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La Marihuana Terapéutica: ¿Ficción o Realidad?

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La Marihuana Terapéutica: ¿Ficción o Realidad? - Literatura

En estas calles abarrotadas de sol asombra que la gente ande feliz. Aunque en el rostro cadavérico se refleje todo lo contrario. El sujeto baila a pleno sol, sin que la temperatura que calcina la ciudad en algún momento lo intimide y lo confine a las sombras de esta espaciosa casa cuyo techo de palmas de bahareque ahora es una bendición. Tal parece que en este barrio de Cartagena de Indias, la gente le hubiera hecho un guiño a la pobreza, como si no les importara y, en cambio, todos se aprestaran a bailar bajo ese cielo azul plomizo caribe como si las dificultades no existieran.

Porque, en la otra calle me he topado con un perro sarnoso, en los meros huesos, que se refugia en las sombras de los aleros y no quisiera salir de allí jamás. O esta gente es extraña o se han acostumbrado a vivir del aire o de la luna, porque mientras Mauricio recorre la calle central del barrio, a esa hora en la que en San Basilio de Palenque los nativos rinden pleitesía alrededor de la olla del almuerzo, se espera el feliz momento cuando doña Fela diga:

–Todos a la mesa y en orden. Quien peor se comporte no disfrutará de este sancocho…

Mauricio se siente incómodo ante las calles de aquellos seres, viven aspirando sus porros, echando en una bocanada casi sin aliento, un humo gris y triste que a veces se les derrama por las comisuras de los labios. Dejando bien, en claro, que les importa un bledo el qué dirán. Porque avanzan con el torso desnudo dejando ver las raídas costillas, los escasos dientes en el sujeto que trata de sonreír. Es como si en este país las dificultades fueran cosas del pasado. Como si el hombre y la mujer no se preocupara de quién vive en la otra esquina.

A veces al foráneo, créanlo o no, esta actividad de seres muriéndose en vida lo aterroriza, es como si en ellos se hubiera alojado un espíritu de tedio y fastidio y al final no quedara nada: solo el porro que fuman al momento que le brillan los ojos.

Y saludan y comentan y le dicen a Mauricio: «¿Y por qué no prueba estos porros?, no sabe lo que ahorrará en la vida. Apenas si usted lo desea ingerirá una sola comida, en el día, por supuesto, y si se fuma otro porro puede que le alcance para una semana?, ¿se figura?

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Gilberto Garcia Mercado

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