Literatura

La Purga



La Purga - Literatura

La Purga

Capítulo 1

5 Horas para la purga.

Narra Ángeles

Como era de costumbre, hace ya cuatro años, se viene repitiendo la purga cada 21 de marzo. Las 12 horas donde cada delito es libre de causa, los nuevos padres de la patria dan como permitido esto para que disminuya la pobreza, entre otras cosas.

Caminaba por la cuadra del barrio donde estaba viviendo últimamente, antes pasábamos mucho tiempo cambiando de casa, a causa del trabajo de mi padre, y también porque no era seguro estar siempre en el mismo lugar, más para esta fecha que marcaba tanto en la vida de todos. Nunca se sabía cuando era tu turno. Llegué a la casa de Sofia, mi mejor amiga durante estos dos años viviendo en el pueblo. Puedo decir que mi relación con ella era super buena, casi como hermanas, habíamos conectado desde el minuto uno. Toqué timbre, espere unos segundos hasta que Tomas abrió. Cabe recalcar que el hermano de mi amiga está más bueno que comer con la mano, literal.

– Hola enana -rodee los ojos, se creía mucho por ser un poco más alto que yo, pero igual me gustaba su manera de joderme.

– Hola nenito -sonreí y bese su mejilla poniéndome en puntas de pie porque era más alto que yo, claramente.

– ¿Todo bien? -preguntó y asentí rápidamente, dándole un sí por respuesta. Abrió la puerta un poco más dejándome lugar para entrar.

– ¿y vos? -pregunté mientras jugaba mordiendo mi labio inferior.

– Ahora estoy bien -sonrió de costado, como era común en él, me volvía loca parecía que era su manera de llamar mi atención- Soso está en su habitación -asentí sonriendo, subí rápidamente las escaleras para encontrar a mi amiga.

– Holuuus -sonreí amplio al abrir la puerta de su habitación.

– Ese humooor -ella se levantó de su cama, me acerqué y la abrace.

– ¿porque tu hermano es taaaaaan lindo? -pregunté mientras tapaba mi boca y me tiraba en su cama.

– Ya te dije que no es lindo, es un experimento mal hecho -sonrió mientras abría las puertas de su closet- Ahora tenemos que ver que nos ponemos esta noche -comentó.

– Algo sexi, quiero lucir mi lindo culo -agregué mientras me acomodaba en la cama mirándola.

– Estaba pensando en que podemos usar tipo lencería -sacó dos conjuntos de su cajón- algo así -dejo ambos conjuntos sobre la cama, eran corpiño y tanga de encaje negro, junto con las ligas de las piernas, algo erótico.

– ¿Crees que a Tomás le guste? -sonreí amplio ganándome la cara de culo de mi amiga.

– Ya te dije que te olvides de mi hermano, es muy gato para vos -habló mientras iba en busca de zapatos.

– Ay dale boluda, a vos te gusta el otro pelotudo y nadie te dice nada -rodee los ojos y me quede acostada.

– Permiso -la voz de él se escuchó, y a los segundos abrió la puerta- Chicas, ¿Que harán esta noche?

– Matar a todo ser humano que se me cruce por delante, así seas vos -comentó mi amiga sin importancia- da igual quien sea

– Bue me parece que alguien se toma muy enserio todo -él rió- Jodeme que van a usar esto -agarró el bralette de encaje que formaba parte del conjunto y lo puso sobre su pecho simulando tener tetas.

– Deja y andate -Tomas me miró y volvió a sonreír de lado, me mataba cuando había eso, creo que ya lo dije pero igual nunca está demás aclararlo- Ya me voy, histérica, avísame si van con nosotros a la noche, ya organice las cosas -cerró la puerta y miré a mi amiga con su bella cara de orto.

– ¿Podes darle una chance? -comenté- él quiere hacer las cosas bien con vos

– No, lo decís porque te gusta -rodeo los ojos- no podes negar que es un boludo

– ¿Solo porque no te deja salir con Alejo? -sonreí amplio, mi amiga y sus berrinches eran únicos.

– Dale boluda, si sabes que el wacho me gusta -murmuró acostándose a mi lado- Yo sé que es su amigo y toda la onda pero me parece medio injusto -agregó.

– Es lo mismo que vos, no dejas que me guste tu hermano -encogí mis hombros.

– Cerrá el orto, yo solo te cuido -sonrió mirándome.

– Seeee como no, supongo que lo mismo hace Tomas -agregue.

– Vamos a vestirnos, y arreglarnos así estamos listas -se levantó y copie su acción.

– ¿Vamos a ir con ellos? -pregunté mientras caminaba detrás de ella a su baño.

– Si, va Alejo, y te dejaré disfrutar esta noche al lado de Tomás -sonreí amplio abrazándola.

– No sos tan forra después de todo -me gané un golpe de su parte y solo reí.

Continua…

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Acerca del autor

Piba Feminista

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