Política

La “manada”… ¿de políticos?

La “manada”… ¿de políticos? - Política

La España de los últimos tiempos se ha levantado en protestas por la decisión de los tribunales de justicia en el caso de los pandilleros conocidos como “la manada” quienes estaban señalados por una víctima de haberla violado.

Ha servido la situación para que los “ismos” se hayan exacerbados: feminismos, machismos; radicalismos y muchos otros que siempre van acompañados de una carga de radicalismos y emociones que nublan las mentes y terminan dejando de lado los aspectos realmente importantes de los hechos, pues su fin es imponer sus ideas.

Sólo para señalar un pequeño ejemplos: el problema no es que hombres y mujeres tenemos que ser iguales, pues afortunadamente no lo somos, sino que en esa diferencia que nos caracteriza debemos respetarnos y reconocernos como seres humanos con los mismos derechos y deberes.

En medio de estas discusiones y protestas emocionales que de alguna forma no dejan de seguir violentando a la víctima, pues debe ver permanentemente en los medios de comunicación que hacen una gran fiesta con el  dolor causado y sacan provecho de los beneficios que obtienen por el morbo con el cual tratan el caso, aparecen los políticos.

Todos ellos quieren aprovecharse del momento y dan opiniones sobre la falta cometida por los jueces con sus terribles decisiones, manifiestan, se toman fotos, opinan sobre el caso, van a entrevistas, se solidarizan con la víctima y se podría decir que simplemente huyen hacia adelante, pues son los verdaderos responsables de la decisión que se ha tomado en los tribunales.

¿Por qué?, porque los jueves están bastante atados de manos a las leyes cuando abordan un caso, toda sentencia tiene que ser motivada y esa motivación debe ser hecha en base a los hechos y al derecho, no pudiendo salirse de los parámetros que se encuentran en el expediente, pues se exponen a que un tribunal superior revoque su decisión, con las consecuencias que ello trae, como ya decía el procesalista Calamandrei: “en un proceso existen dos verdades: la real y la procesal”

Lamentablemente en todo proceso tiene preeminencia lo procesal, lo que se pueda demostrar acorde con el margen que dan las leyes vigentes, pues es lo que marca el vivir en un Estado de Derecho: la seguridad jurídica que implica que las leyes estén preestablecidas para que los ciudadanos sepan cómo actuar previamente en cada caso, apartarse de ello es acercarse a la zozobra social y a la tiranía.

Estos temas son complejos de comprender, pues es necesario conocer algo sobre cómo funciona ese entramado que se llama el Derecho, así como el Estado de Derecho, lo que he tratado de explicar es más complejo de eso, pero la idea era que se comprendiera que el juez en un proceso, a diferencia del resto de los ciudadanos en la vida cotidiana, no puede decidir en base a sus apreciaciones (para esto tiene muy poco margen) o emociones, sólo en base a las leyes vigentes y a los hechos que han sido demostrados.

Y aquí quería llegar, ¿quiénes hacen esas leyes?, ¿a quiénes corresponde modificarlas?, precisamente a esos que llenan miles de páginas de periódicos, horas de entrevistas en radio y televisión; van a las manifestaciones, gritan que se solidarizan con la víctima (a la que olvidarán un segundo después de apartarse de las cámaras), condenan a los victimarios y demás: los políticos.

¿Por qué? Porque son ellos precisamente los encargados de hacer, modificar, crear leyes que se ajusten a la realidad social y que coadyuven con la posibilidad de una mejor convivencia, incluyendo en ello,  que las sentencias de los jueces no respondan a leyes de otros tiempos, como en el caso  de “la manada”.

Lo más triste es que la víctima de esta violación ha seguido siéndolo una y otra vez por los medios de comunicación, el sistema de justicia basado en las leyes vigentes para sus decisiones  y básicamente por los políticos, no importa si se dicen de izquierdas o de derechas, todos, porque ante la responsabilidad que tienen en el incumplimiento de su trabajo, aprovechan la situación en aras de lo que siempre buscan: popularidad; votos; poder y todo lo que ello implica, pero no se avocan a su trabajo: adaptar las leyes a lo que demandan los tiempos, ya se olvidarán de este caso y pronto saldrán a protestar por otro.

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Normandia

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