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“La Verdad Del Enojo”

“La Verdad Del Enojo” - Salud

Cuando las cosas no salen bien como las teníamos planteadas nos enojamos, cuando alguien nos decepciona, cuando se espera mucho de una persona y nos falla, cuando nos tratan de manera injusta,  o  si de repente alguien no cumple con su parte del trato también; pero no nos detenemos a pensar por qué ocurre,  y hasta podemos atacar físicamente a la persona o descargar la furia contra algún  objeto porque nos irrita, nos molesta;  aunque no esté bien; las leyes, las normas sociales y el sentido común imponen límites respecto a cuán lejos podemos permitir que nos lleve nuestro enojo, porque el enojo es el canal erróneo a través del cual disfrazamos nuestras verdaderas necesidades.

Siendo de esta manera,  le doy  inicio al tema  donde escribiré acerca de la verdad del enojo ya que detrás de él  no hay más que dolor a pesar de ser el camino más corto y fácil por el cual  dejarnos llevar para pagarla con los demás, cuando es esencial comunicarnos bien porque nos ahorra tiempo, esfuerzo y nos hace la vida más agradable.

Por su parte unas investigaciones determinaron  que las personas que se enojan con facilidad vienen de familias problemáticas, caóticas y sin capacidad para la comunicación emocional. Lo que nos lleva a valorar las enseñanzas de competencias comunicativas; donde uno de los elementos principales es  desarrollar habilidades para llegar uno a comunicarse adecuadamente.

Según, el creador de este concepto, las competencias comunicativas consisten en saber cuándo hablar, cuándo no, y de qué hablar, con quién, cuándo, dónde, en qué forma”. (Arranz, 2017) Interactuamos constantemente con otras personas y no podemos dejar de expresarnos.

Por consiguiente, dominar estas habilidades es fundamental para nuestro crecimiento personal y social porque  las empleamosal hablar, escuchar, leer y escribir, además,  porque  la comunicación cambia a una velocidad que tenemos que adaptarnos a ella, aunque por lo general  frecuentamos con personas que están constantemente menospreciando a los demás, criticando todo y haciendo malos comentarios, son  cínicos, no han aprendido a expresar su enojo de manera constructiva.

No es sorprendente entonces, encontrar que éstas no tienen la probabilidad de establecer relaciones exitosas. Porque suelen desquitarse con las personas indirectamente, sin decirles el motivo, en lugar de hacerlo de frente;  mantienen  una actitud cínica y hostil duradera. Algunas personas realmente se exaltan más que otras al enojarse con mayor facilidad y más intensamente que el promedio. También, hay quienes no demuestran su ira gritando pero son crónicamente irritables y malhumorados. Las personas que se enojan con facilidad no siempre insultan y lanzan cosas; a veces se retraen socialmente, se amargan o se enferman.

 

 

Entre otras cosas, sabemos lo molesto que son los malentendidos. De igual manera conocemos o podemos imaginar la incómoda sensación de que no nos presten atención cuando hablamos y por eso también solemos enojarnos, y para lidiar con esos sentimientos existen  tres reacciones principales que son expresar, reprimir y calmarse, ya que expresar los sentimientos de enojo con firmeza pero sin agresividad es lo mejor, siendo la forma más sana de expresarlo, luego de haber respirado profundo para hacerlo; debe uno aprender primero cómo dejar en claro cuáles son nuestras  necesidades y cómo realizarlas sin lastimar a los demás. Porque ser firme no significa ser prepotente ni exigente; significa respetarse uno a  sí mismo y a los otros.

Por esta razón nos preguntamos por qué nos enojamos, y la verdad es que las emociones están muy ligadas a nuestros pensamientos, por lo que una situación puede ser “vivida” de formas muy diferentes en función de la persona.

Por eso, más que referirnos a situaciones “objetivas” que dan lugar a la emoción de ira, lo correcto es referirse a los pensamientos asociados a esa situación que causan ira. La ira es una emoción que aparece cuando nos vemos sometidos a situaciones que producen frustración o nos resultan desagradables, pues nos sentimos atacados, y como respuesta natural nos adaptamos  a las amenazas, e inspiramos sentimientos intensos, con frecuencia agresivos, despertando conductas que nos permiten luchar con quien sea.

En coherencia,  el enojo podemos conceptualizarlo como un estado emocional que varía en intensidad, varía desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa. Como otras emociones; está acompañada de cambios psicológicos y biológicos. Cuando uno se enoja, la frecuencia cardíaca y presión arterial de uno se elevan y lo mismo sucede con el  nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina.

