Viajes y ocio

Las maravillas de Velilla del Río Carrión (Palencia)



Las maravillas de Velilla del Río Carrión (Palencia) - Viajes y ocio

De los pinares que hay en Velilla uno es relicto. Esto quiere decir que se conserva desde la era de las glaciaciones en la Cordillera Cantábrica. Recorrer la senda de un pinar autóctono al norte de Palencia es gratificante, fácil y muy agradable. Empezamos el viaje aguas arriba del río Carrión, Velilla es la antesala a la montaña Palentina. Más abajo están las llanuras cerealistas y las preciosas choperas que parecen no tener fin, acompañando la trayectoria del río mientras une como eslabones las localidades de Palencia, Carrión y Saldaña.

 
El enclave de la gran muralla montañosa que da límite al norte de la provincia se hace, cada vez, más implacable y rotunda hasta que, al llegar a Velilla del Río Carrión, nos encontramos con que todo en derredor es piedra caliza y laderas montañosas donde, desde lo alto, puede contemplarse media provincia. Incluida está, por supuesto, la chimenea vaporosa de la central térmica que saca partido a las aguas del río Carrión, lleno de embalses entre su nacimiento y la localidad.
 
Frente a la nebulosa de la chimenea, queda una de las dos maravillas de la localidad: la fuente de La Reana, un manantial de recorrido pestañea te con forma de puerta rectangular. De sus muros nacen tres arcos, uno de ellos perteneciente a la época romana. La mitad del ara (también de época romana) es un altar probablemente en honor a alguna deidad relacionada con el agua. Este manantial se ha comparado con las Fuentes Tamáricas a las que aludió el historiador y geógrafo romano Plinio el Viejo en el siglo I, en su Naturalis Historia. Su imperioso caudal que llega a secarse durante largos períodos de tiempo lleva asociada la superstición de que quien visitándolo por primera vez lo viera seco atraerá sobre su persona malas rachas e incluso la muerte.

 

Otra de las maravillas de Velilla, tan discreta, es el Monte de El Pinar, uno de los pinares autóctonos de pino silvestre que poblaron la Cordillera Cantábrica junto con el Pinar de Lillo. Se haya dentro del Parque Regional de los Picos de Europa y sus visitas están restringidas, únicamente pudiendo verlo con permisos especiales. A través de la investigación con tuberas se han descubierto restos de piñas, polen y maderas fósiles pertenecientes a la especie pinus sylvestris en el norte de la provincia. Esto revela que el pino albar cubrió, hasta hace unos 3000 años, una generosa parte de las laderas meridionales de las montañas, ocupadas hoy, en su mayoría, por brezales y matorral. La llegada del hombre a estas latitudes propició la deforestación, tala de árboles masiva dando paso a cultivos y ganado. Así, la mancha forestal, quedó reducida a estos dos pinares que nada tienen que ver con las abundantes repoblaciones de pino de la década de los cincuenta del siglo pasado.

 

 

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Lorena Caballero Ortega

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