Literatura

Las Blancas Tinieblas De Juego De Tronos

Las Blancas Tinieblas De Juego De Tronos - Literatura

“La tenue chispa de su solitaria testarudez incomodaba demasiado las tinieblas”

 

Jon Snow miraba hipnóticamente a su lobo huargo mientras recorría Winterfell con su memoria. La nieve había irrumpido en Westeros con una inusitada fuerza, aún a sabiendas de que estábamos frente a uno de los peores inviernos de los últimos cien años. Arya Stark sonreía con ese aire melancólico imperfecto, mientras veía en lontananza el avance de Los Caminantes Blancos, ella sabía que no iba a ser fácil arrancarles toda la magia milenaria que poseían. Fue entonces cuando algo sorprendente cayó sobre Winterfell sin previo aviso.

Primero fueron los ojos del joven verdevidente que descubrían que el invierno no llegaba solo, el ya célebre “Winter is coming” se convertía ahora paulatinamente en un “goom is coming”. Pero no era la larga noche como se rumoreaba en algunas de las familias que apoyaban a los Stark, era otra cosa que ni el mismísimo R. R. Martin hubiese imaginado. Todo empezaba a volverse tenebroso.

Daenerys despertó agitada, era un sueño aterrador, pensó de inmediato que estaban en peligro sus dos dragones que le quedaban. Al igual que un súbito mal presagio, Tyrion sintió que el enemigo verdadero había llegado antes que los Caminantes, antes que la propia fuerza blanca del frío marchito del otro lado del Muro.

Sansa y su padre decapitado, mientras hablaban cerca del árbol Arciano, fueron los primeros en experimentar esa sensación, ese obscuro objeto del terror. Luego Daenerys se reunía con Jon y musitaban muy leve sus inquietudes abismales, al punto que los dragones empezaban a desaparecer ante los atónitos ojos insomnes de Khaleesi.

Ya no importaba si los Caminantes se desplazaban o no, la propia conciencia de Wintrefell perdía su forma, perdía su mapa. Fue entonces que apareció en las puertas de Winterfell Lady Stoneheart, cual crepúsculo atormentado, cual fuego fatuo. Juntó a todos los Stark, quienes presenciaban la perfecta sombra del olvido, no mencionó la Boda Roja, tampoco quería saber sobre el nuevo Jon Snow, pero en cambio, habló con una voz de trueno de topo sobre la blanca noche que estaba llegando a Winterfell, les dijo que debían deshacer todo para enfrentar el ruido aciago de la oscuridad.

Lo que sigue sólo es factible comprender desde el silencio y la extraña muerte que se asoma con las blancas tinieblas. El tiempo se hizo negro y cada uno de nuestros protagonistas de la saga palidecieron con otra luna, con otro Winterfell y ni siquiera la muerte pudo salvarlos del olvido.

La última noche cuando los Caminantes Blancos por fin pisaron Winterfell solo pudieron recordar a los Hijos del Bosque y sólo entonces un alicaído Samwell Tarly, como último vestigio de las tierras de los Stark pudo descifrar el enigma.

Los ojos de la noche blanca iluminaron su camino final.

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yogiqrosawa

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