 

 

La Lic. María Gabriela, psicóloga e integrante del centro de estudios del estrés y ansiedad, nos cuenta que  “Al principio puede ser que las personas sobre quienes descargamos el enojo (compañeros de trabajo, pareja, hijos, amigos, etc.) nos “hagan caso” y rápidamente corran a enviarnos la información que tenían pendiente, desde cortar el pasto como le habíamos pedido cien veces, u ordenen el cuarto que parece Kosovo. Pero, después, con el tiempo, estas respuestas pierden fuerza” (Fernandez, 2017) Lo cual quiere decir que esa persona termina apartándose de nuestra vida por mantenerse agobiada.

Asimismo, define al enojo “como ese lugar inhóspito y solitario en el cual una serie de emociones nos invaden. Nuestros pensamientos giran alrededor de una sola cosa: la injusticia. Frases del tipo: “No corresponde que yo me tenga que tragar su falta de consideración”, “Y yo… que tanto hice por él”, y así podríamos seguir y seguir y seguir… A esto, una actitud rumiante, lo que llamamos popularmente “darnos manija”, es la constante del enojo” (Gutierrez, 2017) Claro que otro  factor puede ser de origen genético o fisiológico puesto que  existen pruebas de que algunos niños nacen irritables, sensibles y que se enojan con facilidad, y estos signos están presentes desde una edad muy temprana.  Lo cual es negativo para ellos porque generalmente direccionan el enojo  hacia al campo de las relaciones interpersonales y las puede dañar severamente.

De acuerdo a Dalai, ante esto, considera que  “Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal” (Lama, 2017)

Desde otra postura, estudios recientes afirman que gritar es una emoción en voz alta que se recomienda hacer, pero que en lugar de reducir el enojo  lo  reforzará. Airear la ira raramente lleva a un alivio real, aunque  produce una sensación de desahogo a corto plazo por lo que si al momento fulminante  uno a  dicho algo indebido,  después de reflexionar con un poco de calma nos damos cuenta que empeoramos la situación, y lo peor es que  terminamos lastimando a alguien de manera irremediable.

Por ende la doctora Madison recomienda en su cita en inglés  “So often, when you’re upset or frustrated, or simply fed up, books are a safe place to turn. They can provide clarity and perspective in a lucid, concrete way that sometimes can’t be found in any other medium. Ahead, 10 female authors reveal the books they turn to when they’re fired up—and the ones they’ve found that deal with anger in a not constructive, not powerful way” (Feller, 2018) lo cual se toma mucho en cuenta en nuestro vivir diario.

 

 

Al respecto, puedo decir que si el enojo es una de las emociones que nos cuesta manejar lo normal sería aceptarlo para dejarla ir,  empaparnos de información, practicar la respiración porque aunque parece mentira todo también va de cómo respiramos ante algún caso que nos suceda o adversidad que no queremos vivir pero nos ocurre;  y sin temor ni vergüenza luego de  concientizarnos de qué tanto nos perjudica en nuestro contexto, con nuestra familia, la pareja,  compañeros o colegas, recurrir a un psicólogo de confianza.

En fin, uno no se las sabe todas, a veces resultamos muy afectados sin darnos cuenta; a veces una persona muy allegada a nosotros es la que nos dice que estamos mal encaminado, que si seguimos con ese tipo de actitud  podemos perderlo todo y nos lo dice porque  nos aprecia mucho, cosa que siendo al revés también le haríamos saber de su falta, de seguro estará a tiempo de poner de su parte para mejorarse, recuérdese que: “La paz viene de adentro, no la busques afuera.” (Buda, 2014).
Bibliografía
 

Arranz, A. (2017). Competencias comunicativas: Qué son y cómo mejorarlas. Cognifit, obtenido de https://bit.ly/2kYJrEY.

Buda. (2014). “La Sabiduría del Ser”. sama el gnosis, odtenida de https://bit.ly/2AfOH02.

Feller, M. (2018). 11 Female Authors on the Books They Read When They’re Angry. Elle, obtenido de https://bit.ly/2tMGzDb.

Fernandez, G. (2017). ¿Qué hay detrás de un enojo? vida positiva, obtenido de https://bit.ly/2PMIfCQ.

Gutierrez, A. (2017). ¿Qué oculta verdaderamente un enojo? vida positiva, obtenido de https://bit.ly/2PMIfCQ.

Lama, D. (2017). ¿Qué hay detrás de un enojo? vida positiva, obtenido de https://bit.ly/2PMIfCQ.

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Acerca del autor

Adriana Betancourt

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