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La Trilogía Distópica I: 1984 de George Orwell

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La Trilogía Distópica I: 1984 de George Orwell - Literatura

LA TRILOGÍA DISTÓPICA I: 1984 DE GEORGE ORWELL.

Llamo trilogía distópica al conjunto de tres libros que aunque fueron escritos por autores diferentes en momentos distintos, formaron una suerte de trilogía debido a los temas similares que tratan y a que fueron los máximos exponentes de su género: la novela distópica. Y esas tres obras magnas son: 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

En los próximos días escribiré sobre tres de los libros que más me hicieron pensar y replantearme la dirección en la que se mueve el mundo. Páginas que me hicieron dejar de leer por un minuto para digerir la amarga verdad de la que estaba siendo testigo. El simple hecho de comentar, que algunos expertos en la materia que describen a la novela distópica como “horror lógico”, es un augurio más que decente para expresar lo que viene a continuación.

Antes de nada quiero dejar claro que no spoilearé la trama de las novelas en sí ni el devenir de los personajes, sino que tan solo hablaré del mundo y el contexto de cada una de ellas. Pero si quieres descubrirlos por ti mismo/a te aconsejo que los leas.

 

“La guerra es paz.

La libertad es esclavitud.

La ignorancia es fuerza”.

Estas palabras forman el lema del partido que tiene subyugado a una tercera parte del mundo. Dichas palabras se encuentran junto con el rostro del idealizado dictador de la nación de Oceanía, el Big Brother (Hermano Mayor o Gran Hermano), en todos y cada uno de los carteles que se hayan pegados en las paredes de las calles de Londres, como propaganda del partido Socing (socialismo inglés). Es imposible transmitir las situaciones esperpénticas que se dan en este libro de la misma manera que se perciben cuando se leen esta grandiosa novela, pero espero que los siguientes ejemplos te hagan vislumbrar una parte del horror que esta novela contiene.

Para empezar, nos encontramos en mundo en el que la vigilancia impera y la intimidad brilla por su ausencia. Para ello se han fabricado unos dispositivos llamados “telepantallas” que se encuentran distribuidas en todos los hogares y cuya función es difundir de manera constante la propaganda del partido mediante su estructura similar a la de una televisión al mismo tiempo que permite mediante su cámara integrada a la “Policía del Pensamiento” observar y escuchar todo lo que los ciudadanos dicen y hacen en sus casas las 24 horas del día.

Pero la ambición de control del Partido no se queda ahí, sino que también intentan controlar lo que uno dice y piensa mediante la construcción de un nuevo lenguaje llamado “Neolengua” o “doblepiensa” que sería la máxima expresión del lavado de cerebro. El “doblepensar” consiste en la facultad de sostener dos creencias contradictorias entre sí de manera simultánea en la mente. Se trata de crear mentiras y creerlas completamente de manera consciente. Decimos y pensamos lo que el Partido quiere y somos conscientes de ello por lo que en cierto modo, el partido nos hace esclavizar nuestra mente nosotros mismos, además de eliminar todas aquellas palabras que no son útiles o potencialmente peligrosas para el Partido, por lo que no puedes expresar o pensar ideas contrarias al Partido si no tienes palabras con que hacerlo. Es en ese momento cuando somos capaces de declarar con firmeza, que dos y dos son cinco.

Una de esas palabras del “doblepiensa” es “crimental” (crimen-mental). No se castiga por cometer un delito sino por el simple acto de pensar en cometerlo, lo que se llama “ideadelito”. Ello se previene con el “paracrimen”, que consiste en el acto de eliminar de manera instintiva toda idea peligrosa que pueda emerger en la mente.

La labor de llevar a cabo todos los valores y pretensiones del Partido sobre la población recae en cuatro ministerios:

El Ministerio del Amor, cuya obligación es encontrar y castigar mediante métodos de tortura inhumanos a los ciudadanos y a los miembros del partido que no profesen un claro fanatismo hacia la ideología del Partido y el Gran Hermano. Este ministerio es famoso por no tener ventanas. En su interior se encuentra la habitación 101, temida por todos los que la conocen debido al horror que alberga.

El Ministerio de la Paz, cuyo objetivo es gestionar la continua e interminable guerra que Oceanía mantiene con las otras dos superpotencias, Eurasia y Esteasia. Sin embargo, la verdadera intención oculta es la de dirigir el odio de los ciudadanos hacia las potencias extranjeras en vez de al Partido.

El Ministerio de la Abundancia, que trata de dosificar y racionalizar de manera previamente planificada todos los productos, materias primas y bienes de primera necesidad para conseguir así que todos los ciudadanos vivan al filo de la subsistencia. Un ejemplo de lo que este ministerio hace sería el siguiente: si quieren recortar un 40 % la distribución de chocolate en la población, anuncian una semana antes que se recortara un 80% para posteriormente engañar a la población anunciando que el Ministerio de la Abundancia a logrado incrementar un 40% la distribución de chocolate para beneficio del ciudadano, de manera que logran su objetivo y mantienen contenta a la población mediante el engaño.

