Literatura

Las palabras viven en mí.



Las palabras viven en mí. - Literatura

Memorias:

Mi relación con las letras comenzó mal, quizás si me hubieran dado más tiempo no sentiría que fui lenta para aprender, sino que aprendí cuando me sentí preparada para ingresar a esa parte de la realidad.
La primera vez que leí tenía siete años. De visita a casa de mi tía, en el trayecto observé los carteles y percibí que de repente entendía todo. Me sentí feliz, algo que al principio me resultó tan difícil se volvió natural.
Mi vicio comenzó con Drácula a través de los labios de mi maestra de segundo grado. Las imágenes que se formaron en mi mente a causa de las descripciones me hicieron querer consumir más y más libros.
Comencé a ir a la biblioteca y leer en los recreos o llevarme libros a casa.
Sobre todo me gustaban los cuentos de terror que me dejaban perturbada, después cuando volvía a la realidad me perseguía el misterio. Agradezco haber vivido esa infancia llena de historias. Todos los libros que leí me dejaron marcada.
Me gusta leer sobre la crudeza de la realidad, por eso quizás la última novela que leí fue La casa de los espíritus de Isabel Allende.
Ya no recuerdo mucho, pero tengo intacta esa esencia de injusticias, rarezas y aventuras. Sufrí mucho y también reí con esta novela, me encariñé con los personajes. Cuanta fascinación me generó Allende. Mientras escribo todavía me duele que se haya muerto Clara, la protagonista principal. Ame a Clara Del Valle apenas la fui leyendo, una criatura liviana y mágica. Y odié a Esteban Trueba apenas violó a Pancha, una de sus criadas. La historia se volvió a repetir cuando en la dictadura, Alba nieta de Clara y Esteban. Sufre el mismo destino que su abuelo había hecho vivir a una mujer. La miseria humana exhibida a través del realismo mágico.
La escritura comenzó a mis diez años, consciente en cuanto a mis sentimientos, desde siempre escribo diarios personales.
Escribir  me libera, soy transparente, muchas veces me emociono mientras lo hago. Sobre todo si estoy al aire libre, comienzo a agradecer lo maravilloso, complejo y único que me rodea. Ahora mientras escribo estoy llorando de alegría.
Escribir me da poder. Hace dos años en mi cumpleaños tome el hábito de hacer una carta de agradecimiento y la leo a todos los presentes. (Generalmente también lagrimeo en el proceso). Escribir es lo que más disfruto hacer.
La escritura tiene otra forma de mostrar lo que siento al mundo, por lo menos cuando puedo decirlo en palabras.

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Acerca del autor

Shirley Narcisa Lezcano

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