Política

La peligrosa región fronteriza entre Pakistán, India y China



La peligrosa región fronteriza entre Pakistán, India y China - Política

Los enfrentamientos armados entre India y Pakistán del pasado mes de febrero han vuelto a poner al mundo en alerta por el riesgo de una guerra nuclear en una de las regiones más convulsas del mundo, las fronteras entre Pakistán, India y China. En 2017 se vivió un período de tensión entre China y La India, al ocupar tropas indias la región de Doklam en el Himalaya, territorio que China reivindica como suyo.

La historia de las tensiones fronterizas entre estos tres estados viene de lejos, en concreto desde el mismo momento de la independencia de La India, en 1947. La región de Cachemira, quedó bajo soberanía india pero con una población que era en su inmensa mayoría de religión musulmana, y deseaba unirse a Pakistán. Dicha población se reveló contra el poder indio y el gobernador local tuvo que pedir ayuda al gobierno de Nueva Delhi, estallando la primera guerra entre India y Pakistán. La guerra finalizó en 1949 con la división de Cachemira. La ONU anunciaría la celebración de un referéndum en la región, pero la presencia de tropas tanto indias como pakistaníes impidió la celebración del plebiscito. Desde entonces la frontera entre India y Pakistán es la más militarizada del mundo junto con la de Corea. Hay que resaltar que la región de Cachemira alberga importantes reservas de agua, añadiendo un valor económico al contencioso indio-pakistaní.

En 1962 tuvo lugar una pequeña guerra entre China e India  debido a disputas fronterizas. La guerra la ganó China con cierta facilidad. En este caso las tensiones fronterizas no llegaron a provocar más enfrentamientos puesto que las regiones en disputa no tienen tanto valor como la región de Cachemira, ni desde el punto de vista económico ni desde el punto de vista de la población.

Entre 1965 y 1966 tuvo lugar la segunda guerra entre India y Pakistán, tras una nueva sublevación de la población musulmana. En esta ocasión Pakistán recibiría el apoyo de China. La guerra finalizaría sin un claro vencedor y sin solventar los problemas ya existentes.

Cuatro años más tarde estallaría una nueva guerra entre India y Pakistán. En esta ocasión no fueron las tensiones en Cachemira lo que provocaron el conflicto, sino tensiones étnicas en el propio Pakistán. La represión ejercida por el gobierno pakistaní contra los bengalíes -que se saldaría con más de 300.000 bengalíes muertos- llevó a que la región de Bengala pidiese ayuda a La India para frenar las masacres. En este caso la guerra finalizaría en 1972 con una fácil victoria de La India y la independencia de la región de Bengala, el actual Bangladesh.

A la escalada de tensiones entre los dos países hay que añadir desde los años setenta el factor nuclear. En 1974 La India hizo estallar su primera bomba atómica. Pakistán haría lo propio en 1998, cuando La India ya llevaba cinco pruebas nucleares. Esta situación ha elevado el riesgo en el mundo al estallido de una guerra nuclear en dos ocasiones, la primera en 1999 y el pasado mes de febrero, con nuevos enfrentamientos fronterizos, con derribo de aviones incluidos. Las consecuencias de una guerra nuclear entre India y Pakistán serían un invierno nuclear, en el que la temperatura del planeta descendería varios grados y una pérdida de gran parte de la capa de ozono, con las catastróficas consecuencias para humanos, animales y plantas. Gran parte de las cosechas no se podrían adaptar a las circunstancias, lo que provocaría una hambruna generalizada. La situación tardaría décadas en volver a normalizarse. Para entonces el mundo ya no sería el mismo.

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eremita

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