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LA SONRISA DE JESÚS QUE NADIE PINTO

LA SONRISA DE JESÚS QUE NADIE PINTO - Sociedad

Éramos un grupo de jóvenes y por razón de nuestra edad en ocasiones teníamos el relajo a flor de piel, no recuerdo exactamente si fue una mañana, un mediodía, o una tarde que decidimos iniciar un nuevo grupo, lo que sí sé es que le llamamos, “San Tomás de Aquino”.

Otras de las decisiones importantes que tomamos en el seno de aquel colectivo católico recién formado, fue cambiar de parroquia y pedir permiso en la más próxima a nuestro sector para llevar a cabo cada una de nuestras actividades, de esa manera llegamos a la Iglesia Santo Ángel del Sagrado Corazón, el presbítero de aquella Iglesia al ver nuestro desbordado entusiasmo nos abrió las puertas de par en par, y nos dijo algo parecido a que íbamos demasiado rápido y nos podíamos cansar.

Más realmente no vengo hablar del grupo San Tomás de Aquino ni que hicimos o dejamos de hacer, sino de lo  primero que vi  al entrar a la oficina de aquel  Santuario Católico, además de tres libros de Fulton John  ex Arzobispo de Nueva York,  un cuadro colgado en la pared principal, con una sencilla  imagen de Cristo con expresión de alegría y con el título, “la Sonrisa de Jesús que nadie Pintó”, aquello se me guardo no como un estruendo sino como suave brisa que aún a pesar del tiempo cuando lo evocó me refresca el alma y la vida.

A menudo recuerdo aquel cuadro, porque creo que Cristo sonrió en no pocas ocasiones; me lo imagino sonriendo cuando luego de molestarse con los apóstoles, dijo, dejad que los niños, vengan a mí; o cuando en la casa de Zaqueo, dijo, este día ha entrado la salvación a esta casa; O cuando le dijo a la mujer  que toco su manto que por años había sido presa de un flujo de sangre, tu fe te ha salvado, o cuando en brazos de su amorosa madre María, lejos de los fuegos artificiales,  trompetas, cunas de cedros o ceremonias pomposas propias de un rey que nace, les ofreció su sonrisa en aquel establo a aquellos sencillos pastores que le fueron adorar.

Es cierto ninguno de los cuatro evangelistas menciona su sonrisa, ni ninguno de los principales pintores del Renacimiento dibujaron la sonrisa del Rey de Reyes, empero doy por hecho que desde su gloria nos sonríe, por una sencilla razón, y por el que dio su vida en la Cruz, torturado, humillado y abandonado incluso por sus apóstoles, “Él nos ama”.

 

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