Literatura

La Pesadilla En Mi Sueño



La Pesadilla En Mi Sueño - Literatura

 

Estando acá sentado en mi computador a las 6:00 am, sintiendo la necesidad de contar y relatar todo lo que por lo que he pasado, y no lo voy a negar aun siento miedo de que vuelva a suceder, tengo miedo de que tome mi cuerpo a la fuerza, les juro que yo no esperaba que esto sucediera, hubiera preferido que me hubieran borrado lo memoria para no volver a sentir la  pesadilla en mi sueño, preguntaran entonces porque que si ha sido un suceso desagradable entonces porque  no optar en bajar el telón de la historia y seguir la vida hasta el fin de sus días? . Pero no tengo la manera para desahogar mis sentimientos, además siento miedo de que a otra persona le pueda pasar y así tal ves termine con su vida o la que conocemos todos.

 

Todo sucedió hace más de tres meses, sintiéndome un poco estresado enserio a veces odio la vida, no era lo que esperaba. Siempre de pequeño fui muy feliz aunque no siempre tuve la compañía de mis padres, ellos siempre estaban trabajando y a pesar de ser de  clase baja eso no era interferencia para bloquear mi felicidad, pero mientras pasaba el tiempo las cosas en mi fueron cambiando la pubertad paso por mi hasta llegar a la adultez, cuando doy cuenta de mí mismo ya era otro esclavo del sistema en que casi todos estamos, luchando el día a día  para obtener un salario para poder sobrevivir y pagar las deudas que sentimos que se generan con el solo hecho de respirar. Había sentido que mi vida era un completa decepción y si, no me había percatado desde el colegio, todo sí. Todo estaba preparado para que fuera bien entrenado y ser uno más del sistema esclavizante que vivimos en el siglo XXI.

 

Iba saliendo de mi trabajo como almacenista en el centro de la ciudad, un poco ajetreado por el tráfico y saber de qué no me esperaría un puesto amigo vacío en el  transporte público que  ya mi trasero extraña aquellas duras y desgastadas sillas, al montar en aquel medio de transporte mientras el viento ha olvidado pasarse por la ciudad y que la luna intenta dar su máximo esplendor ya que se ocultaba el sol, ahí estaba yo. Me mantenía de pie durante mi recorrido ahí mi cuerpo encerrado en una multitud de gente. Pero mi mente?, mi mente viajaba mucho más allá pensado en cómo podría cambiar mi vida, pensado en tomar determinadas decisiones que cambiaran todo de mí, proyectándome así fuese una vil mentira.

 

Después de mi recorrido llego a casa, es agradable encontrar un plato de comida caliente y gente que  espera ansiosa tu llegada, pero algo estaba apagado en mí, no sé qué pasaba, el cable que conectaba con las emociones al parecer se había deteriorado a causa de mi negativismo y realismo que poco a poco chamusco el cable de la emoción, entonces empezaba a sentirme infeliz. Después de pasar por tomar un baño y relajarme un poco, desahogaba mis penas por medio de un juego en línea por computador. Siendo la medianoche, decidí cerrar los ojos hasta el otro día, pero acá fue el inconveniente.

 

Mientras me encontraba a punto de dormir sentí una muy fea sensación que no logre definir para ese momento, la verdad yo tomaba como culpa el hecho de haberme acostado tarde y que tal vez por eso sentía aquella sensación. Mientras estaba postrado en cama en el silencio de la noche que se topaba a la ves con un ruidoso ventilador, sentí que mi alma quería salir del cuerpo, es una sensación que hace que justo ahora mi piel se coloque de gallina, fue el momento que tuve miedo de morir, sentí mucho temor de que al querer tomar la decisión mental de dejarme llevar, no pudiera ver a mi familia de nuevo y dejar tirado los proyectos que aún tengo en mente, decidí después de varios minutos intentar evadir esta situación, y al hacerlo, volvía y despertaba pero con mucho sueño. En todo caso esa noche no paso a mayores, pero al otro día desperté con ganas de descubrir que fue lo que me sucedió, si bien he sido muy negativo a veces, creo la curiosidad es aplastante en mi forma de ser.

 

Como otro día normal de labor. Me levante, me arregle y me lance al ruedo con la perspectiva de ir a cumplir mi horario laboral, al llegar a la oficina y no pude contener mis ganas de saber qué fue lo que sucedió en la noche, fue así como decidí buscar por internet acerca de ello. Al parecer pase por una proyección astral, el cual es definido así. “Es la facultad que tiene el alma de proyectarse fuera del físico durante el sueño. Se mantiene ligada al cuerpo denso por medio del cordón de plata. Hay básicamente dos tipos de proyección, la consciente, en que el proyector tiene discernimiento sobre sus actos y pensamientos, y la no consciente, en la cual no hay recuerdo de haber salido del cuerpo. Por tanto, todos estamos habilitados para esa práctica. Me pasa a mí, te pasa a ti, le pasa a todo el mundo, ya que forma parte de la naturaleza del alma humana. Con todo, muchas personas suelen pensar que eso es una locura y que no es posible”.

 

Llegue a la conclusión entonces de que había tenido una proyección astral consciente, fue el momento  en el que llego la intriga de saber que había más allá, durante el trabajo no deje de pensar en eso, me mentalice en conocer que había más allá, creo que fue mala idea en un principio hacer realidad mi sueño, durante el almuerzo seguí averiguando  sobre la proyección astral, pude darme cuenta de que había una serie de pasos con las que posiblemente podía hacer este viaje. Entre ellos se relacionó una relajación tanto física como mental, además de seleccionar un lugar en donde queremos ir, fue algo muy nuevo para mí, la verdad pensaba que estaba loco en intentarlo, pero bueno ya es tarde esto fue lo que sucedió después.

 

Termine mi horario laboral y rápidamente me dirigí a casa, esta vez encontré un puesto para mí. Al parecer ese bus había sido retrasado ya que el puesto en donde me había sentado, dicho por los mismo pasajeros del bus, esa persona era un hombre de al menos 45 años y había sufrido un paro cardíaco, tuvieron que parar el bus, llamar la ambulancia y saber de manera desconocida el futuro de aquella persona. Fue algo muy extraño para mí, pero al menos mis nalgas estaban en paz durante un recorrido a casa. Al llegar a mi  hogar, cumplí con mi amiga fea, la monotonía. Volví a sentarme en el computador intentando ascender de liga en mi juego en línea favorito, pasando algunas horas y mirar el reloj  note que era la media noche. Decidí que era el momento, que era la gran hora de vivir lo que yo aún no sabía la pesadilla en mi sueño.

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Carlos Torres

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