El Ministerio de la Verdad, el cual tiene como cometido falsear todos los documentos históricos para que la historia convenga al Partido, por ejemplo, tratando de borrar de los registros todas las promesas que no quieren cumplir. Es en este ministerio en el que trabaja el protagonista de la novela, el señor Winston Smith, que no es más que una simple rueda dentro de una máquina malévola. Un ejemplo sería el hecho de que Oceanía sea aliada de Eurasia para combatir contra Esteasia; en el momento en que se haga aliada de Esteasia para luchar contra Eurasia (según la conveniencia de la guerra) el Ministerio de la Verdad se encargará de borrar todo rastro de la antigua alianza.

Como ya te habrás dado cuenta, el doblepiensa subyace también dentro de los nombres de los ministerios: el del Amor tortura, el de la paz promueve la guerra, el de la verdad miente y el de la abundancia genera escasez.

En la novela se comentan otras muchas cosas interesantes. El Partido promueve la castidad de las mujeres a través del Movimiento Juvenil para utilizar la represión del instinto sexual como fuerza impulsora o dicho de otra forma, enfocar esa frustración de manera pragmática para el Estado, como el odio a las potencias extranjeras o a Emmanuel Goldstein alias “El enemigo del pueblo”, antiguo miembro del partido y actualmente hereje político.

El Estado pretende además, crear cierta asociación inconsciente de lo que es políticamente correcto sirviéndose de los lavados de cerebro en masa de manera similar a la técnica de Estímulo-Respuesta ideada por Iván Pávlov. Una de sus múltiples herramientas sería los “Dos minutos de Odio” en los que la gente se reúne frente a una proyección para abuchear, gritar e insultar a todas las cosas que el Estado quiere que odien como a Goldstein o a los crimentales.

Para la creación de esta novela, George Orwell se inspiró en hechos ocurridos en la historia real. Por lo que el Gran Hermano es un evidente trasunto de Stalin, mientras que, paralelamente, Emmanuel Goldstein sería el de Trotski. Por su parte, el “doblepiensa” de la Neolengua es lo que en psicología social se denomina “disonancia cognitiva”.

La novela no solo estuvo inspirado en hechos, sino que logro predecir sucesos de manera sorprendente. Tras la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial en rescate de Reino Unido, parecieron cumplirse la división tripartita del mundo descrita en la novela: la alianza angloamericana sería Oceanía, Rusia junto con sus estados satélites europeos sería Eurasia y el Japón Imperial e invasor de China, Indochina, Filipinas y Malasia constituiría el estado de Esteasia.

1984 ha sido y es una de las novelas más influyentes de la historia. Ha inspirado a videojuegos como Bioshock o Half Life, películas y cómics como V de Vendetta (cuyo contexto represivo está calcado), canciones como Karma Police o 2+2=5 de Radiohead y hasta programas de televisión como Gran Hermano (cuyo nombre y situación de continua observación del reality show está inspirado en la novela)

He dejado muchas cosas en el tintero a propósito. Si quieres descubrir todas esas cosas y lo que le ocurre a Winston Smith, te recomiendo encarecidamente que te hagas un favor a ti mismo/a y te leas la novela. Y cuando la termines, piensa por un momento cuantas de esas cosas han ocurrido a lo largo de la historia o suceden ahora mismo, en el mundo actual. Puede que el “doblepensar” te parezca algo lejano a tu entorno, pero a día de hoy usamos palabras como “soldados de la paz”, “refugiados ilegales”, o en EEUU “departamento de defensa” ( a un aparato bélico) y “departamento de justicia” (tras las incontables violaciones de los derechos humanos cometidos a lo largo de la historia norteamericana). El continuo incremento de vigilancia de los últimos tiempos no ha hecho sino acrecentarse con la actual amenaza del ISIS. Se están empezando a diseñar drones de vigilancia para uso policial similares a los que acosaban a la población de Ciudad 17 en el videojuego Half Life.

Para terminar quisiera comentar, que el orden en que estas novelas deben de ser leídas (según mi juicio) es el siguiente, con el objetivo de que cada lectura sea mejor que la anterior: Fahrenheit 451, Un mundo feliz y 1984. Dentro de poco publicaré la parte II y III de “La Trilogía Distópica”. Espero que te haya gustado este artículo, y recuerda…

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Acerca del autor

Mario Estévez Geijo

1 comentario

  • Es muy interesante tu propuesta de lectura. Yo leí hace unos años la novela de Bradbury. En cuanto a 1984 opté por el camino corto, la película, que no terminé de ver porque no me gustó. Con la novela de Huxley me pasó algo parecido: la empecé a leer pero no puede acabarla. Pero leyendo tu síntesis de 1984 y lo que propones, creo que lo intentaré de nuevo. Saludos.

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