inexplicable el manifiesto y sorpresivo interés por nuestra nación, de varios países de otras latitudes. Intervino entonces un venerable de avanzada edad, recordando que de niño, cuando las películas eran en blanco y negro y él era asiduo a las norteamericanas  que trataban temas del viejo oeste, le impresionaba sobremanera las escenas donde el protagonista, luego de haber enfrentado a forajidos de toda calaña que no lograron doblegarlo, en condiciones muy adversas, sin comestibles ni agua,  debía atravesar extensas zonas desérticas y de manera artera se avistaban sobre él, aves de carroña esperando el fatal y casi seguro desenlace, que afortunadamente, decía el anciano, no llegaba porque “el muchacho” que así se calificaba en su época al protagonista, cuando todo presagiaba su muerte, por circunstancias sólo explicables por Dios y el libretista del film, lograba prácticamente resucitar,  si cabe el término, y concluir la historia, no solamente con buena salud, sino también liado a una hermosa muchacha que haría feliz a cualquiera de los dichosos mortales que absortos disfrutaban el popular espectáculo.  Continuó Don Abelardo, que así se llama el anciano, explicándole al grupo que somos nosotros los protagonistas o muchachos de esta película,  que a pesar de la precaria y mundialmente conocida situación que atravesamos, que ha despertado apetencias carroñeras encubiertas con el manto de la pluripolaridad en diferentes latitudes, lograremos sobrevivir, las naciones carroñeras deberán buscar la carroña en otros cielos, no en el nuestro; y vamos a regresar a la vida institucional que desde mediados del siglo pasado nos dimos,  y perdimos circunstancialmente por no haber sabido cuidarlas.  Dicho lo cual,  observó Abelardo que el joven Nesglor, quien inadvertidamente se había separado del grupo, ahora regresaba acompañado;  y mirando a las nubes dijo a los contertulios que el tiempo presagiaba lluvia y cada quien tomó su camino, mientras El Bagre, hablando consigo mismo  inventarió su negocio así: “El día no promete mucho, dos meros, un pargo, tres merluzas, sardinas, cinco tocayos; y está empezando a llover”.

Después de leer el cuento, vi en Antena Tres, que en España, la Madre Patria como yo la conocí, se están dando situaciones inquietantes que parecen calcadas de nuestra realidad actual  iniciada a principios de siglo XXI.   Se están develando casos de corrupción con los dineros públicos, con la administración de justicia, también en el área intelectual e institucional en general;  hechos inéditos, lamentables por antidemocráticos, que involucran al Presidente Sánchez; a su nuevo mejor amigo, Iglesias; a los fugados de Cataluña; a los procesados independentistas, al “ahora sí y ahora no” de las decisiones presidenciales, a los vericuetos  legislativos para aprobar el presupuesto, a los conflictos de los pensionistas, de los taxistas; al apoyo de  las autoridades catalanas a los CDR. Estas circunstancias son mechas encendidas que pudieran retrotraer al país, a etapas afortunadamente superadas que  deben ser recordadas para evitarlas. La receta de la coalición que gobierna de facto, anti-natura a mi juicio, que llevó al poder al señor Sánchez, es patear la Constitución y eternizarse en el poder. Créanlo que es así. Y concluyo, pidiéndoles a mis paisanos españoles dos cosas: 01) Saludos al señor Monedero, de ingrato recuerdo por aquí. 02) Miren hacia las nubes. Puede empezar a llover.

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Salomong

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