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La tecnología… ¡Demonios!



La tecnología… ¡Demonios! - Tecnología

Durante los últimos años la tecnología ha tenido un desarrollo muy acelerado y muchas personas somos beneficiarios de la misma. En particular, hemos sido beneficiarios de las tecnologías de la información orientadas al uso de una persona común, la tecnología que usan las masas.

También se han denunciado nuevos actos delictivos que son producto el uso de estas tecnologías. ¿Podemos hacer algo para que nunca seamos blanco de algún robo o acto delictivo? La respuesta es: no. Lo que sí podemos hacer es minimizar la probabilidad de que algo negativo nos suceda pero para ello debemos ser muy disciplinados y he ahí el problema. En resumen, el problema de la tecnología es la naturaleza humana.

 

Comentaré tres puntos con peligro que están presentes en nuestro uso cotidiano de la tecnología, en la inteligencia de que hay más.

 

Primero. Un clásico: robo de datos de la tarjeta de crédito. La tecnología detrás de una tarjeta de crédito ha avanzado mucho, especialmente en términos de seguridad. La gente no tiene conocimiento de todo lo que las instituciones financieras hacen para mejorar la seguridad de las tarjetas de crédito, en realidad han trabajado mucho en ese aspecto y por supuesto que el costo de esto es trasladado al usuario. Hay que tener en mente que cada vez que usamos la tarjeta de crédito también estamos pagando una parte de la seguridad de nuestros datos, de nuestro dinero y de la seguridad del banco. Sin tocar el punto de si esto resulta oneroso o no, se ha pasado de la banda magnética al chip y ahora ese chip ha sido mejorado de tal manera que ya no es necesario deslizar la tarjeta en un aparato y luego firmar un papel que autoriza la transacción. Lo nuevo es el cobro por proximidad y la autorización a través de una clave de cuatro dígitos. De este modo usted no tiene que entregar la tarjeta a nadie para que se haga un cobro. Aunque esto es un avance en seguridad también tiene su respuesta en el diseño de nuevos dispositivos que podrán “atrapar” su información usando la misma tecnología de proximidad. Entonces debemos estar atentos a que los lectores de proximidad de la tarjeta de crédito solo sean un solo dispositivo a la vista. Cualquier otro dispositivo adicional, por pequeño que sea, debe ser considerado como sospechoso. Imaginemos un caso extremo, una persona pasa suficientemente cerca de nosotros y trae oculto un lector de proximidad de tarjetas de crédito, con el único fin de extraer la información de cualquier persona que tenga una tarjeta de crédito con esa tecnología…resulta inquietante ¿cierto?, pues esa es la razón por la cual ya se venden carteras, bolsas o fundas que son “anti robo” de datos.  Nuestro demonio: tener la costumbre de traer siempre con nosotros la tarjeta de crédito y nunca dejarla en un lugar seguro. La sugerencia: Como dicen en algunos pueblos de mi país “si sacas la pistola, es para usarla”, esto quiere decir que solo llevemos la tarjeta de crédito cuando realmente la usemos para algún pago.

