Literatura

La muerte de Cleopatra

La muerte de Cleopatra - Literatura

En el año 2 de septiembre de 31 a.C. se produce la célebre batalla de Accio donde la causa egipcia defendida por Marco Antonio y Cleopatra está perdida y Octavio, cabeza de una Roma que pronto sería un Imperio en todos los sentidos, está preparado para anexionarse otra provincia.

Después de la batalla Cleopatra, encerrada en un mausoleo, informa a Antonio de su muerte y su criado Eros lo asesinó con su espada en las costillas. El golpe no fue mortal y Antonio agonizaba, ambos se encuentran y la sorpresa estalla de inmediato. Tras intentar curar a Antonio fallece en las manos de su reina. Mientras Octavio pensaba en sus planes (retener a la reina viva y saquear los tesoros egipcios) otros romanos intentan coger viva a Cleopatra.

Epafrodito sería el liberto encargado de vigilar a la reina y con vida. En el cautiverio celebró los funerales de Antonio. En ello Cleopatra jugó su primera estratagema para suicidarse: sabemos que las egipcias se golpean el cuerpo, entre otras cosas, ante el cadáver fallecido y en esta ocasión los golpes fueron tan fuertes que se le inflamó el pecho y le salieron úlceras padeciendo fiebres. Negándose a comer sería una manera de acometer el suicidio pero Octavio se dio cuenta de su estratagema y la amenazó con hacerle algo a sus hijos, así que no le funcionó la jugada.

Posteriormente Cleopatra intentó arrimarse a Octavio con ruegos, súplicas y todo tipo de artimañas aunque esta vez y a diferencia de lo que sucedió con César y Antonio no hubo ningún intento de seducción, parece ser. Cleopatra ya desesperada pide a Octavio reunirse con Antonio pero Octavio la tranquiliza. La quiere viva para ver cómo desfila en su triunfo.

Así llegaríamos al 12 de agosto, Cleopatra se encuentra en el mausoleo y después de darse un baño y comer despachó a Epafrodito a través de una carta dirigida a Octavio. Cuando Epafrodito salió, Cleopatra y sus sirvientas, Iris y Carmiana cerraron a cal y canto el mausoleo. ¿Qué contenía la carta? Lo que Octavio no querría leer, el plan contrario a su triunfo. La reina pedía descansar al lado de su esposo Marco Antonio.

Octavio y su séquito entonces fueron corriendo al mausoleo y tras entrar allí vieron a la reina, muerta, pero vestida espléndidamente como corresponde a una faraona egipcia. Como Octavio pensaba que un áspid había acabado con la muerte de la reina intentó reanimarla mediante unos libios que se creían conocedores de remedios ante estos casos pero fue en vano. Los historiadores clásicos dudan de que fuese en realidad un áspid o una cobra la que pusiese fin a la vida de la reina, picándole en su brazo. Se sugiere que simplemente Cleopatra se envenenase o que Octavio acabara con su vida o también que ella misma se suicidó mediante apuñalamiento o por inanición. Sea como sea su muerte sigue siendo un verdadero misterio.

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Alejandro Vides

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