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La Nada - Sociedad

No puedo decir si esta vida es trágica, patética o insignificante, pero es verdad que hay muy poco que tenga algún valor. La verdad terrible es que nada ni nadie que crece, hace, imita, reprueba, maldice, dialoga, opina, o cualquier otra cosa, en este tiempo, será recordado si hay un futuro… No hay genios ni artistas, solo quedan los productores de herramientas y los habladores sin referencias ni conocimiento. Demasiados gritos vanos se escuchan en las calles. Las voces innecesarias hacen que los engranes del sistema se muevan sin mucho esfuerzo. La religión ha perdido su dogma entre ambiciones y contradicciones; muere por culpa de quienes, al no entender qué es “Fe”, buscan pruebas plausibles en terrenos erróneos y por los que engañan con pruebas falsas pero convincentes.

 

Dijo Oscar Wilde: “De nada sirve ser un hombre encantador si uno carece de fortuna. La vida idílica (romántica) es un privilegio de los ricos y no la profesión de los sin trabajo. Los pobres deberían ser prácticos y prosaicos. Es preferible disponer de una renta permanente que ser fascinador. Éstas son las grandes verdades de la vida moderna que Hughie Erskine jamás pudo asimilar. “

 

Aquel es el sentir de esas voces calladas y despreciadas por las entidades vulgares. Muchos Hughie Erskine, con otros diferentes nombres y hablando en otras diferentes lenguas, se resisten a aceptar esas verdades, simples y elegantes, pero trágicas del “adelantado Wilde”.

 

El tiempo que se pierde en labores sin valor es incalculable. El castigo de hojear los periódicos o las paginas de anuncios, llenar formas con letra de molde, imprimir o sacar copias a documentos privados en cantidad  para hacerlos públicos, seguir una rutina dirigida por una hora específica, un horario determinado, bañarse por séptima vez, vestirse con las mejores ropas que la pobreza nos permitió comprar, bolear zapatos que posiblemente se ensuciaran; tomar nuestras cosas, meter parte de nuestra vida documentada en una pequeña mochila (adecuada a nuestra vestimenta), subir y bajar de camiones y transportes, esperar, volver a llenar mas papeles, esperar otro tanto, dialogar con un desconocido para invitarle a nuestro mundo (interpretara nuestras actitudes y las líneas que dibujamos en un papel con instrucciones), intentar convencerle de que somos adecuados; terminamos nuestra entrevista sin saber si todo lo anterior y nuestro tiempo valieron la pena, una promesa de resultados, o la posible llamada que nos negara o nos aceptara: hacer y esperar para entregarles la flor de nuestros días por un botín poco rico. Porque Ellos no quieren hombres y mujeres libres, ni pensantes, ni demasiado ricos (simplemente con posibilidades para adquirir), ni intelectuales, ni valiosos, ni talentosos, ni críticos… El Capitalismo es la nada absoluta. Marx lo dijo: “El Capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano.”

 

No somos mas que materia y falanges, dinamismo sin rumbo e ideas sin invención. Recuerdo a Palahniuk y su “Club de la Pelea”: “Tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos “.

 

Pero la modernidad capitalista nos demuestra que ha superado cualquier mitología: sufrimiento humano dentro de cubículos, oficinas y locales, otros lugares que no son el infierno bíblico y castigo peor que cualquier otro sufrido por un héroe es la burocracia. Y el Artista, ¿dónde queda? ¿Qué lugar en la consciencia de la especie tienen los introvertidos? Ninguno. Olvidados porque no hay valor tangible en su trabajo; que clase de producto es la Filosofía frente a las mercancías extrañamente adecuadas, y necesarias para la rotación de las monedas. Sin dinero, no hay nada que darle a Dios cuando pasan la bandeja (y esto es mas pecado que la ignorancia) ni con qué se sientan orgullosos los padres de los hijos; sin dinero, los aparatos modernos no podrían funcionar y la policía se desvanecería por falta de razón en la justicia; sin dinero, las prostitutas y prostitutos no ofrecerían su cuerpo a cualquiera, pues no hay satisfacción en el sexo (no es malvado hacerlo, sino experimentarlo) y las soledades carentes de juventud y tiempo no podrían sobrevivir sin sus dosis de placebos. El dinero a superado en importancia al humano para quienes ya tienen un lugar en el infierno de Dante. ¡Sin humano no hay nada! El ruido de un árbol al caer no existiría.

 

Pero como tantos se han negado a hablar un idioma extranjero, son más los que se niegan a aceptar que sus acciones ya condenaron a las civilizaciones.

 

Vender y comprar, comprar y vender. Establecer metas invisibles y no moverse. Pendientes de que las tragedias no dejen de suceder, pero llorar y autocompadecerse de nuestras perdidas y errores, como si no fueran naturales y necesarias para el negocio de otro. Buenos sueldos significan pérdida de tiempo, más dinero significa menos valores, y, como más leyes definen dictaduras, más hijos significa que el sistema dominara por un largo tiempo. ¿Qué clase de combustible generamos?

 

La Nada es la modernidad. No queda más que sufrimiento o muerte, e, incluso, la disminución del dolor ultimo depende de cuánto dinero puedes gastar en algo que te mate rápido. No hay placer en nuestro tiempo.

 

Por Carlos Ávila

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José Carlos Zarza Ávila

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