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Política

La Religión Que Venera Delincuentes En Venezuela

La Religión Que Venera Delincuentes En Venezuela - Política

Venezuela se ha convertido indiscutiblemente en el foco de atención internacional en los últimos años. La crisis humanitaria ha causado grandes estragos socioeconómicos en la nación latina que, difícilmente, puedan ser reversibles a corto, mediano y, quizás, largo plazo. Mucho puede decirse del gobierno de maduro y las doctrinas chavistas, de la caída del PBI, la delincuencia, la petrodependencia y otros lamentables factores.

 De hecho, voy a publicar otro artículo donde voy a tocar más de cerca la economía venezolana. Sin embargo, el día de hoy quiero hablar de un aspecto más profundo, porque las crisis económicas no solo repercuten en factores superficiales, sino también en la cultura, la mentalidad y hasta los valores de una sociedad. El día de hoy vengo a hablarte de cómo el hambre, el miedo, la necesidad y la ausencia de un Estado, han causado un daño muy severo en la cultura del país, en la mentalidad de las personas y en sus maneras de encontrar un refugio que los ampare frente a la miseria que se vive en las calles día a día. 

 

La involución social

El ejemplo de la iglesia católica en el medievo

Decir que en las calles de Caracas hay delincuencia extrema no es una novedad, pero el punto de este texto es analizar factores más profundos en el comportamiento de la población. Como sabemos, la necesidad generada por un Estado ausente provoca una condición de barbarie en la sociedad, aumentando la delincuencia, los homicidios y llevando a las personas a cometer diversos delitos para subsistir. El hambre, el miedo y la precariedad en Venezuela han causado estragos y estigmas muy profundos en la cultura local. Me explico, más allá de contemplar los daños superficiales de la crisis, hay que analizar como repercute esto en la mentalidad de las personas. Al igual que en el medievo,

Hambruna durante la edad medieval

cuando el hambre, la peste y la supervivencia toman las riendas de la vida de las personas, la esperanzas y la felicidad ligadas a la realidad tangible desaparecen y es allí cuando necesitan buscar un refugio espiritual. Por ejemplo, en el medievo la iglesia católica tuvo su auge de poder, concentrando grandes riquezas e influencias por sobre la población y esto fue así por una simple razón. En medio de la miseria y la pobreza, las personas no encontraban una razón para vivir, pues el día a día era un sufrimiento.

Es allí cuando la iglesia católica tomaba partida y le daba una respuesta a esa necesidad de las personas, pero no una respuesta directa su hambre o su enfermedad. Prometía libertad, tranquilidad y prosperidad en el “más allá”, en el paraíso. Si uno llevaba adelante una vida sacrificada, honrada, bondadosa y contribuía económicamente con la iglesia y el prójimo (Diezmo), las puertas de ese paraíso extraterrenal se abrirían para ellos y allí encontrarían la felicidad eterna. La iglesia llegó incluso a “vender” el perdón de los pecados (Indulgencias) las cuales eran compradas por los adeptos sin dudar, a pesar de ser un simple papel sin fundamento bíblico.

San Miguel Arcángel

 

De esta forma, la iglesia tenía a la población ignorante de su propia miseria, ahogaba su sufrimiento una promesa que la ignorancia les permitía creer, y así la eran fácilmente manejables a su favor, con una promesa intangible. Una promesa de miseria en vida y prosperidad en la muerte. Las personas creían en figuras de santos y entes divinos los cuales los protegerían de esa miseria y ese sufrimiento terrenal, siempre y cuando sean adeptos a la iglesia católica. Es decir, la fe se volvía la única forma de soportar la pobreza.

 

 

 

 

 

Adorando estatuas de delincuentes

¿A qué voy con esto? Que en el momento en el que las personas se ven obligadas a creer en entes y promesas sobrenaturales porque la esperanza en su realidad social se les fue arrebatada, se ha generado una involución en el raciocinio de estas. Este es el caso venezolano, donde en el fuego de la crisis ha habido un aumento exponencial de antiguas prácticas tales como brujería, magia negra y rituales paganos. Tal es el caso de La corte de los malandras, una organización de tintes religiosos de personas que adoran a figuras de difuntos delincuentes con el fin de que éstos los protejan durante sus actos delictivos.

Algunos de los “santos” de esta corte son Freddy, Machera, El Raton, Tomasito, Miguelito, Luisito, Pedro, Luis Sanchez, Pez Gordo, William, entre otros. Estatuas de yeso, como las de una virgen o un cristo, solo que de hombres y mujeres con revólveres y lentes oscuros, a los cuales se les ofrece cigarrillos y alcohol como tributo. El escudo moral de estas organizaciones, es comparar el actuar de estos santos con los de un “Robin Hood” justificando el robar para comer y dar de comer. 

De esta vemos reflejado que muchas personas que delinquen en el país, son personas de bien que lo hacen verdaderamente por necesidad y que para socavar ese sentimiento de culpa, necesitan creer en algo extraterrenal, en figuras divinas de delincuentes y en la bondad del delito. Por otro lado, buscando así ahogar el miedo, tener de su lado una protección sobrenatural que los cuide.

A tal punto ha llegado la situación en las calles de Venezuela que ya no se puede afrontar el miedo llamando a la policía o poniendo cámaras de seguridad, ahora deben confiarle su bienestar a santos para tener la fuerza de seguir adelante.  Podemos ver como, tristemente, Venezuela pasó de ser un país de bonanza y emprendedores, un país de películas y rascacielos, a un país de supervivencia y miedo, de clandestinidad y hambre donde las personas le confían su bienestar a deidades cada vez más irracionales. La revolución bolivariana ha conseguido hacer involucionar al pueblo venezolano a tiempos del medievo.

 

 

Espero que este artículo haya sido de tu agrado, próximamente subiré otro tocando más de fondo tópicos relacionados con la deplorable situación económica del país. Tristemente vemos como las decisiones políticas, la corrupción y el populismo pueden causar daños tan profundos en una nación, como pueden darle a luz a nuevas religiones y nuevos valores

 

Nos recuerda así que en muchas ocasiones no tenemos que tenerle miedo a los muertos y el más allá, sino a los vivos y a este mundo; y que los demonios no siempre tienen colmillos, cuernos y tridentes, a veces visten trajes, usan

micrófonos y ensayan discursos. Mucho hay para reflexionar, mucho para pensar, pero después de tanto redundar en la naturaleza cruda de esta situación solo puedo llegar a una conclusión final. Si realmente existe un Dios, ojala esté velando por los venezolanos. 

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Acerca del autor

Hugo Diego

1 comentario

  • Sí, amigo, la situación en Venezuela es producto de la llegada al poder de una izquierda fanática, obscura y dictatorial, peor que los gobiernos de militares de derecha. Aquí, en El Salvador, el gobierno de izquierda que tenemos es aliada de Maduro, pero , ellos, aún, no controlan el ejército que es lo que ya tienen en sus manos los maduristas en tu país.Aqui no han llegado a tanto extremo.

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