Sociedad

Las Madres de los otros



Las Madres de los otros - Sociedad

La rabia es algo que nace en nuestro interior con el tiempo. Es un fruto amargo del ego, ese subproducto que se va formando en nuestra mente debajo de nuestra personalidad, como si fuese una telaraña donde van a parar todas las malas ideas que se nos puedan ocurrir en unos segundos para a continuación dispararlas. El ego es un como un parásito. Se alimenta de vivencias, miedos, de sucesos que nos llegan y hacen saltar nuestros instintos, de programaciones añejas grabadas en nuestras mentes. El ego es nuestro peor enemigo, el que nos pone la zancadilla, el mal consejo que nos confunde cuando creemos que no podemos más, la pistola recortada con la que mata la ira irracional. Entonces vienen los disparates, el lenguaje se pervierte y la lengua se desbarata en insultos. Entonces nos acordamos de las malas madres de los otros, de lo culpables que ellas son por haber dado al mundo a esos hijos que tanto detestamos. Nada más machista, misógino y aterrador para quienes perseguimos la igualdad, la limpieza del lenguaje, la deportividad, el respeto y el control de las emociones.

 

Somos humanos. Meter la pata forma parte del juego de serlo. Ser buenos o malos es una elección que pasó del castigo cuando éramos niños, a la consecuencia en el terreno adulto. Nos toca asumir lo que venga, de nada nos sirve rebelarnos, descender al infierno en nuestra mente, permitirle al ego que nos posea y nos deje ciegos con la ira y otros sentimientos fulminantes que juegan con nuestra vida.

 

Las madres de nuestros enemigos no tienen la culpa de nada. Dejémoslas a un lado. Fueron madres de sus hijos y luego la vida y las decisiones de estos los pusieron en su sitio, quizás demasiado cerca del nuestro o de nuestra sociedad, pero ahí está nuestro destino, de lo que ocurra, de nuestras acciones y pensamientos dependerá el resto. 

Hagamos limpieza mental de lo que no sirve. Enfrentemos nuestros miedos y obstáculos con valentía, sin culpabilizar a nadie de nuestros tropiezos y menos a quienes menos debemos nombrar. Dejemos a los inocentes fuera del juego. 

La violencia no trae nada bueno, nada nuevo, no se trata de fe sino de principios y si no queremos la guerra en nuestras vidas, seamos valientes y pidamos perdón antes de que estalle cerca nuestra la primera desgracia y emprendamos algo de lo que después nos podamos arrepentir.

Gracias por seguirme, es un placer escribir para ti. 

Te presento otros de mis artículos. Espero que los disfrutes y me dejes tu opinión. Me ayuda a mejorar.

[email protected] cada vez somos más

¿Qué Carajo Estamos Haciendo con Nuestra Vida?

Feminismo y Confusión

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 2 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Eridana

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.