Política

La Oleada Neofascista

La Oleada Neofascista - Política

La xenofobia política y social está calentando aún más la vida en nuestro país, que ha pasado de ser la España de la corrupción a la España del racismo rancio.

Históricamente el término extrema izquierda designa genéricamente a un partido más radical que los partidos comunistas tradicionales surgidos de la III Internacional.

Para estos partidos el sistema es la expresión de la degeneración comunista hacia un capitalismo dictatorial del Estado, es decir, que todos los demás se han convertido en un nuevo modelo de burgueses que aceptan la participación en el modelo parlamentario corrompido.

Cuando un partido de izquierdas acepta la legalidad del Estado y reclama cambios sociales o políticos a través de medios democráticos pensando que el orden establecido sólo puede subvertirse a través de la participación política y social, no podemos decir que estamos hablando de extremismo.

Algunos grupos de derechas, extremos de verdad, consideran como consecuencia de lo anterior que la violencia, la calumnia y la falsedad de la realidad pueden ser formas, si no las únicas, para conseguir sus fines políticos propios. Para ello acusan de extremismo a esas fuerzas legales que de verdad propugnan un cambio necesario para una sociedad afectada de extrema pobreza. Porque aquí es donde estos señores retrógrados quieren llevarnos; al hambre, al servilismo y a la desigualdad.

Más allá de la dicotomía tradicional entre izquierda y derecha, los partidos extremistas, todos aquellos que apoyan formas radicales de transformación de la vida cotidiana en un sentido egoísta y exaltado, como los radicales de VOX o quienes los legitiman, están también catalogados convencionalmente en el extremo del espectro político en el que se asientan, si bien suelen autodenominarse como alternativa.

Aunque todas las variedades de extremismo son una forma de opresión y freno a la modernidad, a ellos la definición extremista puede serles odiosa, por eso en su mayoría la rechazan.

No creo que nadie pueda decir que estas señales puedan ser detectadas en Podemos como tratan de hacernos ver las derechas de este país. Sin embargo sí son apreciables en esta nueva derecha del Partido Popular, Cs y VOX, huellas de corte extremista como la exaltación de los valores que se consideran adecuados, o los símbolos para desarrollar su política. Y no hablemos ya de la noción de la propia patria frente al extranjero decadente.

Racismo, se llama esto, y es una de las características más recurrentes de este tipo de movimientos. Algunos se definen simplemente como conservadores, pero no olvidan por ello la misma defensa de esos valores tradicionales.

Esto sí es una realidad, y existen algunos episodios más que podemos ver hoy en este sentir radical. Por ejemplo, la instauración de una moral y unos ideales neocatólicos, o la aversión hacia la homosexualidad, la prohibición del aborto o la defensa a ultranza de una férrea disciplina dentro de todos los ámbitos de la sociedad.

Esto es lo que tenemos de verdad en España, esta es la verdad política de unos grupos que gastan más energía en esconderse bajo las acusaciones en contra de otros, que en catalogarse y mostrar sus verdaderas intenciones. Siempre les ha funcionado, inocular el miedo en la ciudadanía es su vacuna efectiva contra su carencia de programa social, contra su verdadera cara, contra su aversión hacia la democracia, porque la enfermedad y el extremismo son ellos.

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Aicrag

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