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Larga Vida A ‘Pulp Fiction’

Larga Vida A ‘Pulp Fiction’ - Cine y Televisión

Pulp Fiction, estrenada en 1994, supuso un antes y un después en la manera de hacer y ver cine en todo el mundo. Quentin Tarantino logró crear un universo único, lleno de detalles inolvidables, con una estética pop inimitable, una increíble estructura narrativa, diálogos y guiños cinéfilos chispeantes y una manera de filmar que ha sido copiada desde entonces por muchos directores. Sin olvidarnos de la extraordinaria banda sonora que nos regala momentos inolvidables. Por otro lado, el ambiente sórdido, salvaje y violento en el que se mueven los personajes, fue objeto de crítica por parte de sus detractores, pero sin duda es un sello inconfundible de su autor como hemos visto en todas sus películas posteriores.
La película en realidad nació de un cortometraje de Roger Avary, futuro coguionista del film, que contaba la historia de Butch y su reloj de oro. El olfato de Tarantino no le engañó. Sabía que ahí había algo bueno y decidió crear tres historias interconectadas entre sí. Su estructura narrativa rompe la cronología con continuos flashbacks, flashforwards y demás recursos que enriquecen la trama y sorprenden al espectador. Esta manera de narrar, nada novedosa en la actualidad, a principios de los 90 suponía una apuesta arriesgada que solo eran capaces de llevar a cabo directores independientes con los que Tarantino siempre hizo buenas migas.

El guión de Pulp Fiction es una obra de arte

La estructura de Pulp Fiction es la siguiente:

  • Prólogo
  • Historia 1: Vincent Vega y la esposa de Marcelus Wallace
  • Historia 2: El reloj de oro
  • Historia 3: La situación con Bonnie
  • Epílogo.

Tarantino juega con todos los recursos narrativos a su alcance a la hora de desarrollar cada historia. Desde la inclusión de un MacGuffin: el misterioso maletín que van a buscar Jules y Vincent, que tiene la combinación 666 y al abrirlo brilla por dentro… (nunca sabemos lo que contiene y sigue siendo un misterio), pasando por la rotura constante de la secuencia temporal,  las idas y venidas de los personajes a través de las distintas historias y la ejecución de secuencias largas con diálogos a priori insustanciales, que aumentan la tensión y el suspense en numerosas situaciones, aparte de aportar un toque humorístico made in Tarantino. 
Un ejemplo es cuando Vincent Vega y Jules hablan de Amsterdam en el coche, también cuando cogen las armas y suben en el ascensor hablando de la esposa del jefe y del masaje en los pies que le dio su último cuidador. Cuando llegan al apartamento de los chicos a los que van a asesinar, el espectador no sabe qué va a pasar, aunque intuye que nada bueno, a pesar de escuchar un diálogo divertido y que, en principio, no aporta demasiado a la trama. Pero en realidad está aportando muchísimo, porque el espectador permanece anclado a su asiento con el nivel de suspense al rojo vivo.
Pulp Fiction está repleto de momentos gloriosos que todos guardamos en nuestra memoria. Estos son algunos de ellos:

Momentos gloriosos de la primera historia (‘Vincent Vega y la esposa de Marsellus Wallace’)

  • El baile de Vincent y Mia en el Jackrabbit slim’s al ritmo de You never can tell, de Chuck Berry.
  • El monólogo de Vincent ante el espejo en casa de Mía, diciéndose a sí mismo que solo se tomará una copa y se largará de allí.
  • El baile de Mia en el salón de su casa al ritmo del tema Girl, You’ll Be a Woman Soon
  • Cuando Vincent le clava la aguja en el pecho a Mia para reanimarla de su sobredosis.

Momentos gloriosos de la segunda historia (‘El reloj de oro’)
Quizá sea la más floja de las tres. Las escenas de Butch con su novia Fabianne son prescindibles y ralentizan la historia a mi parecer, pero la secuencia de la casa de empeños con Butch y Marsellus en manos de los violadores es impagable.

  • Cuando Butch elige el arma con el que cargarse a los captores de Marsellus. (¿Martillo? ¿Bate de béisbol? ¿Motosierra? ¡Katana!)
  • Marsellus al violador: “¡Voy a practicar el medievo con tu culo!”
  • Monólogo del capitán Koons sobre el reloj de oro. Fantástico Christopher Walken que hizo la escena del tirón y totalmente improvisada, sin guión alguno.

Momentos gloriosos de la tercera historia (‘La situación con Bonnie’)
Para mí la mejor de las tres, la más divertida y chispeante. Retoma la trama de la primera historia, cuando Vincent y Jules ajustan las cuentas a los cuatro chicos del apartamento.

  • Momento en que Vincent dispara por accidente en el coche a Marvin. Sin duda uno de los momentos más divertidos de toda la cinta. Me parece fantástico cómo Tarantino introduce una trama hilarante y ajena al organigrama de la película rompiendo todas las expectativas.
  • Aparición de Winston Wolf, el solucionador de problemas.
  • Diálogos hilarantes:

           – ¿Sabes que hay una filosofía que dice que cuando un hombre ha admitido su equivocación se le perdonan todos sus errores?
           – ¡Vete a tomar por culo con esa mierda, el cabrón que dijo esa gilipollez nunca tuvo que recoger pedacitos de cráneo por tu puta culpa!
           – Creo que voy a estallar…
         – ¿Tú vas a estallar? ¡Yo soy la puta bomba atómica cuando estallo! ¡Cada vez que mis manos tocan pedacitos de cerebro soy la super mosca       TNT, soy los cañones de Navarone!

Momentos gloriosos del ‘Prólogo’ y ‘Epílogo’
Es la misma secuencia contada desde dos puntos de vista. En el prólogo, la cuentan Pumpkin y Honey Bunny justo antes de atracar la cafetería y en el epílogo nos ofrecen el desenlace desde el punto de vista de Jules y Vincent. Estos momentos son increíbles:

  • La cartera de Jules con la leyenda: “Bad Mother Fucker” (al parecer la cartera era del propio Tarantino)
  • Jules recitando el pasaje de la Biblia ante la cara flipada de Pumpkin.
  • La salida final de Jules y Vincent, con sus camisetas de surferos, metiéndose sus pistolas por dentro del bañador.

Han pasado ya 24 años del estreno de Pulp Fiction y aún tenemos en la retina todas estas imágenes, diálogos y canciones que nos vienen de vez en cuando a la cabeza cuando sale a colación algo relativo a la película.
Por ejemplo, yo siempre que veo la imagen de algún boxeador, me acuerdo de Butch huyendo después de cargarse a su contrincante y engañar a Marcelus Wallace, o cuando sucede algún embrollo que nadie sabe por dónde coger, me viene a la mente que ese sería un buen trabajo para el señor Lobo: “buenos días, soy Winston Wolf, soluciono problemas…”. O situaciones en las que te apetece recitar los pasajes bíblicos de Jules justo antes de apretar el gatillo delante de algún jodido capullo…
Larga vida a Pulp Fiction.

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Acerca del autor

Rauli Jiménez

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