Segundo: El uso del teléfono móvil como medio de pago. Se dice que la tarjeta de crédito tiende a desaparecer tal y como hoy la conocemos. Ahora tenemos la tecnología a nuestro servicio a través de los teléfonos móviles y los códigos QR. Usted solo tiene que mostrar en la pantalla de su teléfono móvil un código QR, el cual le asigno su banco, para que un lector lo lea y se procese el cobro correspondiente. Quizá le pidan una clave para autorizar ese cobro. Parecería que esta forma de cobro es muy segura pero debemos pensarlo dos veces. La verdad es que usted podría ser la misma persona que “permite” el robo de sus datos. Y en este punto no solo me refiero a los datos bancarios, también personales y de sus amigos. En este punto solo nos concentraremos en datos los bancarios. ¿Sabe usted todas las aplicaciones que están dentro de su teléfono móvil?  Al igual que en una computadora personal, su teléfono móvil es una mini computadora, por ahora no con la potencia de procesamiento de una lap top o una desk top, pero con lo suficiente para poder alojar algoritmos tipo “virus” que pueden buscar toda la información de su teléfono y transmitirla cada vez que usted accesa a internet. Y esa es una de las razones por las cuales se han desarrollado anti virus y programas anti robo de datos (anti malware y anti theft) para su móvil. Varias aplicaciones de seguridad no tienen costo aún pero en un futuro podrán comenzar a cobrar, tal como lo hace “Norton” al día de hoy.  Lo peor es que estos algoritmos o aplicaciones se alojarán en su móvil sin que usted se dé cuenta. Nuestro demonio: Tener nuestro teléfono móvil lleno de aplicaciones que a veces no usamos frecuentemente, juegos y otras que son de entretenimiento sin verificar si son nocivas o no. La sugerencia: evite aplicaciones bancarias en su teléfono móvil y si ya las tiene y las usa frecuentemente no dude en adquirir aplicaciones que constantemente estén vigilando la seguridad de los datos de su teléfono móvil y que no haya virus u otra aplicación nociva. Aunado a esto, solo tenga aplicaciones necesarias y de fuentes confiables, haga que las aplicaciones anti malware revisen su celular de manera frecuente.

 

Tercero. El uso excesivo del teléfono móvil para comunicarse. El ser humano siempre ha tenido la necesidad de comunicarse con otros. Con la llegada de los teléfonos móviles más avanzados y que nos permiten acceder a las redes sociales y enviarnos mensajes en cualquier momento y a cualquier parte del mundo esto se ha exacerbado. Y tanto es esto que ya es una patología que quizá se llegue a tratar en los centros de salud psicológica. ¿Ha sabido usted de casos en los que una persona entra en un cuadro de angustia y desesperación cuando olvida su teléfono móvil? Y no me refiero a gente de negocios, sino a amas de casa, estudiantes, empleados y personas que no usan un teléfono móvil por motivos de negocio o de trabajo. A veces los mensajes que se envían solo son para saludar, enviar memes, chistes, fotografías, publicar mensajes o pensamientos y miles de cosas que no aportan nada, solo el hecho de tener contacto con un grupo de personas. La información que se comparte en las redes sociales que son usadas en los teléfonos móviles corre el mismo peligro que los datos bancarios mencionados en el punto anterior. Pero aquí hay algo más grave, saber muchas cosas acerca de usted y del círculo con el cual se relaciona. Esto se presta a que usted puede ser objeto de algún delito, así como su familia y amigos. Usted debe tener mucho cuidado en toda la información que publica. Sin ahondar más en este punto, en el cual se sugieren las mismas medidas de seguridad que el punto anterior, se puede decir que nuestro demonio es la necesidad de usar el teléfono móvil de manera frecuente, y a veces exagerada, para publicar información que debería ser privada, o bien, para comunicar cosas intrascendentes. La gente adolescente y los jóvenes son los que usan más este tipo de comunicación, aunque hay gente madura que hace lo mismo. Las sugerencias: No llene sus teléfono móvil de aplicaciones, evite el uso de las redes sociales, no reenvíe cada meme o chiste que le llegue, comuníquese para cosas importantes o que tengan un sentido útil, evite la tentación de publicar cientos de fotografías constantemente… ¡uf!…son muchas… ¿podrá usted hacerlo?…bueno, al menos tenga un antivirus en su teléfono y haga una revisión de manera frecuente.

Hay muchas cosas más por comentar pero creo que con estas tres se puede comenzar una reflexión y modificar nuestros hábitos en el uso de la tecnología en nuestro beneficio. Hay que tener en mente que la tecnología es una herramienta y al igual que un martillo o un desarmador, la podemos usar para construir o para destruir. ¿Qué otros demonios observa usted en la tecnología?

 

(La imagen usada para este artículo se atribuye a kjpargeter, freepik.es)

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Paco Z

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